Se abre el telón: 7 gloriosos teatros romanos

Las numerosas culturas que han pasado por nuestra geografía a lo largo de los siglos, la han otorgado una gran riqueza en patrimonio cultural. Sinagogas, iglesias, mezquitas…, y teatros romanos. De la Hispania Romana se conocen alrededor de veinte teatros, aunque existen otros muchos que aún no han sido sacados a la luz. ¡Se abre el telón!

Irene González
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Foto: Hakat / ISTOCK

Aunque uno de los más conocidos es el teatro de Mérida, declarado Patrimonio de la Humanidad, la península está cuajada de gloriosos teatros de la Hispania Romana. Actualmente se conocen alrededor de una veintena, aunque los descubrimientos están a la orden del día y todavía se conoce la existencia de otros que aún no han sido sacados a la luz. Las numerosas culturas que han pasado por la Península Ibérica a lo largo de los siglos han convertido a nuestro país en uno de los más ricos culturalmente hablando. Nuestra geografía está cuajada de iglesias, sinagogas, mezquitas…y de teatros romanos. La política de romanización de los pueblos conquistados hizo que se construyeran teatros, así como anfiteatros, circos, foros y templos, con similares características a lo largo de todo el Imperio, desde Hispania hasta el Levante.

En buena parte del territorio conquistado por el Imperio Romano permanecen los vestigios de los teatros que los romanos construyeron para entretener al pueblo. Desde que Publio Cornelio Escipión pisó la Península Ibérica en el año 218 a d C, y hasta la llegada de los pueblos godos seis siglos después, la cultura romana se estableció paulatinamente en toda ella, de manera que todas y cada una de sus costumbres fueron calando en la sociedad ibérica. Y los teatros, típicos del Imperio, calaron. Estas construcciones perdieron el sentido religioso que tenían en Grecia, y se dedicaban al entretenimiento, por lo que se ubicaron en el centro de las ciudades, lejos de los de santuarios. Los actores llevaban máscaras, atuendos y calzado alto de estilo griego, y pese a lo que piensa, eran esclavos o libertos, la gran mayoría de procedencia oriental. Trabajaban por salarios mínimos, así que vivían en la pobreza. Salvo en contadas excepciones, eran vistos como personajes vulgares, con una profesión menospreciada por el resto de las clases sociales.

En cambio, los espectadores solían ser de las clases más pudientes. La sociedad romana vivía de las apariencias y la diversión, así que acudir al teatro se convirtió en una manera de demostrar el status social. Además, las representaciones teatrales eran una forma en la que los políticos tenían contentos a los patricios y a los plebeyos más adinerados. Aunque al pensar en teatro romano el primero que viene a la cabeza es el de Mérida, la riqueza patrimonial en artes escénicas de nuestra geografía es una de las más importantes de Europa. Aunque no están todos, recorremos 7 teatros romanos más que interesantes. Se abre el telón.