7 territorios fantásticos para la serenata de la Berrea

El milagro de la vida se produce en otoño. Cada año, la berrea del ciervo es uno de los espectáculos más fascinantes del reino animal. Es cuando los ciervos machos salen de sus encames, en lo más oculto del monte, y se adueñan de los prados y los pastizales para cortejar a las hembras. Sus bramidos advierten a sus rivales que tienen derecho sobre las hembras del territorio, para perpetuar su especie.

Irene González
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La época de la berrea comienza a finales de septiembre, y termina a mediados de octubre. Aunque si las temperaturas bajan, y las lluvias se anticipan, la berrea se adelanta a su tiempo. Es época del esplendor y la transformación. Los parajes cambian, los colores permutan, desaparecen las cortezas de los árboles con el frotamiento de las cornamentas, la tierra se revuelve con las marcas de orín de los ciervos, y el resto de los animales lo saben, los ciervos mugen continuamente al aire, y a las hembras. Es cuando la berrea está en todo su apogeo, sobre todo al amanecer y al atardecer, cuando los machos dominantes bajan del monte a la raña, las dehesas y los herbazales, para mostrar sus habilidades ante las hembras. Cada otoño, los ciervos ensordecen los bosques con la berrea. 

Y cada año, se enfrentan para ganarse el favor de las hembras por perpetuarse. Para garantizar el futuro de la especie, los más vigorosos compiten por el poder y la jerarquía ante la atenta mirada de las hembras, en un espectacular cortejo. Con sus sonidos guturales y las marcas que han ido dejando por todo el territorio, avisan de su presencia al resto de competidores. Cada berrido es una llamada amplificada de la manifestación del celo de los machos, que mantienen un estado de excitación cuando llega el otoño Después, los golpes en el suelo con las cuernas. Es la lucha por perpetuarse, el instinto evolutivo del apareamiento para asegurar la descendencia. Es la lucha para declarar vencedor y vencido. Los venados luchan por mantener su territorio entrelazando sus cuernas para demostrar quién manda, algunos resultan heridos y otros, mueren en el lance o se apartan del vencedor, que se queda en solitario con el harén para montarlas una y otra vez. 

Tras la berrea, ocho meses más tarde, nacerá un cervatillo, que no se despegará de la madre hasta los dos o tres años, la edad en la que alcanzan la madurez sexual. Los machos, retornarán al bosque para pasar solos el invierno. Es un milagro de la naturaleza, que hay que sentir al menos una vez en la vida. Recorremos 7 de los más bellos territorios para disfrutar de esta cita anual del apareamiento. Es tiempo de la berrea del ciervo, que ya comienza en los sensacionales bosques de la península.

1.- Parque Nacional de Cabañeros

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Cabañeros, que debe su nombre a los chozos utilizados por pastores y carboneros temporeros, es el gran desconocido. Enclavado entre los Montes de Toledo y la provincia de Ciudad Real, la berrea del ciervo resulta espectacular en este bosque mediterráneo, tan cercano, y tan poco conocido para muchos. Resulta imprescindible conocer a fondo Cabañeros, descubrir los pueblos que rodean el parque nacional, cuyos habitantes apostaron y lucharon por conservar este impresionante trozo de paraíso.

2.- Reserva Natural de Bourmot

Bourmot es una Reserva Nacional, declarada Espacio de Interés Natural, para proteger a los animales que aquí habitan en estado salvaje, y preservar su ecosistema. Es un paisaje típicamente pre pirenaico con una de las poblaciones más importantes del ciervo ibérico. En Lleida, entre los valles del Noguera Pallaresa y del Segre, a más de 2 000 metros de altitud, se alza Bourmot que con más de 13 000 hectáreas, es una sierra frondosa y escarpada, que proporciona al ciervo toda la intimidad que necesita.

3.- Parque Nacional Monfragüe

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El extremeño Parque Nacional de Monfragüe ofrece las primeras muestras de un maravilloso espectáculo sonoro, que cada año brinda la naturaleza en estas tierras cacereñas, con la berrea de los ciervos. Se estima que en este impresionante para hay una población de ejemplares de entre 14.000 y 15.000. Aquí, el mejor momento para contemplar la berrea es a última hora de la tarde, y ya entrada la noche, porque es cuando los ciervos salen a los calveros de los montes, y a las zonas más abiertas. Y además, los días nublados y de lluvia también son los más propicios.

4.- Sierra de Segura, Cazorla y Las Villas

El otoño en Cazorla es sinónimo de berrea del ciervo, una de las inmejorables actividades para disfrutar en el parque. Cazorla, Segura y las Villas posee una extensión enorme, por lo que lo más acertado es consultar a los habitantes de la zona los puntos exactos para observar la berrea. Y entre ellos, uno de los mejores lugares por visibilidad y seguridad, es Mirador Félix Rodríguez de la Fuente, junto a la carretera A-319, paralela al Guadalquivir, y al embalse del Tranco. Cazorla es uno de los parques más bellos de España para poder admirar el apareamiento de los cérvidos.

5.- Parque Natural Sierra de Hornachuelos

En la cordobesa Hornachuelos se disfruta de las numerosas carreras de machos para intentar reunir a las ciervas para cubrirlas. También se podrán observar las disputas cuerna contra cuerna, que en esta época del año están vigorosas y fuertes, hasta el mes de marzo, cuando se caen y renuevan. Pocos saben que las cuernas de ciervo del Parque de la Sierra de Hornachuelos son muy demandadas por la medicina tradicional china, a donde se exportan a un precio considerable.

6.- Cantabria

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La berrea del ciervo en Cantabria, combina  el cortejo del ciervo, con uno de los hábitats más potentes del planeta. Dos de los mejores los lugares para disfrutar de este espectáculo de la naturaleza es el Valle de Liébana y el Valle Saja-Nansa, donde además de realizar esta actividad, es imprescindible acercarse a sus pueblos, cuajados de encanto. Y otro de los emblemáticos es el Valle del Saja-Nansa, un valle que va desde la montaña hasta  la costa. Se caracteriza por su alto valor ecológico y por sus pueblos declarados conjunto histórico-artístico, como San Vicente de la Barquera, y Bárcena Mayor, entre otros.

7.- Reserva Regional  del Cíjara

Esta reserva, ubicada en Badajoz, ofrece los mejores paisajes de la península gracias debido a su magnitud, a su orografía montañosa, y a sus grandes masas de agua embalsadas. En la Reserva de Cíjara se amalgaman multitud de tonos, luces, colores, y tajos naturales que conforman un panorama extraordinario para disfrutar de la berrea del venado. Cíjara posee una enorme biodiversidad con ecosistemas variados como los bosques de encinas, los pinares, las riveras, o los riscos de cuarcita. Sus múltiples miradores y atalayas la convierten en un lugar de culto para observar la berrea.