7 pueblos de cine

El patrimonio rural de España ha sido el escenario de míticas historias plasmadas en lo mejor del celuloide. 

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Foto: Manfred_Konrad / ISTOCK

La riqueza paisajística y monumental de España es indiscutible. La extensa meseta, valles frondosos, riscos que desafían el cielo, castillos medievales, calles cosmopolitas… Parajes  heterogéneos y plagados de diferentes matices que resulta difícil creer que encantos tan diversos se circunscriban en un sólo país. Estos rincones no han pasado desapercibidos ante los ojos de la industria del cine. Grandes directores y productoras han sabido encontrar en la geografía española los encuadres idóneos para sus filmes. El Cid campeador, la Celestina o los intrépidos piratas de La Isla del Tesoro se han paseado por los suelos de la Península Ibérica. Francisco Mestre, director de la Asociación de los Pueblos más Bonitos de España, asegura que: “El mejor escenario siempre es el natural. La increíble riqueza monumental de nuestros pueblos los convierten en platós idóneos para rodar películas y series, tanto actuales como de época. Su patrimonio se ha preservado tan bien durante siglos que un director podrá encontrar en estos pueblos mucho más que lo que pueda ofrecer cualquier decorado”. Por ello, desde la Asociación invitan a dar un paseo de cine por 7 pueblos que han sido protagonistas de icónicos rodajes.

Peñíscola, Castellón

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Este pueblo costero Mediterráneo se ha convertido recientemente en el foco de las miradas internacionales. Ha sido el escenario de la exitosa serie Juego de Tronos, en la que se aparecen monumentos como la Plaza de Santamaría, el Paseo de Ronda, el Parque de la Artillería, el portal Fosc o la Rampa de Felipe II. Aunque la relación de Peñíscola con el cine se remonta mucho más atrás. En 1957, Luis García Berlanga rodaba entre sus calles Calabuch. En los años 60, Charlton Heston pudo disfrutar de los rincones de este municipio castellonense durante el rodaje de El Cid. En sus escenas, aparece gran parte de la población de Peñíscola, pues el rodaje necesitó 2.000 extras. Su castillo, que fue residencia del Papa Luna, es el monumento más apreciado y visitado de la localidad. Además, para tapar los edificios modernos durante la grabación, se construyó un decorado tan grande que ha aparecido en el Libro Guinness de los Récords. Más tarde, en 2007, Icíar Bollaín regresaría para rodar Mataharis

Trujillo, Cáceres

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La épica histórica late en las calles de Trujillo pues, entre otros hitos, es la localidad natal del conquistador Francisco Pizarro. Ridley Scott barajaba una superproducción que narrase el choque entre dos mundos que supuso la llegada de Colón a América. Para ello, el director no dudó en viajar hasta la bella ciudad cacereña en 1992 para rodar 1492: La conquista del paraíso. En la película, se distinguen Palacio de Orellana, el Alcázar o su Puerta del Triunfo. La belleza de esta ciudad colonial de castillos medievales y fortalezas ha conquistado a muchos otros directores internacionales. Por sus calles, han pasado también los sets de rodaje de El Tulipán Negro’(1964) de Christian-Jaque, El Señor de la Guerra (1965), donde también aparece Charlton Heston. Las grandes obras de la literatura española llevadas a la gran pantalla también han aterrizado en Trujillo. El municipio es reconocible en la versión de de Pascual Duarte de Ricardo Franco y en La Celestina de Gerardo Vera protagonizada por Penélope Cruz y Juan Diego Botto. 

Lastres, Asturias

En 2011, la audiencia televisiva española se dejaba embelesar por los asombrosos paisajes donde un doctor con aversión a la sangre intentaba superar sus propias limitaciones. La serie Doctor Mateo, protagonizada por Gonzalo de Castro, transcurría en la coqueta localidad de Lastres. Esta serie da una particular importancia a las tradiciones rurales y a las virtudes de la vida tranquila en un pueblo asturiano. Las entrañables calles de esta villa de pescadores resultaron un plató lleno de posibilidades para esta producción bucólica. Lastres ofrece distintos rincones que despiertan la inspiración, como paisajes marítimos, el Faro de Luces o el Museo Jurásico.

Chinchón, Madrid

Javier Gonzalez Diaz

La impresionante Plaza Mayor de Chinchón, de corte medieval, resulta muy tentadora como escenario épico. El polifacético Orson Welles se dejó seducir por ella, haciéndola partícipe en 1964 del film británico Campanas de Medianoche, la obra que recoge distintas piezas de Shakespeare.  Orson Welles fue uno de los cineastas que más pasión sentía por España y sus cenizas descansan, bajo su voluntad, en un pueblo malagueño. Fue el autor de la frase: “España es un continente”, por la variedad paisajística que apreció en el país. El pueblo de Chinchón también ha sido testigo del rodaje de La vuelta al mundo en 80 días (1953), protagonizada por Cantinflas, o el clásico Rey de reyes (1963), de Nicholas Ray. 

Sos del Rey Católico, Zaragoza

En 1985, Luis García Berlanga, escogió esta localidad aragonesa de enorme valor arquitectónico para el rodaje de su obra La Vaquilla, lo que copó la atención de los lugareños durante unos meses, quienes se implicaron enormemente en el rodaje. Hoy, en el centro de la ciudad, existen numerosas esculturas y referencias a la grabación de la obra del cineasta valenciano. Resultan imprescindibles también las visitas a la Lonja Medieval, el Palacio del Niño y las siete puertas de la antigua muralla. 

Almagro, Ciudad Real

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El fetiche de Almodóvar por La Mancha se plasma a la perfección en su cine. En Volver, de 2006, homenajea a su Ciudad Real natal con Penélope Cruz como protagonista. La belleza campestre de Almagro y su intacto Corral de Comedias del siglo XVII son sus principales reclamos. El director manchego también eligió Almagro para rodar La Flor de mi secreto en 1995, como hizo Óscar Parra de Carrizosa en 2013 con Bajo un manto de estrellas

Lucainena de las Torres, Almería

El salvaje oeste hollywoodiense se trasladó hasta un pueblo andaluz. La particular geografía y arquitectura de Lucainena de las Torres, con su cercanía a paisajes desérticos y sus ranchos, la convierten en un lugar idóneo para rodar películas del oeste, como la conocida producción italiana Las pistolas no discuten de Mario Caiano. Muchos escenarios en los que se filmó película se mantienen casi intactos a día de hoy. Años después se rodó también en Lucainena de las Torres Por un puñado de dólares y parte del material de la primera fue reutilizado para este filme. 

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