7 procesiones extraordinarias de Semana Santa

Hay Semanas Santas sobrias y silenciosas, y otras, briosas y musicales. Recorremos las más sorprendentes, las que unen fe, tradición, costumbre, y muchas veces, leyenda. Muchas te dejarán sin palabras. Y todas, la piel de gallina.

Irene González
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Foto: Esebene / ISTOCK

Se acerca el momento mágico para vivir las procesiones únicas y extraordinarias, algunas, grandes desconocidas, que van a recorrer cada rincón de nuestro país. De La Rioja y sus Picaos, al desfile de antorchas de Segovia, pasando por los pueblos de Castilla-La Mancha, no faltan costumbres sorprendentes, e inéditas

Los días grandes se concentran en Jueves y Viernes Santo, y cada región, pueblo o rincón cuenta con unas tradiciones insólitas. Lo cierto es que religión y tradición se fusionan en esos días, y muestran raigambres que, de otra manera, jamás se darían a conocer. Los Picaos es una penitencia única en España. En este rito ancestral, los anónimos Disciplinantes de la Cofradía de la Santa Veracruz de San Vicente, se flagelan la espalda como penitencia por sus pecados.

Impresionantes los Empalaos de Valverde de la Vera, declarado de Interés Turístico. El Jueves Santo de este bello pueblo extremeño, sobrecoge con la procesión de hombres con el torso y los brazos atados a un timón de madera de castaño, y con una corona de espinas y un velo. La Semana Santa en Castilla-La Mancha no se puede entender sin los Armaos de Almagro, las cofradías religiosas con disciplina militar que representan a las legiones del Imperio Romano. Increíble la procesión de las Turbas de Cuenca. En esta comitiva, que es de Interés Turístico Internacional, se pasa, en segundos, del estruendo a un silencio sepulcral. Con más de 400 años de antigüedad, resulta impresionante. Y no puede faltar el segoviano Desfile de las Antorchas, donde en un increíble ambiente medieval, se reproducen los pasos que en 1.134 dieron los caballeros de la Soberana y Militar Orden Hospitalaria de San Juan de Jerusalén, de Rodas y Malta. 

Y en León, no hay que perderse el Entierro de Genarín, un curioso cortejo fúnebre por el Barrio Húmedo. Y en este viaje, no puede faltar Orihuela, el único lugar donde se saca en procesión a La Diablesa, una figura que representa al demonio. Qué decir de la tradición gastronómica de esos días, una rica vinculación al pasado repleta de torrijas, pestiños y buñuelos de cuaresma, entre otras delicias típicas. Su origen proviene del ayuno de carne que los trabajadores del campo realizaban en estas fechas. Así que necesitaban alimentos ricos en azúcar, calorías y proteínas del huevo y la leche. En estos días tampoco faltan los huevos de Pascua, que ya los egipcios regalaban pintados a sus seres más cercanos.