5 eco piscinas llenas de frescor

Nos lanzamos a entornos verdes y fresquitos, para lidiar con las altas temperaturas. Nos alejamos de las grandes urbes, de las aglomeradas piscinas municipales y de urbanizaciones, de la abarrotada costa, para recorrer 5 entornos únicos. Son las eco piscinas, espacios libres de cloro y en medio de idílicos entornos naturales. No se puede pedir más.

Irene González
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Foto: ags1973 / ISTOCK

Son lugares en plena naturaleza, algunos casi exóticos, donde decidir en cual bañarse, no es tarea fácil. Están libres de cloro, entre grandes piedras, pinares, praderas y espectaculares paisajes. Y, además, son gratuitas. Son eco piscinas donde disfrutar del baño y de la biodiversidad que las rodea. La tendencia a la vuelta a la naturaleza, hace que se aprovechen los espacios que ha dispuesto el entorno para darse un buen chapuzón. Así que es difícil sustraerse a su encanto. Estos magníficos espacios estancos en los que penetra el agua del mar, o que brota un manantial, o que están cerca de un río, son ideales para disfrutar de una jornada entre agua y naturaleza. Son las zonas de baño de siempre, las de toda la vida, y que hoy, son las preferidas de los viajeros que demandan autenticidad. 

En ellas la mano del hombre solo está presente en un mínimo acondicionamiento, el resto, corre de la mano del grandioso hábitat de nuestro país. Están repartidas por toda la geografía, así que solo hay que elegir. Ourense, aunque no tiene mar, es el paraíso del agua, gracias al potente Miño. Sus sorprendentes piscinas naturales de Chavasqueira, todo un regalo del río, son casi unas termas a cielo abierto, que parecen sacadas de un cuento. Sus aguas, que emergen a más de 62 grados, llegan a las piscinas a 43. Desde siempre se ha hablado de los muchos beneficios para la salud que aportan, entre los que destacan la mejora de la artrosis o la dermatitis. En la zona se conocen como Caldas do Obispo, porque al parecer fue un prelado quien tuvo la iniciativa de acondicionarlas para el baño.

 Otra imprescindible es la de Arenas de San Pedro, donde el río Arenal es el protagonista de una de las mejores zonas de baño de Ávila. Asombrosas las piscinas que forman el río Lozoya, famoso por su agua de calidad. En pleno centro de la península, en la sierra de Madrid, se esconden Las Presillas, todo un oasis no muy lejos de la gran urbe. Y no demasiado lejos de Madrid, Cuenca despliega todos sus encantos. En la zona de Enguídanos está el paraje conocido como Las Chorreras, un despliegue de pozas de color, cuevas y cascadas, a la que siempre se quiere volver. Y en pleno Valle del Jerte cacereño está la Garganta de los Infiernos, una de las piscinas naturales, casi, más bellas del mundo. ¿Con cuál te quedas? 

1.- Termas de Ourense. Ourense

A orillas del río Miño se encuentra un verdadero tesoro para relajar cuerpo y mente, un exclusivo circuito termal al aire libre. En plena naturaleza y totalmente gratis, se despliegan unas magníficas piscinas. En A Chavasqueira, Muiño da Veiga, y Outariz el agua, cuajada de propiedades increíbles para el cuerpo, mana a temperaturas superiores a 60 grados. Son una extraordinaria cura para desconectar. 

2.- Arenas de San Pedro. Ávila

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Se encuentran en la carretera del Hornillo, en pleno cauce del río Arenal. Aquí las aguas son retenidas por unas placas de madera que forman dos pozas separadas por un puente. Una de ellas es profunda, y con sus más de 2 metros, resulta ideal para un buen chapuzón. La otra, que apenas cubre, ofrece todas las garantías para los más pequeños. En Arenas de San Pedro, truchas y humanos comparten este gozoso un hábitat, al que no le faltan extensas praderas de césped para descansar.

3.- Las Presillas. Rascafría. Madrid

En plena sierra de Madrid, rodeada de montañas y de praderas, el Lozoya conforma la piscina natural de Las Presillas, un auténtico oasis cercano a la gran ciudad. En pleno Valle del Paular, aparecen tres grandes piscinas con amplias zonas verdes para hacer un picnic y disfrutar de las espectaculares vistas que del Pico de Peñalara. Suponen la escapada perfecta del estrés de la capital.

4.- Las Chorreras. Cuenca

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En el término de Enguídanos se encuentran Las Chorrera. Este sorprendente paraje lleno de cascadas, saltos de agua, piscinas, y pozas de agua color esmeralda, parece sacado de una leyenda. En el curso del Cabriel, este caos de la naturaleza embelesa, tanto por la frescura de su entorno, como por su desconocido paisaje. Desde el embalse de Víllora, hasta que el Cabriel se une con el Guadazaón, se despliegan un gran número de eco piscinas.

5.- Garganta de los Infiernos. Cáceres

La extremeña reserva natural de la Garganta de los Infiernos, es un entorno excepcional. Posee más de 10 piscinas naturales formadas por la erosión del agua sobre sobre las rocas del granito. Conocidas como pilones, poseen interesantes rutas que cruzan cascadas, y pozas, y todo, entre su inapreciable flora y fauna. Estas no son las únicas pozas, ya que esta zona de la rica Extremadura, está cuajada de ellas.