5 codiciadas piscinas naturales

Las piscinas naturales son unos de los grandes rasgos de nuestra rica orografía. España cuenta con infinidad de ellas, y sus valoradas aguas cristalinas, sus cuevas e preciosas cascadas ocultas entre montañas, son anheladas por los amantes de la naturaleza.

Irene González
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Foto: Dax Ward / ISTOCK

Las piscinas naturales son unos de los grandes valores de nuestra variada geografía y nuestro país cuenta con abundancia de ellas. Sus ricas aguas traslúcidas, sus impenetrables cuevas y sus preciosas cascadas ocultas entre montañas son un regalo de la naturaleza. En época de deshielo ofrecen un espectáculo único, aunque es en épocas calurosas cuando se convierten en objeto de deseo, y no es de extrañar. Son perfectas para huir de la ciudad, de la rutina, de las multitudinarias playas y sumergirse en un refrescante remanso de paz. Las piscinas naturales de nuestro territorio resultan ideales para mantener el contacto activo con la naturaleza y, sobre todo, para deleitarse de un chapuzón libre con vistas a montañas espectaculares. A pesar de que existe infinidad de espacios naturales, las piscinas son una opción de lo más refrescante, divertida, tranquila, exclusiva y, además, en pleno medio ambiente. Y sin tener que desplazarse hasta la costa para conseguirlo.

Estos espacios estancos en los que penetra el agua del mar, en los que brota un manantial o circula un río, son magníficos, y sustraerse a su encanto resulta difícil. Las piscinas naturales forman un recurso único donde solo ha intervenido la mano del hombre para acondicionar unas escaleras, unas pasarelas o un trampolín. Son las zonas de baño de siempre, hoy en auge para los amantes de lo auténtico. Una de las más atractivas, son las Fuentes del Algar, a tan sólo 15 kilómetros del populoso Benidorm, en la siempre sorprendente Alicante. Este espacio protegido es una ruta de casi 2 kilómetros a lo largo del río Algar. Una auténtica gozada entre cascadas, manantiales y la vista única del reino de los nísperos, un valle cuajado de miles de estos frutales. Otra joya es la Garganta de los Infiernos, en el norte de la extremeña Cáceres. Aquí, numerosas cascadas acompañan a una zona de imponente riqueza natural habilitada para el baño, incluida en la Red de Espacios Naturales Protegidos de Extremadura. Además, en la misma reserva natural hay tres glaciares, el Glaciar de la Serrá, el de San Martín, y el Glaciar de los Asperones.

A poco más de media hora del Mediterráneo se esconde el Pou Clar, un impresionante contrapunto del mar valenciano. Pozas de agua dulce y realmente fría, frente a un Levante caliente y abarrotado de turistas. A menos de 2 kilómetros del centro de Ontinyent, y gracias al río Clariano, se hallan estas impresionantes piscinas naturales con más de 5 metros de profundidad. El paraje de La Foradada, en la pequeña localidad barcelonesa de Cantonigrós, es digno de un cuento de hadas. Su cascada de 15 metros de altura, está rodeada de grandes y altas rocas que forman increíbles piscinas de aguas cristalinas. Impresionantes las conquenses Chorreras, en el municipio de Enguídanos. Estos manantiales de agua, que acompañan al cauce del río Cabriel a lo largo de 1,5 kilómetros, crean unas singulares pozas de tono esmeralda que forman una paleta de tonos imposibles, alrededor de puentes rocosos y cuevas.