25 años de Cuenca como Patrimonio de la Humanidad: el informe que lo empezó todo

El informe realizado por el catedrático de la Complutense Miguel Ángel Troitiño fue el punto de partida para que la ciudad consiguiera entrar en la famosa lista de la Unesco el 6 de diciembre de 1996. La ciudad lo celebra con una programación especial en diciembre, a la que desde VIAJAR añadimos este pequeño homenaje al profesor que lo empezó todo

María Escribano
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Foto: SteveAllenPhoto / ISTOCK

Fue el vigésimo segundo sitio español en entrar en la lista de Patrimonio de la Humanidad de la Unesco. Ocurría el 6 de diciembre de 1996, justo hace ahora 25 años.

Casas Colgadas de Cuenca. | JOSE LUIS VEGA GARCIA / ISTOCK

Era la propia Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura quien lo anunciaba aquel mes de diciembre en un pleno anual que estaba celebrando en la ciudad mexicana de Mérida. El alcalde de la ciudad en aquellos momentos, Manuel Ferreros, mostraba su satisfacción en declaraciones a la prensa, a la que decía que la incorporación de Cuenca en la famosa lista era debido, en palabras a ABC, “a la conjunción de su urbanismo y paisaje”, no solo a ser una ciudad medieval fortificada.

Vista de la ciudad y del valle del Huécar.  | imv / ISTOCK

Totalmente de acuerdo con esa importancia del paisaje en la identidad de la ciudad rodeada por las hoces del Júcar y el Huécar estaba Miguel Ángel Troitiño, el catedrático de Geografía Humana de la UCM que realizó el expediente para la incursión de Cuenca en la lista de la Unesco. Fechado en 1994, este documento recogía el gran trabajo de investigación del profesor sobre la ciudad que no lo vio nacer a él pero sí a su mujer, la ciudad que, en reconocimiento a sus trabajos y defensa de Cuenca como Patrimonio de la Humanidad, le puso su nombre al mirador sobre la Hoz del Huécar, a la que él demostraba su preferencia con estas palabras: “La equilibrada integración entre paisaje natural y paisaje cultural le dan señas de identidad a la ciudad del Júcar, sin hacer de menos a la de Huécar, pues es, sin duda, la fachada de este último río la más impresionante y llamativa”.

Vista de Cuenca desde el Parador.  | Freeartist / ISTOCK

Las miles y miles de páginas que en vida escribió Troitiño sobre Cuenca (desde su premiada tesis doctoral) se encuentran de alguna manera sintetizadas en el informe del Icomos, el organismo encargado de evaluar las candidaturas a la lista de la Unesco, que finalmente dio el visto bueno a la ciudad. Este 6 de diciembre, el profesor no podrá celebrar su aportación para que Cuenca fuera nombrada Patrimonio de la Humanidad, ya que falleció en 2020 a causa del covid, pero sirva este artículo de homenaje a su labor y a la del grupo de investigación Turismo, Patrimonio y Desarrollo, que él mismo creó y cuya utilidad actual para analizar el papel del turismo en la puesta en valor del patrimonio cultural es indiscutible. Grupo al que también pertenece su hija, Libertad, doctora en Geografía en la UCM y a la que agradecemos su contribución a este artículo.

Catedral de Cuenca.  | Arseniy Rogov / ISTOCK

LA INCURSIÓN EN LA LISTA

Para que una ciudad sea incluida en la Lista de Patrimonio Mundial de la Unesco debe, primero, tener un valor universal excepcional y segundo, cumplir al menos uno de los 10 criterios de selección que establece el organismo. Respecto al primer punto, la Unesco explicaba que la incursión de Cuenca en su famosa lista respondía a ese valor universal excepcional, “ya que es un ejemplo excepcional de ciudad fortaleza medieval que ha conservado su paisaje urbano original prácticamente intacto a lo largo del tiempo, con muchos ejemplos excelentes de arquitectura religiosa y secular de los siglos XII al XVIII. También es excepcional porque la ciudad amurallada se funde con y realza el bello paisaje rural y natural en el que se encuentra”.

Respecto a los criterios de selección, Cuenca cumplía con el número 2 (atestiguar un intercambio de influencias considerable, durante un periodo concreto o en un área cultural determinada, en los ámbitos de la arquitectura o la tecnología, las artes monumentales, la planificación urbana o la creación de paisajes) y el número 5 (ser un ejemplo eminente de formas tradicionales de asentamiento humano o de utilización tradicional de las tierras o del mar, representativas de una cultura, o de culturas, o de la interacción entre el hombre y su entorno natural, especialmente cuando son vulnerables debido a mutaciones irreversibles).

Catedral de Santa María y San Julián junto a las casas de colores de la Plaza Mayor.  | SteveAllenPhoto / ISTOCK

Entre las razones dadas por el informe del Icomos, este citaba, entre otras, razones históricas (desde el origen islámico de la ciudad hasta su esplendor medieval y renacentista), paisajísticas (esa ciudad fortaleza que se ajusta al paisaje natural que la rodea y en la que se haya engastada) y arquitectónicas (con el valor de los restos de las murallas y su fortaleza, con su catedral, su palacio episcopal, sus múltiples conventos e iglesias…). En conclusión, Cuenca es “un conjunto urbano especial por su emplazamiento y su antigüedad y uno de los mejores ejemplos en el mundo de ciudad-fortaleza medieval y de mezcla de paisaje cultural y natural”.

Cuenca y el Júcar.  | zoom-zoom / ISTOCK

Además, el Icomos valoraba todos los esfuerzos que se habían hecho para conservar los edificios y el paisaje urbano del centro histórico (se catalogaron, según apuntaba Troitiño, “105 edificios y 21 elementos arquitectónicos que […] exigían medidas especiales de protección para su conservación”). Y lo hacía en unos años en que aún se estaban haciendo trabajos por parte del ayuntamiento para mejorar la accesibilidad al Casco Antiguo y regular el aparcamiento y la circulación de vehículos. En uno de los últimos trabajos publicados por Troitiño dentro del libro Cuenca, pétrea atalaya entre dos hoces, este destaca esa rehabilitación que se ha ido haciendo en la ciudad en los últimos 25 años, tanto a nivel monumental como de las viviendas del conjunto histórico. Gracias a ellas se ha “revalorizado la imagen cultural y artística” de la ciudad, aunque no hayan conseguido impulsar la recuperación demográfica.

Finalmente, las zonas que entraban en especial protección por parte de la Unesco eran: el recinto intramuros, el Barrio del Castillo, el Barrio de San Antón y el Barrio Tiradores.

Calle Alfonso VIII. | Freeartist / ISTOCK

PROGRAMACIÓN CULTURAL PARA CELEBRARLO

Hoy, 25 años después de que entrara en la lista de Patrimonio Mundial, Cuenca invita a conquenses y visitantes a celebrarlo. Lo hace con una programación cultural especial que puede combinarse con una visita a la ciudad medieval fortificada, a la primera catedral gótica de España, a sus famosas casas colgadas, al primer museo de arte abstracto español... El actual alcalde de la ciudad, Darío Dolz, presentaba hace unos días en Madrid esa programación especial.

Los eventos culturales empezarán el 4 de diciembre, con un concierto de la Royal Film Concert Orchestra en el Teatro-Auditorio José Luis Perales, en el que interpretará grandes bandas sonoras de películas.

Programación del 25 aniversario.  | D. R.

Dos figuras del flamenco gaditano, como son la bailaora María Moreno y el cantante José Mercé, ofrecerán sus respectivos espectáculos también en el citado auditorio: María, el 5 de diciembre, y Mercé, el día 7. Y sin abandonar el flamenco, el quinteto musical Caminero Quinteto ofrecerá su fusión jazz y flamenco el día 6 de diciembre. Cabosanroque, dúo de artistas sonoros de Barcelona, llevarán a escena su obra de teatro de objetos de gran formato sin actores No me hizo Joan Brossa del 21 al 30 de diciembre en la Iglesia de San Andrés.

Museo de Arte Abstracto Español. | JJFarquitectos / ISTOCK

Del 27 de diciembre al 31 de enero, uno de sus paisanos, el artista José María Yturralde, expondrá su obra Aspidiske (2019) en la Casa Zavala. Yturralde es Premio Nacional de Artes Plásticas 2020.

Cuenca, arte moderno y mucho vértigo