10 planes para enamorarte perdidamente de Suiza

Recorremos la suiza arquitectónica, cultural, histórica y gastronómica. Y es que con estos planazos es difícil no enamorarse perdidamente...

Redacción Viajar
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Recorremos la Suiza que enamora gracias a 10 planes que ha seleccionado Civitatis. Apúntatelos para este verano... seguro que te entran unas irremediables ganas de hacerlos todos.

1. Recorrer los Alpes en el Bernina Express

El tren Bernina Express recorre una de las rutas ferroviarias más famosas del mundo: la de los Alpes suizos. Parte desde la estación de Coira y atraviesa el viaducto de Brusio, el paso de Bernina y el valle de Engadina, uno de los más fascinantes de la región. Desde este tren panorámico se pueden admirar los espectaculares lagos Lej Pitschen, Lej Nair y el Lago Bianco. La ruta también pasa por St. Moritz, conocida como la Cumbre del Mundo. El recorrido finaliza en Tirano, una localidad italiana situada a unos 160 kilómetros de Milán.

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2. Cruzar el puente de Kapellbrücke en Lucerna

Lucerna es una ciudad de origen medieval situada a orillas del lago de los Cuatro Cantones, muy cerca del Monte Pilatus. Es una de las localidades más visitadas de Suiza, principalmente por el famoso puente medieval de Kapellbrücke, el puente de la capilla. Se trata de un viaducto techado de madera que cruza el río Reuss y que también cuenta con una torre octogonal llamada Wasserturm o torre del agua. Este lugar es uno de los más fotografiados del país.

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3. Ver uno de los mayores saltos de agua de Europa

Entre los cantones de Zúrich y Schaffhausen se encuentran las cataratas del río Rin, que poseen unas medidas impresionantes: 23 metros de alto y 150 de ancho. En verano, el caudal medio de estas caídas de agua, las mayores de Centroeuropa, es de 700 metros cúbicos por segundo. La espectacularidad de las cataratas del Rin ha impresionado desde hace siglos a los visitantes, entre ellos al famoso pintor del siglo XIX William Turner, que las retrató en algunas de sus obras.

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4. Probar la fondue de queso suizo en Gruyères

Los amantes del queso no pueden dejar pasar la oportunidad de visitar el pueblo de Gruyères, cuna de uno de los quesos más famosos del mundo. El local más renombrado para probar esta delicia suiza es Le Chalet, donde es posible degustar, además de la clásica fondue, otras especialidades como la raclette o el queso de doble crema. Y para aquellos que no sean muy fans del queso, pasear por una ciudad tan encantadora como Gruyères, con sus calles medievales, es otro plan ideal.

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5. Tomar el tren cremallera a Jungfraujoch o el funicular de Harden Kulm

En Interlaken es posible tomar el tren cremallera que sube hasta Jungfraujoch, la estación de esquí más alta de Europa. El ferrocarril llega hasta Lauterbrunnen o Grindelwald y, si se opta por este último, la ruta hacia la cima se hace a bordo del teleférico Eiger Express.

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Otra de las mejores cosas para hacer en Interlaken es subir al funicular de Harden Kulm, que lleva a una de las terrazas panorámicas con mejores vistas de los Alpes, con el valle del río Aar y el lago de Brienz.

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6. Ir de compras a la Bahnhofstrasse de Zúrich

La multicultural Zúrich tiene mucho que ofrecer: el casco histórico y la iglesia de San Pedro, el Teatro de la Ópera, el mirador de Felsenegg… Pero para quien quiera sentirse como un auténtico cosmopolita, nada mejor que ir de compras por la Bahnhofstrasse, una de las calles más caras y con las tiendas más exclusivas del mundo. Algunos de sus locales más interesantes son la chocolatería Sprüngli o Teuscher, especializada en trufas.

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7. Paseo en helicóptero por Berna

Nada mejor para conocer la capital suiza que desde las alturas. Un paseo en helicóptero es la opción ideal para descubrir Berna, ciudad bañada por el río Aar, y admirar a vista de pájaro sus edificios más representativos como la catedral gótica Berner Münster y el Bundeshaus, el Parlamento Federal de Suiza.

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8. Hacer turismo urbano por una ciudad emblemática de Suiza

Ginebra es una de las ciudades imperdibles en cualquier viaje a Suiza. La fama de esta ciudad ubicada cerca de la frontera francesa radica en que es sede de organismos internacionales de Naciones Unidas, Cruz Roja o la OMS. Además, es fácil enamorarse de ella paseando por su centro histórico, entrando en alguno de sus numerosos museos o visitando sus puntos de interés, como el famoso chorro de agua Jet d’Eau.

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Basilea y Lausana también son buenas opciones para hacer turismo urbano y cultural. En Basilea es posible visitar lugares tan emblemáticos como la tumba de Erasmo de Róterdam y maravillarse con sus edificios góticos, y Lausana es una famosa ciudad olímpica repleta de coquetos parques y jardines.

9. Subir al teleférico del monte First en Grindelwald

En un trayecto en teleférico de apenas 25 minutos es posible subir desde Grindelwald hasta la cumbre del monte First, una espectacular montaña alpina de 2168 metros de altura. Una vez allí, la oferta de actividades de aventura es inmensa: tirolinas, scooters, rutas de senderismo, entradas a miradores… ¡La diversión está asegurada!

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10. Descubrir el legado de Freddie Mercury en Montreux

Montreux es una ciudad del cantón suizo de Vaud, famosa por ser uno de los lugares favoritos del icónico líder de Queen, Freddie Mercury. Se sitúa a orillas del lago Lemán, lo que hace que pasear por Montreux y admirar las vistas lacustres sea una experiencia obligatoria para los visitantes. Otra cosa que hay que hacer en Montreux es disfrutar de la música en vivo en uno de sus clubs de jazz.

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