10 balnearios legendarios que te relajarán

Desde los hombres de las cavernas hasta nuestros días, las propiedades curativas del agua de los manantiales son objeto de deseo.

Irene González
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Foto: xenotar / ISTOCK

Del latín Balnearius, establecimiento de baños medicinales, los balnearios han sido desde tiempos remotos, centros donde purificar el cuerpo y, por qué no, también el alma. Las propiedades terapéuticas de las aguas termales se conocen desde hace millones de años, cuando las tribus que habitaban en las cavernas, con su capacidad de observación, consiguieron iniciar una técnica terapéutica que hoy se mantiene vigente. Aquellos pueblos comprobaron cómo los animales heridos o enfermos se acercaban a manantiales de agua caliente, o con un sabor u olor distinto a lo normal, y se curaban o mejoraban. Y empezaron a valorar el agua como un elemento sagrado.

Y comenzaron a adorarla como objeto de culto, como símbolo de fuerza y pureza, y como elemento vital de supervivencia. Los griegos tuvieron muy presente la cultura del agua, y ya Ulises en la Odisea narraba los placeres de los baños termales. La época romana se caracterizó por la existencia de termas públicas en casi todas las grandes ciudades, la gran mayoría con extraordinarias construcciones arquitectónicas. Al igual que su imperio, extendieron la cultura del agua por toda Europa, hasta que llegaron a Galicia, donde encontraron un paraíso termal. En nuestro país, el interés de las aguas con fines medicinales se remonta al siglo XVII cuando se construyó en 1693 una de las primeras casas de baños en Panticosa, la cumbre más alta del Pirineo de Huesca.

Balnearios, centros de hidroterapia, spas urbanos o centros de talasoterapia se han puesto de moda. El turismo de salud está de moda y, ya sea un circuito de chorros o las expertas manos de un terapeuta, supone una fantástica propuesta para el tiempo libre. Los balnearios, que llevan aprovechando desde antiguo las propiedades mineromedicinales del agua, han dejado de ser lugares de retiro para personas con dolencias y hoy son una opción más de vacación para disfrutar de una estancia placentera en rincones con encanto y con una excelente gastronomía. Modernos, con historia, de diseño, con encanto, en la montaña o en tierra de vinos. Solo tienes que descubrirlos.