Nieve y diversión en el Pirineo andorrano

Grandvarila y Vallnord inician temporada con novedades y mejoras en sus instalaciones.

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Foto: ISTOCK

Montaña y nieve no son sinónimo de esquí. Esto es lo que este año nos demuestran Grandvalira, el mayor dominio de nieve del sur de Europa, y Vallnord, en Andorra. Ambos han preparado una temporada de nieve en la que, además de esquiar, se podrá disfrutar de la montaña blanca a través de otras actividades como el tubbing, descenso por la nieve en donuts gigantes, apto para toda la familia, o a bordo de una máquina pisanieves acompañando a los conductores mientras acondicionan las pistas.

Los que quieren practicar deporte pero no los tradicionales, en la estación de Vallnord-Ordino Arcalís se encuentra la primera Escuela de Speedride de los Pirineos. El speedride es una disciplina que combina esquí y parapente y sólo es apto para aquellos que cuenten con un nivel intermedio de esquí.

Por su parte el airboard es una actividad a través de la que se puede descender la montaña sobre un pequeño colchón de aire. Está disponible en el Coll de la Botella del sector de Pal de la estación de Vallnord-Pal Arinsal donde además se puede practicar Snow Snake, una actividad de descenso en grupo en la que se unen trineos de nieve individuales enganchados los unos con los otros.

Para conocer a fondo la montaña, tanto Vallnord como Grandvalira se puede recorrer en trineo tirado por perros -mushing- desde donde contemplar los paisajes del Pirineo andorrano.

Para relajarse, en Andorra la Vella se encuentra Caldea-Inúu, un centro termal de más de 12.000 m² donde tiene cabida toda la familia gracias a Likids, un espacio exclusivo para niños de entre 3 y 8 años. Además, en Navidad -del 1 de diciembre al 6 de enero- organiza una aldea navideña con un mercado tradicional, actividades y espectáculos.

Por otra parte, la Casa Rull de Sispony, en La Massana, es una casa en la que conocer las costumbres de las familias andorranas del siglo XIX.

Y en cuanto a gastronomía se refiere, en el propio dominio de Grandvalira destaca l’Abarset, un restaurante que en realidad es punto de encuentro para los esquiadores. La gastronomía más tradicional andorrana la encontramos en sus bordas, como la Borda d’Erts o la Borda Raubert en la Massana, la Borda Estevet en Andorra la Vella o la Borda l’Era del Rossell en Canillo. Y si lo que se quiere es una velada romántica, la Bodega Poblet, en Andorra la Vella, o la Enoteca, en Escaldes-Engordany son dos buenos ejemplos.

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