Volver a San Sebastián: la ciudad que, ahora, ya lo tiene todo
Una ciudad de una belleza infinita donde se suceden miradores, calles legendarias y exquisitos pintxos con el acompañamiento del inconfundible olor a mar. Volvemos a San Sebastián para enamorarnos, otra vez, de un lugar que da la bienvenida a uno de los hoteles más exquisitos del mundo.

Donosti siempre es una buena idea. Lo es porque se trata de una de las ciudades más majestuosas y bonitas de España, bañada por las aguas del cantábrico y con ese aire señorial que ha hecho de ella una de las urbes más cotizadas de nuestro país. Donosti huele a mar, a tradición, a pintxos y a un inconfundible halo de romanticismo que se respira en cada una de sus esquinas.

Este año he tenido la suerte de visitar Donosti dos veces: la primera, por amor; no hay ciudad más romántica en España en la que pasar unos días con el que crees que es el amor de tu vida. La segunda, para reescribir mis recuerdos; la vida es un viaje, y ese amor que me hizo ver la ciudad como el destino más romántico del mundo terminó convirtiéndose en una vorágine de sentimientos encontrados con la ciudad.
Y allí, otra vez, entendí el arte de volver por segunda vez a un lugar. Porque viajar es, también, reescribir recuerdos. Volví a pasear por las esquinas, los restaurantes, los miradores y las calles donde se habían anclado mis recuerdos. Descubrí que hay otros lugares y rincones por visitar, volví a enamorarme de la ciudad con el corazón roto. Porque Donosti, que desprende una magia difícil de recitar, es siempre un recordatorio de todas las oportunidades que tenemos de volver a ser felices, de vivir nuevas vidas.

Y lo hice animado por una de las aperturas más esperadas en la ciudad, un hotel que representa muy bien el espíritu desenfadado de San Sebastián, que siempre quiere ir un paso por delante y que, ahora, ya lo tiene todo. Plantarse ante las puertas de The Social Hub San Sebastián es una invitación a dejarse sorprender y, sobre todo, a compartir experiencias con otros viajeros.
Más que un hotel: una experiencia en sí mismo
Quizás una de las virtudes de este ‘hub’ (porque descubriréis que es más que un hotel al uso) es la gran capacidad que tiene para hacerte conectar con otras personas. Allí, yo que todavía guardaba cierto sentimiento de tristeza con la ciudad, me encontré con una huésped que me contó todas las razones por las que estábamos en uno de los mejores lugares del mundo.
“San Sebastián siempre es una declaración de intenciones, es un lugar en el que enamorarse cada día, en el que la vida se bebe a sorbos pequeños”, me dijo. Yo le contaba que volvía por segunda vez y que estaba redescubriendo la ciudad, dejándome conquistar por otros de sus tantos rincones. “Tú tienes algo con esta ciudad que tienes que sanar”, continuó. Y lo cierto es que sí. Allí, en las puertas de uno de los hoteles más transgresores, auténticos y divertidos del planeta, me di cuenta de lo efímeros que son los viajes, y la vida, con una última frase que, ahora, siempre me recordará a la ciudad. “Solo tenemos una vida y es muy corta, no merece la pena desperdiciarla con personas que no saben ver el brillo de tus ojos”. No volví a verla y no recuerdo su nombre, pero este efímero encuentro define a la perfección todo lo que es este hotel, que siempre juega con la magia de lo imprevisible.

Este espacio, que ya tiene una sede en Madrid y que no para de ganar adeptos, es una ruptura total de lo que conocemos como un hotel: es un punto de encuentro, de reunión y de diversión. Y es por eso que entrar a cualquiera de sus ‘hubs’ es toparse con mesas repletas de gente que lee, estudia, escucha música o toma un café tranquilamente mientras mira al infinito. Quizás hasta encuentres gente en plena recepción jugando al ping pong de buena mañana o te dejes embelesar con un trajeado hombre que trabaja en una de sus cuidadas zonas de coworking.

Y lo cierto es que, una vez que descubres este concepto, es difícil que vuelvas a ver con los mismos ojos a los hoteles tradicionales. Aquí es fácil sentirse en casa, es un lugar donde apetece quedarse y, sobre todo, es el lugar perfecto para conocer gente de todas partes del mundo. Porque más que un hotel, es un ‘hub’ donde conviven los viajeros, los nómadas digitales, los compañeros de trabajo, los estudiantes y los locales. Y esa es su magia.

Las instalaciones, su punto fuerte
Más allá de sus 14.000 metros cuadrados de instalaciones y sus 328 habitaciones, este hotel cautiva por todo lo que encontramos en su interior: una azotea con una piscina de ensueño, un amplio espacio de coworking con oficinas y escritorios, espacios para reuniones y eventos de hasta 550 metros cuadrados. También un restaurante abierto para comidas y cenas, una cafetería y tienda de comida para llevar, una gran cocina comunitaria y un gimnasio completamente equipado. Pero lo mejor de lo mejor: no tienes que ser huésped del hotel, necesariamente, para disfrutar de todas sus instalaciones: solo tendrás que hacerte con una de sus membresías que te permitirán disfrutar de sus espacios comunes, sus zonas de coworking, su gimnasio, sus cafeterías e, incluso, su piscina.

También, te alojes o no en el hotel, puedes tener acceso a programas y actividades. Estos van desde programas educativos, como clases de idiomas y sesiones de inmersión cultural, hasta programas de mindfulness y fitness.

Sus habitaciones son lo que siempre esperamos de estos hoteles: minimalismo, modernidad y su seña de identidad: siéntete cómodo y vive la experiencia. Entre ellas puedes encontrar su 'Playroom', lo que ellos definen como el lugar perfecto para montar una buena fiesta y que es un sueño disco de colores pastel con un mobiliario futurista. También su Habitación Doble con Cocina, para los que no quieren salir de su habitacion para comer, desayunar o cenar; o su Large Double, una amplísima habitación para los viajes en los que necesitas más espacio. Si viajas en familia o con amigos entonces la perfecta es la Family Room, donde pueden alojarse hasta 4 personas. Para los que se maravillan con el mundo viajando solos, la Standard Single, con una espaciosa cama individual y un escritorio privado, para que disfrutes contigo mismo del merecido relax.

Eso sí, te alojes en la habitación que te alojes... creemos que vivir la experiencia TSH es una vivencia que todo viajero debería sentir una vez en la vida. Y es que a San Sebastián no le hacía falta nada más para ser perfecta, pero la llegada de este concepto a la ciudad ha hecho que, definitivamente, sea una ciudad que lo tiene todo.
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