El templo del bienestar árabe a los pies de la medina de Essaouira: un oasis que debes conocer en Marruecos
Un auténtico oasis en el corazón de Essaouira, donde tradición, hospitalidad y bienestar se entrelazan en cada rincón de este riad con vistas al mar.

En una antigua casa árabe, en plena medina de Essaouria, aparece uno de los hoteles boutique más tradicionales y bellos de esta ciudad —y de Marruecos— se trata de Villa Maroc. Este riad típico ofrece una auténtica experiencia inmersiva en la cultura árabe, desde su gastronomía hasta su spa, donde consiguen crear una verdadera vivencia para los huéspedes a través de un viaje guiado en su tradicional hammam.
La historia de Villa Maroc, una ventana a la tradición árabe
Con vistas a la Fortaleza de Mogador (así es como se llamaba la ciudad anteriormente) y a su histórico puerto, conocido por haber sido uno de los más importantes en la historia del comercio marítimo mundial, aparece intramuros de la medina de Essaouira, el hotel boutique de lujo –asequible– Villa Maroc.

Bajo la dirección de Mounia Ezzaher, este fantástico alojamiento tradicional árabe, también conocido como riad, ofrece a sus huéspedes una verdadera inmersión en su cultura y tradiciones. Localizado en uno de los mejores lugares de la medina de la ciudad, declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 2001, esta antigua casa es, en realidad, la historia de cuatro antiguos riads convertidos en un solo hotel.
Todo comenzó en 1994 cuando los padres de Mounia Ezzaher compraron la propiedad inicial a un surfista que había montado un albergue en su interior para todos aquellos amantes de este deporte acuático que cada vez atraía más adeptos. Su arquitectura, sus vistas y la belleza del espacio en el que se ubicaba les enamoraron. En aquel momento, tan solo contaban de dos riads, pero en 1997 y en el año 2000 terminan por incorporar otros dos a ese mismo alojamiento para dar forma a lo que hoy conocemos como Villa Maroc.

Así es alojarse en Villa Maroc
Las paredes pintadas en cal blanca, los tejidos y cerámicas árabes con los que decoran las estancias, los tradicionales tallados de la madera de sus puertas y ventanas, los muebles antiguos de esencia árabe y el verdor de las plantas que decoran sus salas comunes, su terraza y habitaciones, advierten al huésped de la autenticidad de este lugar.

Y es que ese era el objetivo cuando abrió sus puertas Villa Maroc: mantener el ambiente hogareño de las auténticas casas árabes y lograr que los huéspedes se sientan como en casa. Dicho y hecho. Todas sus estancias han sido meticulosamente diseñadas para el disfrute de los huéspedes sin perder una pizca de la esencia local. Y también las experiencias gastronómicas y de bienestar.
Su interior es una mezcla de influencias marroquíes con aires internacionales —en homenaje a los diversos orígenes culturales de sus propietarios— donde prima la estética árabe costera con tonos neutros, muebles vintage y mucha artesanía local. Cada una de las 21 habitaciones con las que cuenta Villa Maroc plasma una historia y permite sumergir a sus huéspedes en las verdaderas tradiciones árabes.

La gastronomía en Villa Maroc: auténtica cocina local
Esa autenticidad árabe es también lo que se busca a través de la cocina. Su desayuno, servido en uno de los mejores lugares de este riad, su azotea, es un verdadero festín plagado de sabores locales donde la mesa, decorada con sus clásicos mosaicos de cerámica, se llena de platitos y boles de cerámica pintados con colores llamativos que traen algunas de sus delicias. Té moruno, café, huevos revueltos, yogurt con avena y msemen, el pan tradicional marroquí acompañado de mantequilla y mermelada son algunas de las elaboraciones que sirven para el desayuno.

La comida, para la suerte de los huéspedes, la sirven en otro de sus alojamientos, el hotel Les Jardins de Villa Maroc, hasta donde les desplazan en vehículo privado y les permiten disfrutar de toda una mañana de piscina acompañada de un almuerzo vegetariano. Este alojamiento en medio del campo marroquí es un templo del descanso y del bienestar con casitas individuales rodeadas de naturaleza.
De vuelta a la ciudad, mientras atardece, se puede disfrutar de uno de sus cócteles en el bar de la azotea. Y, para cenar, qué mejor que bajar a uno de sus salones tradicionales para degustar a la luz de las verlas y de la chimenea un menú hecho en casa que cambia a diario en función de la disposición del mercado y que incluye guisos típicos como cuscús, pescados o pastela de pollo y almendra.

El templo de bienestar
Otro de los espacios más singulares de Villa Maroc, convertido en aliciente para visitarles, es su Spa Oriental. Localizado en la segunda casa de la Villa, en un espacio dedicado a la tranquilidad y la relajación, ofrecen la experiencia de poder disfrutar de tratamientos de belleza con productos naturales locales y de rituales marroquíes ancestrales.

Uno de los más demandados para disfrutar de la verdadera experiencia del hammam árabe, una tradición con la que limpiar el cuerpo y el espíritu que se puede culminar con un maravilloso masaje con aceite de argán. Una experiencia única para terminar una estancia de altura en una de las ciudades más bellas de Marruecos.
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