El refugio más deseado del verano está en Ibiza: un hotel boutique de cinco estrellas con habitaciones de ensueño y gastronomía de primer nivel
A pocos pasos del puerto deportivo Marina Botafoch y con Dalt Vila en el horizonte, este hotel boutique de cinco estrellas propone una forma más íntima, gastronómica y sofisticada de vivir Ibiza.

Un hotel de Ibiza en el que querrás quedarte a vivir para siempre. / Vasco Celio
Ibiza tiene fama de no dormir, pero también sabe hablar en voz baja. Lo hace cuando amanece sobre el puerto, cuando la luz se cuela por los ventanales y cuando el Mediterráneo aparece al fondo sin necesidad de filtros. En ese punto intermedio entre la calma y la efervescencia se sitúa NH Collection Ibiza, un hotel boutique de cinco estrellas que aspira a convertirse en uno de esos lugares desde los que disfrutar de la isla sin tener que elegir entre descanso y diversión.

Rooftop del hotel. / D.R.
El hotel se encuentra a escasos metros de los puertos deportivos de Marina Ibiza y Marina Botafoch, cerca de la playa de Talamanca y a poca distancia de Dalt Vila, el casco histórico ibicenco declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. También tiene próximos algunos de los nombres más reconocibles de la noche local, como Pacha, Lío o Club Chinois. En otras palabras: permite pasar de una mañana contemplativa a una cena animada —y de ahí a la pista de baile— sin convertir el desplazamiento en una expedición.

Dalt Vila, Ibiza / Istock
Ubicado en un edificio icónico de 1981 el arquitecto José Ribas Folguera y renovado en 2017, su imagen apuesta por una elegancia geométrica, luminosa y sin excesos: líneas limpias, amplias superficies acristaladas y espacios en los que la luz natural forma parte de la decoración. Nada de saturar la vista. Aquí el verdadero lujo consiste en dejar que entren el cielo azul, el puerto y las siluetas blancas de Ibiza.

Adriana Fernández
Con solo 38 habitaciones y suites repartidas en cuatro plantas, el ambiente es más cercano al de una casa sofisticada que al de un gran resort. Los interiores, concebidos por el estudio B&K, se inspiran en el universo náutico sin caer en los tópicos marineros. Predominan los materiales nobles, las formas depuradas y una paleta serena que parece ideada para bajar unas cuantas revoluciones al cuerpo.
Todas las habitaciones cuentan con balcón privado, una de nuestras pasiones, y muchas se asoman al puerto o al perfil de Dalt Vila. En el interior aparecen detalles pensados para que la estancia resulte cómoda y contemporánea: cafetera Nespresso, Chromecast, altavoces Bluetooth y baños de mármol con ducha de efecto lluvia. Las Penthouse Suites elevan la apuesta con 65 metros cuadrados interiores y terrazas privadas de hasta 80 metros cuadrados, equipadas con camas balinesas. Son espacios concebidos tanto para desaparecer unas horas del mundo como para organizar una celebración privada con vistas.

Penthouse del hotel. / D.R.
¿Más? La piscina exterior funciona como uno de los centros de gravedad del hotel. A su alrededor, el ritmo se vuelve más lento: gafas de sol, piel salada, conversaciones largas y la agradable sensación de que el reloj ha perdido autoridad. El establecimiento cuenta además con gimnasio, servicio de habitaciones durante las 24 horas, aparcamiento privado, masajes en la habitación y alquiler de bicicletas y embarcaciones. Quienes quieran hacer una entrada especialmente cinematográfica pueden solicitar traslados en coche de lujo, lancha motora o velero.
Gastronomía premium y cosmopolita
La gastronomía es uno de los apartados con más personalidad de este hotel vibrante y diverso. SLVJ Ibiza lleva al hotel un concepto en el que la cocina japonesa contemporánea se mezcla con música, diseño y espectáculo. Su barra omakase permite observar al chef de cerca y dejarse sorprender por una sucesión de platos acompañados de cócteles de autor. No es una cena para mirar constantemente el teléfono, sino para prestar atención a lo que sucede delante.

Piscina del hotel. / Vasco Celio
Durante el día, Rhino Bar plantea una experiencia más relajada junto a la piscina, con versiones ligeras y frescas inspiradas en algunos de los platos de SLVJ. El tercer vértice gastronómico es Arrogante, un pop-up italiano abierto las 24 horas en el que conviven pizzas artesanales, pastas frescas y una actitud deliberadamente irreverente. Resulta especialmente útil cuando aparece ese hambre intempestiva que en Ibiza nunca pregunta qué hora es.
Más allá del diseño y los servicios, el principal atractivo del hotel está en la posibilidad de construir una estancia a medida. El equipo propone desde rutas por calas escondidas hasta planes gastronómicos, salidas en barco o celebraciones privadas. La idea no consiste en aislar al viajero de Ibiza, sino en ofrecerle una base tranquila desde la que descubrirla con mayor comodidad.
NH Collection Ibiza se suma así a una tendencia cada vez más visible en la isla: hoteles que entienden que el nuevo lujo no necesita levantar la voz. Basta con una buena ubicación, la luz irresistible de la isla, una terraza desde la que mirar el Mediterráneo y la libertad de decidir si la noche terminará temprano, muy tarde o directamente con el desayuno.
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