El Parador con vistas a un espectacular pantano rodeado de rutas naturales: un oasis en una masía rehabilitada

Este parador, entre montañas y agua, es el sitio perfecto para desconectar y reconectar contigo mismo (o con la naturaleza).

El impresionante parador que combina naturaleza y lujo silencioso.
El impresionante parador que combina naturaleza y lujo silencioso. / Paradores de España

Hay lugares que son inexplicables. Y como ya os hemos contado muchas veces en la REVISTA VIAJAR, los paradores de la geografía española tienen un encanto cautivador único. El Parador de Vic-Sau es uno de ellos. Puede que al principio solo te fijes en su silueta de masía catalana, firme y elegante, entre campos verdes y montañas. Pero basta con mirar al horizonte, al embalse que le da nombre, para entender que este rincón no es uno más. Es ese tipo de sitio al que llegas con el teléfono lleno de notificaciones y te vas con la cabeza despejada y el alma un poco más en paz.

A tan solo una hora y media de Barcelona, este parador se levanta sobre el antiguo caserón de una masía tradicional, rodeado de la tranquilidad rural de Les Masies de Roda, y con unas vistas que parecen pintadas exclusivamente para ti. Este es un refugio para quienes buscan respirar hondo, desconectar del ruido y reconectar con la belleza más auténtica de Cataluña.

Las vistas desde la habitación.

Las vistas desde la habitación.

/ Paradores de España

Dormir con vistas al embalse y despertar en calma

Nada de habitaciones impersonales o frías. Aquí, cada estancia conserva el encanto rústico de la arquitectura catalana (madera, piedra, calidez) combinado con todas las comodidades de un hotel de alta gama. Algunas habitaciones tienen terraza privada con vistas directas al embalse de Sau, ese espejo de agua que cambia de color según la hora del día. Vamos, que aquí vas a estar a “cuerpo de Rey”.

Fotos del impresionante parador catalán.

Fotos del impresionante parador catalán.

/ Paradores de España

Un entorno que invita a perderse (literalmente)

¿Eres de los que disfrutan la naturaleza con zapatillas de trekking o prefieres descubrir paisajes desde la tranquilidad de un banco frente al lago? Da igual, el entorno del Parador de Vic-Sau tiene opciones para todos los ritmos. El embalse de Sau, protagonista absoluto de las vistas, no solo es bonito, también es misterioso. Cuando el nivel del agua baja, aparece la punta del campanario de la antigua iglesia de Sant Romà de Sau, que fue inundada junto al pueblo entero en los años 60. Verla emerger es casi mágico, como un recuerdo del pasado que se niega a desaparecer.

El embalse de Sau, en el río Ter, la región de Osona, Cataluña, España.

El embalse de Sau, en el río Ter, la región de Osona, Cataluña, España.

/ Istock / Eloi_Omella

Para los más activos, el parque natural de Les Guilleries y el cercano Espacio Natural de las Guilleries-Savassona ofrecen rutas de senderismo, BTT y miradores que cortan la respiración. Uno de los paseos más bonitos es hasta el monasterio de Sant Pere de Casserres, enclavado en una península sobre el río Ter, con siglos de historia y vistas de postal.

Vic, más que una ciudad

El Parador está a un paso de Vic, y sería un pecado no dedicarle al menos una mañana. Esta ciudad conserva con mimo su pasado medieval, visible en cada rincón del casco antiguo. Puedes perderte entre callejuelas adoquinadas, comprar embutido artesanal en la plaza Mayor (sí, el famoso fuet de Vic) o dejarte sorprender por la riqueza artística del Museo Episcopal, uno de los más importantes de Europa en arte románico y gótico. No te vayas sin probar un almuerzo típico en alguno de los restaurantes del centro. La cocina osonense es contundente y perfecta para reponer fuerzas tras una buena caminata.

Vista desde el dron de la ciudad española de Vic con la antigua catedral en la noche de invierno.

Vista desde el dron de la ciudad española de Vic con la antigua catedral en la noche de invierno.

/ Istock / JackF

De la casa 

Y si prefieres quedarte en el parador, el restaurante no decepciona. Aquí todo sabe a tradición catalana, con especial atención a los platos típicos de la comarca de Osona. El producto es de la zona, los sabores son los de siempre y el entorno hace que cada comida se convierta en una experiencia. Además, en los días soleados, se puede comer en la terraza con vistas al embalse. No hay mejor sobremesa que esa. Tú imagínatelo: comida deliciosa, buena compañía y un paisaje que parece pedirte a gritos que te quedes un rato más.

Ideal para una escapada que lo tiene todo

En pareja, en familia, con amigos o incluso solo… El Parador de Vic-Sau es uno de esos destinos que lo tienen todo. Historia, silencio, vistas inolvidables, senderos, buena mesa y el encanto de lo auténtico. Un lugar para leer ese libro que siempre pospones, o para no hacer nada y disfrutarlo como nunca. Porque a veces, el mejor lujo es el que no se nota… Es ese que te devuelve la calma sin hacer ruido. Y este rincón entre montañas y agua sabe mucho de eso.

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