Así es el Parador más antiguo de España: cambió la manera de viajar, fue donde nació la Constitución y está al lado de Madrid
Es uno de los paradores más especiales de todo el país, con una historia única y en un entorno sobrecogedor.

Encontrar en España un alojamiento tan auténtico como los Paradores es una tarea complicada. Este tipo de establecimientos cuenta con una característica muy especial: se ubican en edificios históricos como palacios, castillos o monasterios. Ofreciendo toda clase de servicios modernos, desde comodísimas habitaciones con vistas hasta restaurantes, piscinas, gimnasios y un gran número de servicios que varía según el Parador.
Todos ellos son únicos a su manera, más antiguos como el de Santo Estevo en la Ribeira Sacra gallega o más románticos como el de Arties en el corazón del Pirineo catalán. Pero si hay uno que destaca por su historia y antigüedad es el Parador de Gredos, ubicado en plena sierra homónima de Ávila a tan solo un par de horas en coche desde Madrid. Se erige concretamente junto a Navarredonda de Gredos y es uno de los alojamientos más impresionantes del país.
El nacimiento de la Red de Paradores y de la Constitución española
Fue el lugar que marcó el nacimiento de la Red de Paradores de España con su inauguración el 9 de octubre de 1928 de la mano del rey Alfonso XIII. Hoy forma parte de un grupo de 98 establecimientos, pero este siempre será uno de los más representativos. Uno de los motivos para ello es que en su Salón del Silencio se reunieron siete jóvenes políticos que representaban todos los espectros políticos y que se convirtieron en los 'padres' de la Constitución de 1978.

Eran Gabriel Cisneros Laborda, Miguel Herrero y Rodríguez de Miñón, José Pedro Pérez-Llorca, Manuel Fraga Iribarne, Gregorio Peces Barba, Miguel Roca Junyent y Jordi Solé Tura. Todos ellos estudiaron más de mil enmiendas presentadas como borrador para acabar redactando la Carta Magna que se presentaría en las Cortes y daría el pistoletazo de salida definitivo a la democracia. A partir de entonces, esa sala fue rebautizada como Salón de los Ponentes.

Aquellos muros que forman parte de la historia más viva de España conforman un edificio sobrio y elegante. Más allá de ser el punto de reunión en aquella época, también marcó el cambio en la manera de viajar a finales de la década de 1920. Los viajeros entonces empezaron a buscar establecimientos con encanto en los que alojarse, que fueran únicos y mantuvieran la arquitectura antigua en un recinto natural inigualable, como el Parador de Gredos.
Un recinto único en un entorno natural extraordinario
Aunque en sus orígenes se construyó para albergar las partidas de caza del rey Alfonso XIII. Gracias a ello se encuentra en un entorno tan natural y tan cerca de Madrid. Desde entonces ha funcionado como un refugio para cazadores, pero también para aquellas personas que van en busca de una escapada relajante y tranquila, para respirar aire puro. Por eso, lo mejor del Parador son sus terrazas que funcionan como espectaculares miradores hacia la sierra.

Se construyó con elementos trasladados desde la casa señorial de Villacastín, así que su arquitectura es primordialmente de pizarra y piedra. Su interior es de madera con acabados rústicos que crean espacios acogedores y cómodos. Como colofón, el entorno cuenta con numerosas piscinas naturales como las de Hoyos del Espino, Navalperal de Tormes o El Barco de Ávila; y rutas de senderismo como la que conduce al Circo de Gredos y la Laguna Grande.

Otro de sus mayores atractivos es el restaurante, que destaca por su "contundencia y sencillez". Se basa en productos de la zona, con abundancia de platos de cuchara y especialidades castellanas. En su carta se pueden encontrar patatas revolconas con torreznos, judías del Barco de Ávila con productos de matanza, caldereta de cordero de los pastores o chuleta de ternera local, sin olvidar los dulces caseros. La excelente gastronomía se une a un entorno natural único y un parador con una historia alucinante.
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