No todos los viajes empiezan al hacer las maletas. Algunos arrancan al deshacerlas en un hotel capaz de contar la historia del destino incluso mucho antes de salir a explorarlo. Perú combina sofisticación urbana, alta cocina y un fascinante legado inca. Una mezcla única donde la elección de tu alojamiento marca por completo tu forma de vivir la experiencia. En nuestro viaje al país andino nos alojamos en tres hoteles para quienes buscan precisamente eso, prolongar la experiencia del destino, interpretarla y enriquecerla.

Machu Picchu, una de las grandes excursiones que pueden realizarse desde Cuzco para adentrarse en el fascinante legado del Imperio inca.

Machu Picchu, una de las grandes excursiones que pueden realizarse desde Cuzco para adentrarse en el fascinante legado del Imperio inca. / Marriott

Miraflores, el Perú más contemporáneo

Lima suele ser el primer contacto con Perú para muchos viajeros. La capital del país ha pasado de ser una simple puerta de entrada a convertirse en uno de los destinos más esperados gracias a su cosmopolitismo, creatividad y excelente gastronomía. Dedicarle varios días será la mejor forma de disfrutar de sus innumerables propuestas.

En el distrito de Miraflores, uno de los mejores escenarios limeños, se encuentra Courtyard by Marriott Lima Miraflores. La ubicación de este hotel permite recorrer caminando algunos de los principales atractivos del reseñable barrio, desde el malecón hasta el Parque Kennedy pasando por coquetas boutiques, restaurantes premiados y galerías de arte.

Habitación del Courtyard by Marriott Lima Miraflores, con espacios luminosos y funcionales pensados para combinar descanso, ocio y trabajo en pleno distrito de Miraflores.

Habitación del Courtyard by Marriott Lima Miraflores, con espacios luminosos y funcionales pensados para combinar descanso, ocio y trabajo en pleno distrito de Miraflores. / GREGORY ALONSO PH

Con sus espacios luminosos y funcionales y una tecnología diseñada para facilitar la estancia, el alojamiento responde al perfil de viajero actual, ese que combina ocio, trabajo y descanso. El lobby incorpora zonas acogedoras de coworking, mientras que el restaurante Bistró 400 acompaña la jornada con una propuesta culinaria que va desde completos desayunos a cenas relajadas. A ello se suman un gimnasio y espacios para reuniones.

Después de un día recorriendo los mercados locales y paseando por las calles de Lima, no hay nada como contemplar el atardecer en el Pacífico desde sus terrazas. El pulso de una ciudad que no para de reinventarse se transforma en el mejor descanso.

Baño de una de las suites renovadas del JW Marriott Lima, concebidas como auténticas residencias privadas y abiertas a impresionantes vistas del océano Pacífico.

Baño de una de las suites renovadas del JW Marriott Lima, concebidas como auténticas residencias privadas y abiertas a impresionantes vistas del océano Pacífico. / GREGORY ALONSO PH

Un icono frente al océano

Situado frente al Pacífico y destacando como uno de los grandes referentes de la hotelería de lujo en Lima, JW Marriott Lima cuenta una historia que no deja de transformarse. Historia que cobra vida, en cada estancia del hotel, inspirada por el litoral limeño, los vestigios incas y la Amazonía peruana. El gran icono hotelero del malecón de Miraflores vive, además, un momento especialmente significativo. Tras una renovación integral de sus espacios, el establecimiento se prepara para su próxima conversión como The Ritz-Carlton Lima.

Este cambio refuerza el posicionamiento de Lima como destino donde el lujo también está muy presente. Sus suites son auténticos “mini-hoteles” dentro del propio establecimiento, donde no faltan amplios salones, zonas para descansar y trabajar y servicios personalizados.

Una de las habitaciones renovadas del JW Marriott Lima, con un diseño contemporáneo inspirado en la cultura peruana y privilegiadas vistas al océano Pacífico.

Una de las habitaciones renovadas del JW Marriott Lima, con un diseño contemporáneo inspirado en la cultura peruana y privilegiadas vistas al océano Pacífico. / JW Marriott Lima

Una visión contemporánea del bienestar que responde a aquellos que quieren disponer de una residencia privada con las ventajas de un gran hotel internacional. Una propuesta pensada tanto para largas estancias como para viajeros que simplemente buscan algo más de privacidad.

El rediseño también introduce guiños a la cultura peruana, como las mantas de baby alpaca, elaboradas artesanalmente por comunidades de los Andes, las piedras naturales utilizadas en la decoración o los motivos inspirados en la época colonial. También la sostenibilidad forma parte de la experiencia cotidiana, con iluminación LED, sensores energéticos o la eliminación de plásticos de un solo uso.

La propuesta gastronómica del JW Marriott Lima combina las vistas al Pacífico de La Vista con la cocina nikkei y la coctelería de autor del sofisticado JW Lounge.

La propuesta gastronómica del JW Marriott Lima combina las vistas al Pacífico de La Vista con la cocina nikkei y la coctelería de autor del sofisticado JW Lounge. / JW Marriott Lima

Todo ello se completa con una exquisita propuesta gastronómica encabezada por el restaurante La Vista, con panorámicas privilegiadas del litoral limeño. En el sofisticado JW Lounge, la cocina nikkei y la coctelería de autor ponen el broche perfecto a un recorrido por la ciudad.

¿Lo mejor? Sus impresionantes vistas al océano Pacífico que enmarcan una de las estampas más icónicas de la ciudad.

Los mercados tradicionales de Cuzco permiten descubrir el pulso cotidiano de la ciudad y la riqueza de los productos procedentes de los Andes.

Los mercados tradicionales de Cuzco permiten descubrir el pulso cotidiano de la ciudad y la riqueza de los productos procedentes de los Andes. / olli0815

Un viaje al pasado en el centro de Cuzco

La antigua capital del Imperio inca reúne toda la esencia histórica del país. Pasear por sus calles coloniales es viajar a sus distintos periodos. En ellas resalta JW Marriott El Convento Cusco, ofreciendo una experiencia inigualable con la que formar parte de la historia.

Una de las estancias del JW Marriott El Convento Cusco, donde el diseño contemporáneo se abre a los tejados coloniales y las montañas que rodean la antigua capital inca.

Una de las estancias del JW Marriott El Convento Cusco, donde el diseño contemporáneo se abre a los tejados coloniales y las montañas que rodean la antigua capital inca. / GREGORY ALONSO PH

El hotel se encuentra ubicado en el antiguo Convento de San Agustín, edificio del siglo XVI declarado Patrimonio Cultural. Cuidadosamente restaurado, se han conservado vestigios de distintas civilizaciones, desde periodos preincaicos e incas hasta las etapas coloniales y contemporáneas. Sus elementos arquitectónicos originales se combinan con un diseño elegante y contemporáneo.

La mejor forma de disfrutar de esta composición es descubriendo sus rincones, muros de piedra y patios. Pero en el edificio también es posible realizar visitas guiadas por su patrimonio, preparar un pisco sour, realizar sesiones de yoga o encuentros con la pequeña alpaca que recibe a los viajeros en el patio del convento.

El patio central del JW Marriott El Convento Cusco conserva la arquitectura del antiguo Convento de San Agustín, un edificio del siglo XVI declarado Patrimonio Cultural.

El patio central del JW Marriott El Convento Cusco conserva la arquitectura del antiguo Convento de San Agustín, un edificio del siglo XVI declarado Patrimonio Cultural. / JW Marriott El Convento Cusco

La experiencia continúa en el restaurante Qespi, con cocina peruana reinterpretada a partir de ingredientes procedentes de los Andes. A continuación, el JW Spa invita a recuperarse de la altitud mediante tratamientos inspirados en saberes ancestrales, saunas, aguas climatizadas y espacios de relajación.

El JW Spa ofrece aguas climatizadas, saunas y tratamientos inspirados en saberes ancestrales para favorecer el descanso y la adaptación a la altitud.

El JW Spa ofrece aguas climatizadas, saunas y tratamientos inspirados en saberes ancestrales para favorecer el descanso y la adaptación a la altitud. / NICK RADFORD

Regresar al hotel después de explorar Cuzco o para visitar Machu Picchu, el Valle Sagrado o las Salinas de Maras es seguir sumergiéndose en toda la cultura que ha confluido en este mágico lugar, demostrando que el lujo también puede manifestarse a través del respecto por el patrimonio y la autenticidad.