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La isla privada con castillo a 1 hora de Madrid que puedes alquilar a 80 euros por persona: está rodeada de un pantano y solo se puede llegar en barca

A unos 100 kilómetros de Madrid, en mitad del embalse de El Burguillo, hay una isla de casi una hectárea rodeada por agua y muros de granito. No se llega en coche ni hay una carretera hasta la puerta. El último tramo son unos 300 metros en barca. De remos, por cierto, y va incluida en el alquiler.

¿Dormir en una isla dentro de un lago a una hora de Madrid? Si... se puede.

¿Dormir en una isla dentro de un lago a una hora de Madrid? Si... se puede. / Isla del Burguillo

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Lo primero es dejar el coche en tierra. Después viene lo menos cinematográfico del plan: todo lo que se vaya a necesitar durante la estancia tiene que cruzar también el agua. Maletas, comida, bolsas y lo que lleve un grupo de ocho o diez personas para pasar varios días fuera. Al otro lado espera la Isla del Burguillo, en El Barraco, Ávila, y durante la reserva es entera para quienes la han alquilado.

Castillo en la Isla del Burguillo.

Castillo en la Isla del Burguillo. / Isla del Burguillo.

Ahí empieza a tener gracia el asunto. La isla está amurallada, tiene playas, embarcadero, viñas, árboles frutales y pinos. En medio se levanta un castillo con cuatro dormitorios y capacidad para un máximo de entre ocho y diez personas. No es exactamente el castillo medieval que uno podría imaginar al verlo desde el agua. De hecho, es bastante más moderno.

El castillo español que los expertos consideran uno de los mejor conservados de Europa: sus murallas, torres y salas nobles siguen intactas tras más de cinco siglos

Sara Fernández García

El castillo es moderno, aunque desde la orilla no lo parezca

La isla nació como tal en 1926, con la puesta en servicio del embalse. En 1979 Fernando Merino se la compró al empresario Eduardo Barreiros, la amuralló, plantó árboles y construyó el castillo, además de dotarla de agua, electricidad y acceso desde el embalse. Hoy son sus herederos quienes alquilan la isla para contribuir a su conservación.

Salón del castillo de la Isla de Burguillo.

Salón del castillo de la Isla de Burguillo. / Isla del Burguillo.

Así que no hay caballeros medievales detrás de esas almenas: hay una vivienda de unos 270 metros cuadrados, cuatro dormitorios, calefacción, chimeneas y una barbacoa de piedra en el exterior. La isla ronda la hectárea de superficie y está cerrada por muros de granito de entre tres y cuatro metros, con tres puertas que comunican con las playas y el embarcadero.

Dentro, la casa mantiene bastante de vivienda familiar. En la planta baja están la cocina-comedor, la chimenea y la bodega; arriba hay salón, dormitorios y una terraza con vistas al pantano. Desde allí se accede a la torre. Hay también porche, mesa de ping-pong y espacio para pasar buena parte del día fuera. La mesa principal del comedor tiene sitio para ocho personas, un detalle curioso teniendo en cuenta que el castillo puede alojar hasta diez. Yo creo que ahí está parte del encanto. No parece un hotel que alguien haya intentado disfrazar de castillo. Sigue teniendo algo de casa particular en mitad de una isla bastante rara.

Embarcadero de la Isla de Burguillo.

Embarcadero de la Isla de Burguillo. / Isla de Burguillo.

Cuánto cuesta de verdad dormir en una isla privada

Aquí es donde el titular necesita letra pequeña. La tarifa para alquilar todo el castillo es de 1.430 euros por dos días y una noche, 1.650 euros por tres días y dos noches y 3.080 euros por seis días y cinco noches. En todos los casos el alquiler incluye la isla completa y en exclusiva.

Si diez personas reservan dos noches por 1.650 euros, la cuenta sale a 165 euros por persona en total: 82,50 euros por cabeza y noche. Ahí están esos “unos 80 euros”. Pero no es el precio de una habitación. Ni mucho menos el precio para una pareja. Solo aparece cuando se llena el castillo con diez personas y se elige la estancia de dos noches.

Una sola noche con diez personas sube a 143 euros por cabeza. Cinco noches bajan la media a 61,60 euros. Y si en lugar de diez van ocho, las cuentas cambian otra vez: 178,75 euros por persona para una noche, 103,13 por noche en la estancia de dos y 77 euros en la de cinco. Así que aquí el tamaño si que importa.

El precio incluye agua, electricidad, calefacción, leña para las chimeneas, ropa de cama, toallas para los alojados en el castillo y la limpieza habitual antes y después de la estancia. Para reservar se pide una fianza del 30%, que se devuelve durante el mes siguiente si no hay daños, y el importe completo debe abonarse como máximo un mes antes de llegar. Si se cancela, el alojamiento establece como penalización el importe de esa fianza.

Hay, además, un detalle que hace que los 82,50 euros no puedan venderse como precio final. La propia web señala que, a partir de ocho personas, es necesario contratar WC químicos para evitar problemas con la fosa séptica y también un patrón de navegación o embarcaciones de refuerzo para los traslados. El importe de esos servicios no está publicado.

Terraza del torreón en la Isla de Burguillo.

Terraza del torreón en la Isla de Burguillo. / Isla del Burguillo.

Por tanto, 82,50 euros es la tarifa base por persona y noche haciendo la división entre diez. La factura real será algo mayor. También hay glamping de mayo a octubre: tiendas Lodge equipadas para seis personas que cuestan 400 euros una noche, 500 euros dos y 50 euros por cada noche adicional. Cada una lleva un baño ecológico exterior. Pero es otra experiencia. Dormir en una tienda dentro de la isla no es lo mismo que alquilar el castillo y tampoco conviene contarlo como si lo fuera.

La barca forma parte del viaje

La llegada es seguramente lo que más diferencia este alojamiento de cualquier casa rural. Desde una parcela privada en la orilla hay que recorrer unos 300 metros por el agua, aunque la distancia cambia con el nivel del embalse. La barca de remos está incluida. Para quien no quiera depender de los brazos del grupo, se puede añadir un motor por 150 euros el fin de semana, con una fianza de 250 euros.

La web del alojamiento establece que se puede entrar entre las 10.00 y la puesta de sol del primer día y que hay que abandonar la isla antes de que anochezca el último. Esto importa bastante más de lo que parece. Dos días y una noche no significan 48 horas disponibles. Y si alguien descubre a última hora que falta hielo, pan o carbón, no basta con bajar a la tienda de la esquina.

En la propia isla se puede tomar el sol, bañarse, pasear y practicar distintas actividades acuáticas. La web del alojamiento menciona también piragüismo, remo, navegación a vela y pesca entre las posibilidades del entorno. Pero hay una peculiaridad más. Yolanda Merino, vinculada a la propiedad, explicó a EscapadaRural que cuando el nivel del agua baja mucho puede aparecer un istmo que permite llegar andando desde tierra firme. Aunque, eso sí... la misma publicación hablaba de que esto ocurría aproximadamente cada siete años.

El incendio ha cambiado parte del paisaje

Hay otra cosa que no se puede pasar por alto en 2026. El incendio de Burgohondo comenzó el 22 de julio y afectó a casi 38.000 hectáreas en una veintena de municipios de Ávila, incluida la Reserva Natural del Valle de Iruelas, junto al embalse. El fuego fue dado por controlado el 15 de agosto, pero a 20 de septiembre todavía no figuraba oficialmente como extinguido.

Reserva del Burguillo.

Reserva del Burguillo. / Wikicommons

Eso no significa que el entorno turístico esté cerrado. La Casa del Parque del Valle de Iruelas mantiene publicados sus horarios de 2026 y tiene actividades programadas este otoño. El Castañar de El Tiemblo también mantiene activa su web oficial de acceso y reservas, con horarios para los meses de septiembre a diciembre.

Pero el incendio ha dejado huella y sería absurdo escribir ahora sobre esta zona como si no hubiera pasado nada. La Reserva del Valle de Iruelas alberga la principal colonia de buitre negro de Castilla y León, que la propia Junta cifra en torno a 120 parejas. Según SEO/BirdLife, citado por El País en septiembre, el incendio causó la muerte de alrededor de un centenar de pollos que todavía no podían volar. El paisaje sigue mereciendo el viaje, pero ya no es exactamente el mismo.

Los famosos toros de guisando.

Los famosos toros de guisando. / Istock

Los Toros de Guisando y una parada en El Barraco

Si se sale de la isla, los Toros de Guisando son probablemente la visita más clara de los alrededores. Son cuatro grandes esculturas de granito vinculadas al mundo vettón. Patrimonio Cultural de Castilla y León las sitúa en época prerromana, dentro de un arco amplio entre los años 500 y 100 antes de Cristo. El lugar tiene además protección histórica desde 1954, cuando un decreto declaró Paraje Pintoresco los terrenos ocupados por los Toros de Guisando, el monasterio, sus jardines, cuevas y ermita.

El Barraco, Ávila.

El Barraco, Ávila. / Istock

Actualmente el monumento abre viernes, sábados, domingos y festivos, además de los tres primeros miércoles de cada mes. Entre el 15 de abril y el 15 de octubre el horario general es de 10.00 a 14.00 y de 15.00 a 21.00, aunque los viernes solo abre por la tarde. La entrada a los Toros de Guisando cuesta 2,50 euros y los menores de 14 años entran gratis acompañados de un adulto.

El Barraco queda también cerca. Allí están la iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, levantada a comienzos del siglo XVI, y la ermita de Nuestra Señora de la Piedad, dos de los principales monumentos de la localidad según el propio Ayuntamiento. Y para comer hay una apuesta bastante menos complicada que elegir restaurante a ciegas: la Carne de Ávila cuenta con Indicación Geográfica Protegida, reconocida oficialmente por el Ministerio de Agricultura.