
Ático Indiano se abre frente a Las Setas, una de las vistas más reconocibles del centro de Sevilla al caer la noche. / Intelier
Este es el hotel de Sevilla del que todos hablan: ocupa un antiguo convento de 1521, con patios históricos, piscina en la azotea y cócteles frente a Las Setas
En una ciudad con abundancia de alojamientos céntricos, la diferencia está en los edificios que explican algo de la historia local. Este hotel ocupa una finca restaurada con origen conventual y suma una terraza situada frente a Las Setas.
El Intelier Casa de Indias se encuentra en la plaza de la Encarnación, en el casco histórico de Sevilla, frente al Metropol Parasol, conocido como Las Setas. La ubicación permite recorrer el centro caminando y alojarse en un edificio protegido cuyo origen se remonta a 1521.

Las habitaciones exteriores incorporan balcones y ventanales orientados hacia la plaza de la Encarnación y Las Setas. / Intelier
Aquel año se levantó aquí el Convento Regina Angelorum. Más tarde, el inmueble albergó almacenes y la sombrerería La Castellana, antes de convertirse durante el siglo XX en edificio residencial. Su reconversión hotelera ha recuperado parte de esa trayectoria sin convertirla en decorado.
La fachada, los patios y varios interiores conservan las huellas más visibles del pasado: muros de ladrillo visto, arcos del antiguo claustro y artesonados de madera de finales del siglo XIX. Es una dirección interesante para dormir en el centro sin renunciar a un edificio singular.

Una de las habitaciones del Intelier Casa de Indias, con bañera exenta y vistas directas a Las Setas de Sevilla. / Bruno Almela Egido
¿Qué conserva el hotel Intelier Casa de Indias de su pasado histórico?
El hotel dispone de 61 habitaciones, diferentes entre sí por la configuración del inmueble. En algunas, el ladrillo original y los techos de madera forman parte del espacio; en otras, el diseño utiliza color y fibras para integrarse en la arquitectura existente.

La terraza del hotel ocupa una azotea de 253 metros cuadrados con espacios para descansar sobre los tejados del casco histórico. / Intelier
Los patios interiores recuperan la lógica de las casas y conventos sevillanos, con zonas donde detenerse al volver del centro, mientras que el salón de lectura y las salas de eventos amplían los usos del edificio. Todo resulta práctico para una escapada urbana a Sevilla: se puede entrar y salir varias veces al día sin depender de transporte.
El punto de partida es difícil de mejorar. Desde la plaza de la Encarnación, el Palacio de las Dueñas queda muy cerca y la Catedral, la Giralda o el barrio de Santa Cruz se alcanzan caminando. El entorno reúne además bares, mercados y terrazas para completar una primera visita a la ciudad.

La zona de solárium completa la terraza superior del hotel, uno de sus espacios más buscados durante los meses de verano. / Intelier
¿Cómo es la terraza con piscina frente a Las Setas?
En la planta superior, Ático Indiano ocupa una terraza de 253 metros cuadrados con piscina, solárium, zona de hamacas y bar. Su atractivo es concreto: las vistas directas a Las Setas y a los tejados del centro sevillano, una perspectiva poco habitual en plena ciudad.
En verano, la azotea gana peso cuando las visitas monumentales dejan paso a los planes de tarde y noche. La carta incluye clásicos como Negroni, Margarita, Moscow Mule o Mojito, y combinaciones propias como Indiano Ron, Brisa del Norte o Sol de Jalisco. Los viernes y sábados suma una propuesta informal con hamburguesas, sándwiches y croquetas.

Copas y vistas a Las Setas en Ático Indiano, la terraza situada en la planta superior del hotel. / Intelier
¿Qué hacer cerca del hotel en una escapada a Sevilla?
Una ruta sencilla puede comenzar en el Palacio de las Dueñas, continuar hacia Santa Cruz, la Catedral y la Giralda, y regresar a la Encarnación al caer la tarde para subir a Las Setas o descansar en la terraza del hotel.
Triana y su puente pueden reservarse para el día siguiente, enlazando paseo, mercado y río.

Desde la planta baja del hotel, la plaza de la Encarnación y Las Setas forman parte del paisaje cotidiano del alojamiento. / Bruno Almela Egido
El interés del Intelier Casa de Indias se entiende bien: patrimonio histórico, ubicación central y una azotea pensada para el verano sevillano.
Basta con recorrer la ciudad a pie y saber que, al volver, las vistas de la plaza continúan desde la piscina o desde una mesa frente a Las Setas.