Cabañas de diseño que flotan en medio de un lago lleno de nenúfares escondido en el País Vasco francés (y muy cerca de Biarritz)
Brindos Lac & Châteaux es un lugar inesperado, un precioso rincón que recuerda mucho a los años de la Belle Époque.

Lodges de diseño sostenible con terraza, jacuzzi y embarcadero propio que flotan sobre las aguas de uno de los lagos privados más grandes y sugerentes de Francia. La carta de presentación de este lugar perdido en el País Vasco francés y al que solo se puede llegar en barca no puede ser más atractiva. O en realidad sí, porque el entorno y todo el complejo recuerdan muchísimo a los años de la Belle Époque, a aquellos 30 en los que la alta aristocracia francesa celebraba sin control y bailaba hasta el anochecer. Quizá porque la historia de Brindos Lac & Châteaux arranca ahí.
Este hipnótico lugar está escondido en la Côte Basque, a menos de diez minutos en coche de la Grande Plage. Y no, no está en Biarritz, sino en Anglet, otro municipio que también está bañado por el océano Atlántico y al que se conoce con el sobrenombre de la ‘Pequeña California’ por ser la cuna del surf a este lado del Cantábrico (si antes por allí se paseaba vestido de Chanel, hoy se camina embutidos en neopreno).

De antigua casona palaciega a châteaux precioso y muy singular
Antes de ser el majestuoso hotel que es hoy, a Brindos se le conocía por ser la casona más antigua de Labort (o Lapurdi, en euskera). Junto al lago privado se levanta un encantador châteaux de terrazas soleadas, restaurante panorámico y embarcadero con vistas que hoy luce totalmente reformado y recuperado, pero respetando la esencia del estilo de vida clásico a ese lado del País Vasco. Así lo ha querido Maisons Millésime, el grupo francés que gestiona propiedades singulares y que se ha encargado de su restauración.

Cortinas de lino, muebles de anticuario, artesanía local, vajillas vintage… Todo en sus 29 suites parece contar una historia, con suma elegancia y confort. Igual que en sus diez lodges flotantes independientes, a los que solo se puede llegar navegando. Todos tienen porche, solo algunos jacuzzi exterior y solo uno de ellos es spa con camilla para tratamientos.
Y, aunque pueda parecer el típico lugar para ir solo en pareja, lo cierto es que las familias son más que bienvenidas a este lugar de ensueño para pasar un fin de semana único. Quizá la aristocracia francesa no tuvo la oportunidad de montar en una barca para pasar la noche en una casa flotante rodeada de nenúfares en medio del lago, pero hacerlo hoy parece la mejor manera de mantener vivo el espíritu de este lugar como sitio de recreo.

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