Espacios de película: hoteles que fueron (o que son) cines

De la taquilla al lobby, de las butacas a las camas. Estos alojamientos fueron salas de proyecciones consagradas al séptimo arte. Antes de ser concebidos para dormir, fueron durante años concebidos para soñar.

Unos cuantos hoteles que son un auténtico sueño para cinéfilos.
Unos cuantos hoteles que son un auténtico sueño para cinéfilos. / D.R.

Sucede con la química que existe entre el cine y el universo hotelero lo mismo que acontece con el idilio que este mantiene con los libros. Así como el imaginario literario está, muchas veces, poblado de míticos hoteles (novelas que transcurren en alojamientos del mundo) y así como los hoteles son, en ocasiones, el lugar en el que se escriben obras maestras, la ecuación se repite idéntica en lo que concierne al séptimo arte. Es decir, hay películas que han convertido ciertos alojamientos en auténticas estrellas del celuloide y al mismo tiempo hay hoteles en los que, algún día, se engendró el arte de proyectar imágenes en movimiento. Aquello que Ettore Scola definió como “un espejo pintado” y Jean-Luc Godard como “una verdad 24 veces por segundo”.

En definitiva, hay hoteles que fueron cines. Hoteles que, antes de estar presididos por una recepción en la que se custodian cientos de llaves, lucieron una taquilla casi siempre modesta, desde la que se despacharon entradas para mágicas sesiones. Hoteles que, antes de estar atravesados por pasillos flanqueados a cada lado de habitaciones, escondían un mar de butacas a las que se accedía guiados por una trémula linterna. Hoteles que, antes de ser lugares concebidos para dormir, fueron lugares concebidos para soñar. De Maldivas a Melbourne, repasamos los establecimientos hoteleros del mundo emplazados en históricos cines que alimentaron la máquina de sueños. Alojamientos que guardan elementos de aquel pasado como sutiles guiños a su primer cometido: cámaras antiguas, pesadas cortinas de terciopelo, carteles de viejas películas. 

¿Ver películas frente al mar en una hamaca? Sí, gracias.

¿Ver películas frente al mar en una hamaca? Sí, gracias.

/ D.R.

Pero también incluimos en la lista a aquellos otros hoteles de hoy en día que, sin desestimar su función de hospedaje, son al mismo tiempo templos del séptimo arte. Hoteles que tienen vocación cinematográfica porque cuentan con lo que se llama una screening room o porque en algún rincón de sus estancias (ya sea en las propias suites, en la playa o incluso en la piscina) disponen de una gigantesca pantalla para el disfrute de lo que Fellini comparaba con el buen vino: “Dura un instante y te deja en la boca un sabor a gloria”. Así es el cine. 

Hoteles que se han colado en los Oscar

Vestíbulos que han sido testigos de asesinatos descarnados, pasillos que han visto desfilar intrigas desasosegantes, suites donde los protagonistas se entregan a fogosas noches de amor. Hay películas que han hecho de ciertos alojamientos, a veces verídicos y otras imaginados, el marco de escenas inolvidables. Tanto que algunos han llegado incluso a conquistar los Oscar de Hollywood, como es el caso del hotel St. Regis de Nueva York, que fue escenario de la primera parte de El Padrino, ganadora de tres estatuillas. Seis más (nueve en total) obtuvo la segunda entrega de los Corleone, con escenas rodadas en el hotel El Embajador, icono del glamour de aquel Santo Domingo que, en el filme, simulaba ser La Habana.

Hotel Moov Porto Centro

Hotel Moov Porto Centro

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Muy famoso es el Park Hyatt de Tokio, allí donde tuvieron lugar los silencios y las miradas que Bill Murray y Scarlett Johansson se dedicaron en la también oscarizada Lost in Translation. Y no menos lo es el Hotel Plaza de Manhattan, ubicado junto a Central Park. Un clásico que sirvió de set de rodaje para las andanzas de la dulce e indomable Holly Golightly, encarnada por Audrey Hepburn en Desayuno con diamantes, película, con hotel incluido, que fue galardonada con dos Oscar.

8 hoteles en los que vivir una experiencia de cine

De Estocolmo a Maldivas, pasando por Omán, Oporto o París. Estos son los hoteles que todo amante del cine debería visitar una vez en la vida.

Hotel QT Melbourne, Australia

La magia del celuloide y el glamour de la moda se dan cita en este hotel que antes fue el cine Greater Union y hoy es un hito de la zona comercial de lujo. Tal es la unión de ambas disciplinas que en el vestíbulo se proyectan grabaciones de antiguos desfiles de moda.

Escalera de entrada del QT Melbourne.

Escalera de entrada del QT Melbourne.

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W London, Londres

Aunque nunca fue un cine, este hotel cuya dinámica fachada cambia de color, nació con vocación cinematográfica por estar ubicado en el distrito donde orbitan las premières y porque contiene una screening room para que se reúnan miembros de la industria. 

Hotel W Londres.

Hotel W Londres.

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Hotel Paradiso, París

Catalogado como el primer hotel-cine del mundo, además de un proyector en cada suite, tiene su propio catálogo de películas, entre las que figuran joyas de Chaplin o Lynch. Hasta el nombre remite al mundo cinematográfico en honor al clásico filme italiano.

Habitación del Hotel Paradiso.

Habitación del Hotel Paradiso.

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Soneva Jani, Maldivas

No fue un cine en el pasado, pero sí en el presente. Un cine sobre el agua, dentro del resort Soneva Jani, en la isla de Medhufaru. Aquí los huéspedes se sumergen en películas clásicas y contemporáneas, con auriculares, eso sí, para no perturbar a las tortugas.

Six Senses Zighy Bay, Omán

Este complejo de villas, oculto en la bahía de Zighy, en la península de Musandam, no solo evoca la magia de un tradicional pueblo omaní, sino que además cuenta con un cine privado en la misma playa para disfrutar de mágicas sesiones bajo las estrellas. 

Hotel Rival, Estocolmo

La esencia del séptimo arte pervive en las habitaciones de este hotel, emplazado en lo que en los años 30 fuera un cine de estilo art déco en el distrito de Södermalm. Escenas de antiguas películas antiguas y cortinas que llegan hasta el suelo dominan la decoración. 

Bar Watson's En el hotel Rival.

Bar Watson's En el hotel Rival.

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Hotel Moov Porto Centro, Oporto

Primero fue, en 1839, la Hospedaria e Café Águia D’Ouro, y después, en 1908, uno de los mejores cines de la época. Hoy es un hotel que mantiene viva la llama de su historia con una decoración que remite a escenas de películas en el centro histórico de Oporto. 

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