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Diez años dominando el cielo de la Gran Vía: el rooftop con piscina desde 1948, Beach Club, cócteles de autor y una cita mensual con Almodóvar

En pleno corazón de la Gran Vía madrileña, una azotea con más de una década siendo el rooftop de referencia de la ciudad. La piscina, en cambio, lleva ahí desde 1948.

¿Un hotel con piscina en el centro de Madrid? Existe y es un icono de la ciudad.

¿Un hotel con piscina en el centro de Madrid? Existe y es un icono de la ciudad. / Hotel Emperador

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Hay terrazas que se inauguran con un cartel de "próxima apertura" y azoteas que llevan ochenta años mirando Madrid desde arriba antes de que nadie usara la palabra rooftop. La del Hotel Emperador, en el número 53 de la Gran Vía, pertenece al segundo grupo, y en 2026 celebra algo que no es habitual en una ciudad donde las modas de altura cambian cada temporada: más de diez años como espacio abierto al público general, dentro de un edificio que abrió sus puertas en 1948.

El verano aquí funciona en dos tiempos. De día, la piscina más histórica del centro de Madrid —una de las más grandes entre los tejados de la capital— convierte la décima planta en un club de playa con vistas de 360 grados. De noche, la coctelería toma el relevo con creaciones que beben del cine, la música y el arte madrileño, y una vez al mes la azotea se transforma en sala de proyección al aire libre con un ciclo dedicado a Pedro Almodóvar. Entre medias, el atardecer sobre el skyline de la Gran Vía es, para quien conoce el lugar, el mejor momento del día.

Terraza del Hotel Emperador.

Terraza del Hotel Emperador. / Hotel Emperador

Detrás de todo esto hay un edificio con nombre propio: Lope de Vega, obra de los hermanos Julián y Joaquín Otamendi, los mismos arquitectos que firmaron el edificio Telefónica y la Plaza de España. Esa genealogía explica por qué la terraza no necesita inventarse una historia: la tiene desde antes de que el término rooftop existiera en español.

La piscina que no necesita ser nueva para ser la mejor

Mientras otras azoteas madrileñas presumen de haberse construido hace un par de temporadas, la del Emperador tiene la ventaja contraria: su piscina abrió con el hotel, en 1948, y sigue siendo una de las de mayor superficie de todo el centro de la ciudad, dentro de una terraza total de 1.200 metros cuadrados. El Beach Club funciona de mayo a septiembre, de diez de la mañana a nueve de la noche, con acceso reservado a huéspedes hasta las ocho y entrada de día para el público general el resto de la jornada, que incluye hamaca, toalla y una copa de bienvenida.

Piscina del Hotel Emperador, en plena Gran Vía.

Piscina del Hotel Emperador, en plena Gran Vía. / Hotel Emperador

El resto del espacio se organiza alrededor de camas balinesas, un solárium y una zona chill-out pensada para quedarse toda la tarde, con un snack bar de verano —picoteo, sandwiches, poke bowls, hamburguesas— más ligero que la carta de invierno. Para quien no quiere desconectar del todo, existe incluso la opción de trabajar desde la piscina, con wifi, café y almuerzo incluidos, algo poco frecuente en un rooftop de este perfil. Lo que distingue este espacio de sus competidores de nueva construcción no es el diseño, sino la antigüedad: aquí la piscina no es un reclamo estético, es memoria del edificio.

Terraza del Hotel Emperador.

Terraza del Hotel Emperador. / Hotel Emperador

Almodóvar, cócteles y una azotea en la Gran Vía

Cuando cae la tarde, la terraza cambia de piel. El Sky Bar abre todo el año, y en verano funciona de lunes a domingo desde las ocho de la tarde hasta la una de la madrugada, con cocina hasta las once y media; no hace falta reserva para tomar una copa, aunque sí se recomienda para cenar. La carta de cócteles de autor está inspirada en el cine, la música y el arte madrileño, un guiño que conecta directamente con el otro gran atractivo del verano: el ciclo de cine dedicado a Pedro Almodóvar, que convierte la azotea en una sala al aire libre una vez al mes. Este año la programación ya ha arrancado, con al menos una sesión confirmada el 18 de julio dedicada a Volver; el resto del calendario se anuncia a través de las redes sociales del hotel, así que conviene estar atento antes de reservar plaza.

Cine de verano del Hotel Emperador.

Cine de verano del Hotel Emperador. / JOSE LUIS DE LARA

Ver una película con el skyline de la Gran Vía de fondo, auriculares para no perder detalle pese al ruido de la calle y una copa en la mano es, para muchos madrileños, uno de esos planes que solo tienen sentido en julio y agosto. La azotea, además, ha ido consolidándose como escenario de bodas y eventos privados: unas vistas que funcionan casi como decorado no se encuentran en cualquier planta décima.

Todo lo que debes saber para vivir una experiencia de 10

  • Cómo llegar: metro Gran Vía (líneas 1 y 5) o Callao; a pie, cinco minutos desde la Puerta del Sol.
  • Horarios: Beach Club, de 10:00 a 21:00h (mayo-septiembre); Sky Bar, de lunes a domingo de 20:00 a 01:00h en verano, cocina hasta las 23:30h.
  • Reservas y eventos:terraza@emperadorhotel.com. Para grupos de al menos 15 personas existe una visita guiada por la terraza con explicación de la historia del edificio.
  • Mejor momento para ir: el atardecer, entre las 20:00h y las 21:00h en julio, cuando la luz cae sobre los tejados de la Gran Vía y la terraza empieza a llenarse sin haber entrado aún en su hora punta.

Quien solo pueda hacer una cosa, que suba a las ocho de la tarde y pida un Emperatriz mirando hacia la Gran Vía, un infalible.