
Descubre el hotel de Viena que ha sido punto de encuentro de artistas, escritores y aristócratas a lo largo de la historia
Entre la majestuosa Ópera Estatal y la imponente Catedral de San Esteban, descubrimos la Viena imperial de la mano de este exclusivo alojamiento.
El escritor Samuel Langhorne Clemens, más conocido como Mark Twain, o la soprano Maria Jeritza –considerada una de las grandes prima donnas del siglo XX- son algunos de los personajes que han pasado por el Hotel Ambassador, un establecimiento que ha formado parte de la evolución urbanística, artística y cultural de la capital de Austria desde su inauguración en 1898. Más de un siglo después, sigue siendo todo un emblema de elegancia en la ciudad, y uno de los mejores lugares donde sentir su historia.
El edificio, de imponente arquitectura, está aderezado con detalles clásicos, entre los que destacan lámparas de araña que cuelgan de altos techos, llamativas cortinas y tapices. Una fusión armónica entre tradición y modernidad, para poder disfrutar de las mejores comodidades en un espacio histórico. Algo que experimentar en una de sus 85 habitaciones, decoradas con un estilo que remite a la opulencia imperial pero sin caer en lo recargado y dotada de detalles que marcan la diferencia.
Además, cuenta con 4 apartamentos de amplios ventanales, que acercan las panorámicas del casco antiguo. Los tejados barrocos, las torres góticas y el ritmo de Viena se extienden en el horizonte. Estos son perfectos para estancias más largas o para quienes buscan una mayor privacidad y comodidad.

Siguiendo la huella de sus huéspedes ilustres
El Hotel Ambassador ha ejercido como punto de encuentro de artistas, escritores y aristócratas a lo largo de la historia, acogiendo a importantes celebridades, entre las que se encuentran la cantante de ópera Maria Jeritza y Mark Twain, quien vivió durante meses aquí, tiempo en el que escribió parte de sus crónicas europeas. Una de las habitaciones está bautizada con su nombre. Pero no han sido los únicos personajes que han dejado su huella aquí. El compositor Franz Lehár da nombre a una de las salas de conferencia, donde aún se pueden ver sus autógrafos.

Todo lo que hacer en Viena desde el Hotel Ambassador
Situado en la icónica calle Kärntner Straße, el Hotel Ambassador ofrece una ubicación inmejorable para descubrir la esencia de Viena caminando. Empezando por las compras, ya que esta vía es parte del corazón del distrito comercial más elegante, donde encontrar desde marcas internacionales hasta artesanía local.
En cuanto a visitas turísticas, la Cripta Imperial –donde descansan el emperador Francisco José y la emperatriz Sisi, entre otros- se encuentra a tan solo dos minutos de distancia, la Ópera Estatal de Viena –con espectáculos diarios de primer nivel y proyecciones gratuitas en vivo durante el verano frente al edificio- y la Catedral a cuatro, mientras que el Palacio de Hofburg está a algo menos de diez minutos.

Cerca también se sitúan museos indispensables como el Kunsthistorisches Museum y el Museo Albertina, con ricas colecciones de los Habsburgo. Los amantes de los espectáculos también pueden disfrutar de salas de conciertos y de los principales teatros a un paso del hotel. Por supuesto, en las inmediaciones tampoco faltan cafés tradicionales, como el Café Sacher, para terminar de sentirse inmerso en la Viena imperial. Una ubicación idónea para quienes desean realizar turismo cultural y echarle un pulso elegante al centro de la capital.
A la hora de probar la cocina vienesa, hay que dirigirse a Figlmüller, popular por su Wiener Schnitzel desde 1905; Plachutta, donde probar el tradicional Tafelspitz, carne de res hervida. También hay restaurantes cargados de encanto histórico, como Zum weißen Rauchfangkehrer y Zum schwarzen Kameel, el restaurante más antiguo de Viena y a la vez uno de los más modernos.