
Los espacios comunes mantienen el carácter señorial de la antigua Hacienda Belén. / Josep M. Palau Riberaygua
Costa Rica Marriott Hacienda Belén: una hacienda colonial entre cafetales y volcanes junto a San José
Arquitectura señorial, jardines serenos, gastronomía local y excursiones a cafetales, cataratas y volcanes convierten este hotel en una entrada cómoda y con raíz tica.
A pocos minutos del Aeropuerto Internacional Juan Santamaría, aunque por la calma que se respira en el establecimiento se diría que se encuentra mucho más lejos, el Costa Rica Marriott Hacienda Belén funciona como ese primer café que ayuda a engañar al jet lag con su sabor envolvente y aromático. La arquitectura de aire inequívocamente colonial, las vistas hacia el Valle Central y el aire sereno de los jardines componen una bienvenida amable al país para quien necesita bajar el ritmo.

El Costa Rica Marriott Hacienda Belén combina arquitectura colonial, jardines y vistas al Valle Central. / Josep M. Palau Riberaygua
¿Por qué no se siente como un hotel de paso?
En contra de lo que sucede en otras latitudes, el hecho de situarse en las afueras de San José no hace que la Hacienda Belén se sienta como un hotel de paso. En particular, por la profusión de objetos de arte y antigüedades que le aportan calidez, así como esos suelos de los espacios comunes realizados con piedra volcánica.
Las habitaciones prolongan la sensación hogareña, aun siendo muy espaciosas. En el exterior, dos piscinas al aire libre alivian el cansancio del vuelo, mientras en el Kuö Spa los tratamientos inspirados en la naturaleza parecen ser un eco del paisaje.

Una de las piscinas exteriores del Costa Rica Marriott Hacienda Belén. / Josep M. Palau Riberaygua
¿Cómo se saborea la cocina local?
La gastronomía local está bien representada en el restaurante Hacienda Kitchen, a los mandos del chef Carlos Castrillo. Otras opciones disponibles ponen el acento en la fusión asiática, tan de moda en Costa Rica, o suben el nivel hasta la excelencia, como en La Isabela Steakhouse, en cuyas mesas se han sentado Obama, Clinton…

Las habitaciones prolongan la atmósfera tranquila y acogedora del hotel. / Josep M. Palau Riberaygua
Al reservado se accede por una puerta doble del siglo pasado, pensada para que se pudiera traspasar a pie o a caballo, según la categoría del huésped, abriendo una u otra parte del portón. Otro toque de exclusividad es el que disfrutan los huéspedes de los pisos ejecutivos, con un salón privado en el piso 11 listo para desayunos o para relajarse y tomar algo entre horas mientras se observa el cimbrear de las palmeras de Jamaica que crecen en el jardín.
¿Qué se puede visitar desde Hacienda Belén?
La estancia en Hacienda Belén se puede completar con una introducción al mundo del café en la finca Doka, una finca en activo que ofrece recorridos guiados, siempre tras echar un vistazo a la apacible plaza mayor de Alajuela, donde aún resuena la gesta del héroe local Juan Santamaría, que consiguió detener a los filibusteros de William Walker tras su paso devastador por Nicaragua.

La finca Doka permite descubrir el proceso de elaboración del café costarricense. / Josep M. Palau Riberaygua
También es atractivo acercarse a la catarata La Paz para disfrutar de un primer contacto con la fauna local o, incluso, visitar el volcán Poás si las condiciones telúricas lo permiten. Las cubiertas plásticas que hay en algunas plantaciones están ahí para luchar con la lluvia ácida de la actividad volcánica, no para acelerar el crecimiento de las plantas.