Copacabana Palace, el hotel de 101 años alrededor del que creció el barrio más cool de Río de Janeiro
Alrededor de este icono de hospitalidad, que se construyó frente a una playa desierta, se fue formando el barrio de Copacabana, uno de los más famosos en la actualidad.

Copacabana Palace es a Río de Janeiro (y al país entero), lo que su Cristo Redentor significa para esta ciudad; pero su historia no se queda ahí, pues este alojamiento de lujo, perteneciente a la cadena Belmond, es uno de los iconos hoteleros más conocidos del mundo y el motivo desde hace 101 años de que el barrio de Copacabana sea uno de los más deseados de Brasil.
Un icono brasileño
Dicen que hay que viajar a Río de Janeiro (al menos) una vez en la vida. También dicen que, si se pasa por la que fuera la antigua capital del país, la visita a Copacabana Palace es obligada. Y es que, la historia de este barrio se entiende a raíz de la construcción de este coloso y bellísimo edificio Art Decó.

Hace 101 años, en medio de la jungla urbana de Río de Janeiro y a los pies de la playa más emblemática del mundo, la de Copacabana, no había nada. Una línea de costa protagonizada por el mar donde los pescadores residían. En aquel momento Río era la capital del país, un destino que poquito a poco empezaba a crecer pero que se llevó el impulso total cuando su presidente, Epitácio Pessoa, incentivó a un par de empresarios —Octavio Guinle y Francisco Costa— a crear un hotel grandioso que motivase el traslado hasta allí. Pero una obra colosal como la que querían hacer necesitaba de uno de los mejores arquitectos del momento, Joseph Gire.

De origen francés, responsable también de la construcción del primer rascacielos de Latinoamérica —el edificio Josep Gire, también conocido como A Noite y ubicado en la plaza Mauá, en el Centro de la misma ciudad—, se inspiró en la arquitectura europea del momento y en las mansiones que bordean la Costa Azul para crear el edificio más bello, más blanco y más pulcro de Brasil. El objetivo solo era uno: que atrajera todas las miradas. Dicho y hecho.
Río de Janeiro es sinónimo de Copacabana Palace
El hotel abrió sus puertas bajo la atenta mirada del mundo el 13 de agosto de 1923 cambiando para siempre la historia de este barrio y de toda la ciudad. Y es que, desde entonces, cada una de las personalidades, reyes y reinas, celebrities, cantantes, mandatarios, actores y actrices que han pisado suelo carioca se han alojado en el Copacabana Palace.

Desde Brigitte Bardot a Justin Beiber, desde Walt Disney a la Princesa Diana de Gales, desde Ava Gardner a Penélope Cruz. Nombres como The Rolling Stones, Nelson Mandela Ella Fitzgerald, Marlene Dietrich, Madonna o Valentino son solo algunas de las personalidades que engrosan esa lista de los que han paseado por sus pasillos de mármol blanco italiano y se han alojado en sus habitaciones convirtiendo al Copacabana Palace desde su centenario en uno de los iconos brasileños y en uno de los epicentros de la fama mundial.
Lujo atemporal
Alojarse en Copacabana Palace A Belmond Hotel es, además de historia, sinónimo de exclusividad. Es un oasis de calma en medio de una de las zonas más bulliciosas (y divertidas) del mundo, la playa que le da nombre, Copacabana.

Desde su entrada, vestida con una puerta giratoria de madera, hasta cada uno de los detalles de su interior —lámparas de cristal de Bohemia, tapices ingleses, muebles franceses— o sus preciosos ascensores de época, el Copa (como le llaman de forma cariñosa) no ha perdido una pizca de la elegancia con la que nació antaño. Por eso y por todo lo que lleva aportando a la historia carioca desde 1923, tampoco es de extrañar que haya sido declarado Patrimonio Histórico de la ciudad.

Con muebles de madera de caoba, sábanas de mil hilos y baños acabados en mármol rosa y blanco, sus habitaciones son el lugar en el que quedarse a vivir con vistas al Atlántico. Además de que su piscina es uno de los grandes atractivos durante del día y del epicentro de las fiestas y los eventos nocturnos que se celebran en el hotel.

Preservando la cultura
La esencia carioca, ni su herencia cultural, no se pierden a lo largo de la historia de este hotel en el que los sábados se sirve feijoada y los domingos brunch. Eso sucede en su restaurante Pérgula, a los pies de la piscina y frente a dos de los restaurantes más destacados de la ciudad por sus reconocimientos por la Guía Michelin: MEE, galardonado con una Estrella Michelin, cuyo concepto se centra en la cocina panasiática con una carta de 25 etiquetas diferentes de sake, y Cipriani, un restaurante que hace un guiño con su nombre al primer hotel de la cadena donde se ofrece un menú degustación con base de inspiración italiana que recuerda a toda esa herencia que sus antepasados llevaron y cultivaron en este país.
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