Un cañón apuntando al horizonte con la finalidad de proteger una frontera muerta recuerda que ciertos lugares del planeta poseen el privilegio de redirigir su historia, trasmutando las cicatrices del pasado en un rincón verdaderamente mágico. Esa misma metamorfosis, donde la paz gana la batalla al estruendo, es la que caracteriza la esencia de Menorca.

Entre olivares, pinares y vegetación autóctona, las piscinas privadas prolongan la sensación de refugio.

Entre olivares, pinares y vegetación autóctona, las piscinas privadas prolongan la sensación de refugio. / MANOLO BARRO

Si hubiera que buscar las palabras exactas para definir esta isla, cualquier viajero se quedaría con términos como pausada, cargada de autenticidad y vinculada a su naturaleza. Y es que la segunda más grande de las Baleares ha sabido preservar a la perfección su equilibrio entre paisaje y patrimonio, un motivo de peso que la llevó a ser declarada Reserva de la Biosfera por la UNESCO. En este escenario insólito, un antiguo baluarte militar se convirtió, hace dos años, en uno de los proyectos hoteleros más especiales del Mediterráneo.

Cap Menorca se encuentra en Alaior, uno de los rincones más espectaculares y menos conocidos de la isla. Localizado en una finca histórica sobre una península rocosa, está arropado por los azules profundos del Mediterráneo mientras que la silueta de Mallorca se perfila en la lejanía durante los días despejados.

Navegar en yate permite descubrir algunas de las calas más inaccesibles y cristalinas de Menorca.

Navegar en yate permite descubrir algunas de las calas más inaccesibles y cristalinas de Menorca. / Heloise

Pero, ¿qué es exactamente lo que la hace especial a este enclave? La respuesta reside en su capacidad de transformación. El alojamiento ocupa una antigua base militar reconvertida en un refinado refugio donde entregarse al descanso absoluto en suites cercadas por una abrumadora vegetación.

Recuperar estructuras olvidadas y darles una segunda vida, protegiendo las huellas del pasado y respetando el entorno, es uno de los pilares básicos de Relais and Châteaux. Fundada en Francia en 1954, la prestigiosa asociación reúne en la actualidad más de 580 hoteles independientes en 65 países, todos bajo el compromiso de la excelencia hospitalaria y la preservación de la identidad de cada destino.

La estética de Cap Menorca combina fibras naturales, tonos suaves y guiños al pasado de este antiguo enclave militar.

La estética de Cap Menorca combina fibras naturales, tonos suaves y guiños al pasado de este antiguo enclave militar. / DANIEL SCHAEFER

Donde la historia se convierte en deleite

La historia de la tierra que hoy pisamos con los pies descalzos es tan fascinante como el entorno que la rodea. La propiedad fue residencia de una destacada familia de la aristocracia menorquina. Tiempo más tarde, su posición estratégica sobre el acantilado la transformó en base militar, de la que aún se conservan los cañones. Tras su abandono, las comunidades hippies encontraron aquí su utopía frente al mar. Pasaron años hasta que finalmente todo ese pasado se canalizó en un proyecto sin precedentes.

Para devolverle al terreno su riqueza natural, se plantaron palmeras, olivos y pinos, dando lugar a un auténtico oasis donde la arquitectura se encuentra completamente integrada. De esta forma, Cap Menorca reinterpreta el lujo desde la sencillez mediterránea, alejándose de los grandes complejos turísticos.

Las villas independientes de Cap Menorca garantizan privacidad, calma y una inmersión total en la naturaleza de la isla.

Las villas independientes de Cap Menorca garantizan privacidad, calma y una inmersión total en la naturaleza de la isla. / DANIEL SCHAEFER

Camufladas entre los jardines, se alzan 15 villas independientes que ocupan los antiguos edificios de la base militar, minuciosamente rehabilitados. Cada una de ellas ha sido concebida para garantizar privacidad y calma. Además, todas ellas disponen de agradables piscinas privadas de agua salada en las que entregarse a los placeres del verano menorquín.

Para seguir sumergido en esa quietud, la decoración juega un papel primordial, con una estética minimalista basada en tonos claros y verdes y materiales locales como piedra caliza, revestimientos de cal y detalles en terracotas artesanales y maderas nobles, que evocan continuamente a la isla, mimetizándose con ella. Entre los recovecos, asoma el Mediterráneo para recordar quién es el indiscutible dueño de este paisaje.

La propuesta gastronómica de Casa del Mar rinde homenaje al Mediterráneo con producto fresco y cocina contemporánea.

La propuesta gastronómica de Casa del Mar rinde homenaje al Mediterráneo con producto fresco y cocina contemporánea. / DANIEL SCHAEFER

Más allá de los oasis de las villa, una gigantesca piscina central invita a seguir relajándose en una zona pensada para la desconexión total. Es este entorno el que inspira otra de las experiencias fundamentales de Cap Menorca, su propuesta gastronómica.

Un recorrido por la esencia culinaria isleña a través de una sabrosa cocina contemporánea en Casa del Mar, restaurante bajo la batuta del chef Miquel A. Muñoz, formado en Francia. Pescados recién llegados del mar, verduras de temporada y aceites locales vertebran una carta de platos elaborados con una impecable técnica que rinde homenaje al entono.

Para completar la experiencia, un equipo de conserjes diseña actividades personalizadas para cada huésped. Navegar en un velero o en yate de 26 metros de eslora para descubrir las calas turquesas más inaccesibles, recorrer senderos a caballo o aventurarse en un Land Rover son solo algunas de las propuestas que acercan la isla de una forma privilegiada. Un viaje sublime concebido para aprender a detener el tiempo.