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Todo lo que necesitas saber para viajar a la Polinesia Francesa

Qué ver, dónde dormir, qué comer y cómo moverte entre las islas de este remoto rincón del planeta.

Guía para viajar a la Polinesia Francesa: dónde comer, dónde dormir y qué ver.

Guía para viajar a la Polinesia Francesa: dónde comer, dónde dormir y qué ver. / Elena Ortega

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El vasto Océano Pacífico está moteado por infinidad de islas, pero pocas despiertan tanto el imaginario como la Polinesia Francesa. En este remoto rincón del planeta conviven varios universos fascinantes y repletos de contrastes, donde las tradiciones ancestrales se funden con la fuerza de la naturaleza. Entre ellos, las Islas Marquesas constituyen el flanco más aislado, místico y salvaje de la región. En islas como Hiva Oa o Nuku Hiva, la geografía está dominada por colosales montañas volcánicas que se hunden verticalmente en el mar. Entre densos bosques de banianos, siguen latiendo escalofriantes leyendas junto a tikis que cuidan de templos levantados hace más de 700 años. Una apasionante cultura que cautivó a artistas como Paul Gauguin y Jacques Brel.

Bahía de Anaho en Nuku Hiva.

Bahía de Anaho en Nuku Hiva. / Elena Ortega / "

A aproximadamente 1.400 kilómetros de distancia emerge otro escenario completamente diferente. Las Islas de la Sociedad encarnan la definición de paraíso tropical gracias a sus arrecifes coralinos y lagunas de turquesas imposibles sobre las que se levantan lujosos hoteles.

De Hiva Oa y Nuku Hiva a Tahití, Moorea y Bora Bora, esta guía reúne algunos de los lugares imprescindibles y las mejores experiencias para descubrir la esencia de un destino con una de las identidades más cautivadoras del mundo.

Cómo llegar y moverse entre las islas

Viajar hasta la Polinesia Francesa supone un largo periplo, pero el trayecto puede ser la mejor inmersión a esta inolvidable aventura. Desde España, la opción más habitual es volar vía París con Air Tahiti Nui, la aerolínea de bandera de la Polinesia Francesa. Los vuelos París-Papeete hacen una escala breve en Los Ángeles y tienen una duración de unas 22 horas. La decoración de la cabina, inspirada en los colores de la Polinesia Francesa, las reproducciones de cuadros de Gauguin, la música polinesia que suena en los baños o las flores de tiaré con las que recibe la tripulación a los pasajeros, hacen que el espíritu de las islas se sienta mucho antes de divisar el Pacífico desde la ventanilla.

Si el presupuesto lo permite, merece la pena optar por la clase Turista Premium. El espacio adicional entre asientos, los asientos reclinables, los reposapiés y elespacio adicional entre asientos, sumados al servicio gastronómico, ayudan a llegar a destino más descansado para poder así aprovechar desde el inicio. La compañía ha sido reconocida, en numerosas ocasiones, por la calidad de su servicio a bordo y por una hospitalidad que refleja el carácter de la cultura polinesia.

Aeropuerto de Hiva Oa.

Aeropuerto de Hiva Oa. / Elena Ortega

Una vez en Papeete, comienza el salto entre islas. Para ello la gran aliada será Air Tahiti, la única aerolínea que conecta regularmente los cinco archipiélagos de la Polinesia Francesa y sus 118 islas. Uno de sus mayores atractivos son los Air Tahiti Pass, unos pases multirruta para combinar varias islas por un precio cerrado, reduciendo el coste respecto a la compra individual de billetes. Existen distintas opciones dependiendo del archipiélago o itinerario a visitar. La compañía opera con aviones turbohélice ATR, adaptados a las pistas de reducido tamaño de muchas de las islas del Pacífico.

Yacimiento arqueológico de Kamuihei en Nuku Hiva.

Yacimiento arqueológico de Kamuihei en Nuku Hiva. / Elena Ortega

Para trayectos emblemáticos, como el realizado entre Papeete y Bora Bora, dispone de clase Business, una opción muy apreciada para quienes viajan en su luna de miel o simplemente para aquellos que quieren elevar la experiencia en sus vacaciones.

Air Moana completa la oferta de vuelos interinsulares. Sus tarifas competitivas y su moderna de aviones la convierten en una buena alternativa para organizar itinerarios entre islas.

Qué ver

Hiva Oa es pura inspiración para todos los sentidos gracias a su naturaleza abrupta. Entre la vegetación se esconden yacimientos como el de Upeke o el de Lipona, con algunos de los tikis monumentales mejor conservados de la Polinesia. En el sosegado pueblo de Atuona, el Centro Cultural Paul Gauguin, el Espacio Jacques Brel y el cementerio del Calvario son un recuerdo constante a estos artistas que eligieron pasar sus últimos años en la isla.

Tumba de Jacques Brel en Hiva Oa.

Tumba de Jacques Brel en Hiva Oa. / Elena Ortega

La mejor forma de descubrir la magia de la isla es hacerlo de la mano de la familia Kohei, que abre las puertas de su hogar para compartir la cultura marquesana a través de su gastronomía y su forma de entender la vida. Mientras la pequeña de la casa, Heioteani, interpreta una danza tradicional, el resto de la familia muestra cómo mantienen vivo este legado: el tío talla tikis en madera y las mujeres elaboran los umuhei, los arreglos florales que adornan y aromatizan a las mujeres locales desde tiempos inmemoriales.

Para recorrer Hiva Oa en profundidad, Kuhane organiza visitas a los principales enclaves arqueológicos y naturales isleños.

Tahití es para muchos la puerta de entrada a la Polinesia Francesa, pero la isla guarda atractivos que no deben pasarse por alto. Desde la animada Papeete, con su mercado tradicional, a los encantos naturales de la península de Tahiti Iti.

Costa norte de Moorea.

Costa norte de Moorea. / Elena Ortega

Las bahías Cook y Oponohu de la paradisiaca isla de Moorea componen uno de los paisajes más fotografiados de los Mares del Sur, con la impresionante laguna cercándolas. Para lanzarse a explorarla, la compañía Captain Taina ofrece una de las excursiones más completas, navegando entre mantarrayas, tiburones de arrecife y jardines de coral. Si se prefiere descubrir el interior de la isla, Moorea Safari Tours recorre, en vehículos todoterreno, los valles, miradores y plantaciones.

En Bora Bora, más allá de alojarse en sus bungalós sobre el agua, es posible recorrer la isla en bicicleta, deteniéndose en Vaitape, la bahía de Faanui, los antiguos marae, los vestigios de la Segunda Guerra Mundial y la espectacular playa de Matira.

Qué comer

La gastronomía polinesia es un reflejo de sus islas. El pescado fresco, especialmente el atún, protagoniza la mayoría de los platos, ya sea a la brasa o maridado con leche de coco y lima. Este último es el célebre plato nacional, conocido como “poisson cru”. Las frutas tropicales, como mango, papaya, pomelo, plátano o coco, a los que se suman el famoso fruto del árbol del pan, están siempre presentes en las mesas de la isla.

Restaurante local Eurl Hinako nui en Nuku Hiva.

Restaurante local Eurl Hinako nui en Nuku Hiva. / Elena Ortega

Algunas de los mejores establecimientos tradicionales de las Marquesas son Mojai o Mango, en Hiva Oa o Eurl Hinako-Nui, donde probar excelentes productos de proximidad. Para quienes busquen una experiencia más refinada, pueden dirigirse al restaurante Kenae del hotel Le Nuku Hiva by Pearls Resorts. Acompañados de las magníficas vistas de la bahía de Taiohae, sus platos combinan recetas tradicionales con técnicas contemporáneas.

En Tahití merece la pena cenar en los populares parques de food trucks o roulottes, donde los tahitianos se reúnen cada noche ante platos de pescado fresco, tallarines y carnes a la parrilla. Una propuesta más actual es Kai Restaurant, en el parque Te Hono Nui, un restaurante de moda, recientemente abierto, que reinterpreta la cocina local.

Dónde alojarse

Hanakee Lodge es uno de los mejores alojamientos de Hiva Oa. Situado frente a una colina, sobre la bahía de Autona, ofrece cómodas cabañas y una rica gastronomía. Si de lo que se trata es de vivir una experiencia más auténtica, una estancia con la familia Kohei permitirá conocer de primera mano la cultura marquesana.

Conrad Bora Bora Nui.

Conrad Bora Bora Nui. / Elena Ortega

En Nuku Hiva, la pensión Toka Eva propone un alojamiento básico y familiar en sus seis habitaciones. Destaca su excelente cocina casera y la posibilidad de organizar una involvidable excursión en barco hasta una playa prácticamente privada. Como contraste, Le Nuku Hiva by Pearl Resorts, distinguido con el prestigioso sello Relais & Châteaux, cuenta con instalaciones de alta gama.

Para alojarse en Papeete, el hotel Reva Tahiti es una gran opción por su ubicación, en pleno centro de la capital de Tahití. Si se busca un entorno más tranquilo y unas excelentes vistas, Tahiti Lagoon Resort disfruta de cautivadoras panorámicas a la laguna, con Bora Bora de fondo, y acceso directo al mar.

Para alojarse en Papeete, el hotel Reva Tahiti es una gran opción por su ubicación, en pleno centro de la capital de Tahití. Si se busca un entorno más tranquilo y unas excelentes vistas, Tahiti Lagoon Resort disfruta de cautivadoras panorámicas a la laguna, con Bora Bora de fondo, y acceso directo al mar.

Aunque si existe un hotel capaz de resumir el sueño polinesio, ese es Conrad Bora Bora Nui. Alojado en el islote Motu To’opua, su telón de fondo es el majestuoso monte Otemanu, por lo que cuenta con una de las panorámicas más espectaculares de toda Bora Bora. El gran volcán emerge enmarcado entre dos islotes, haciendo que cada amanecer resulte inolvidable.

Conrad Bora Bora Nui.

Conrad Bora Bora Nui. / Elena Ortega

La privilegiada ubicación de Conrad Bora Bora Nui también permite disfrutar de una de las playas de arenas blancas más extensas de la isla y de un arrecife coralino excepcional, donde es habitual ver mantarrayas y tiburones de arrecife. Para ello, no hay nada como lanzarse al agua directamente desde una de sus villas ubicadas sobre la laguna. El extenso complejo puede recorrerse en bicicleta, pedaleando entre jardines tropicales o pasarelas de madera sobre el agua.

Las villas han sido recientemente renovadas, y combinan a la perfección el lujo contemporáneo con materiales naturales. Estas cuentan con terrazas privadas, piscinas infinitas y redes suspendidas sobre el mar.

La oferta gastronómica está a la altura de este exclusivo cinco estrellas, comandada por Iriatai French Restaurant. Por su parte, Banyan Chinese Restaurant destaca por sus excelentes mariscos y pescados, elaborados con recetas de la cocina cantonesa. Sus mesas se distribuyen alrededor de un legendario baniano. Para terminar el día no hay nada como hacerlo en Upa Upa Lounge Bar, cuyo suelo de cristal permite contemplar tiburones y arrecifes mientras se degusta un delicioso sushi recién elaborado.