Todo lo que necesitas saber para viajar a las islas Cícladas de Íos y Syros

Descubre estas secretas islas cargadas de historia.

Guía para comer, viajar, dormir en las islas Cícladas de Íos y Syros.
Guía para comer, viajar, dormir en las islas Cícladas de Íos y Syros. / Josep M. Palau Riberaygua

Las islas Cícladas deben su nombre a la disposición en círculo alrededor de Delos, donde nació Apolo según la mitología. Son más de 200, muchas de ellas fáciles de alcanzar gracias a diversos servicios de ferries que las unen entre sí y con la Grecia continental, y cada una cuenta con una personalidad propia. Descubrimos dos de las menos concurridas y más desconocidas por el público general: Íos y Syros. Desde sus maravillosas playas vírgenes hasta su austero diseño urbano, coronado por la espiritualidad de sus iglesias y la gracia de las casas encaladas donde suena la música popular nacida entre sus muros, estas islas muestran la verdadera esencia griega.

Agathopes en Syros.

Agathopes en Syros.

/ Josep M. Palau Riberaygua

CÓMO LLEGAR

Para acercarse a las Cícladas, lo primero es volar hasta Atenas y luego tomar un segundo vuelo hasta alguna de las principales, o bien algún ferry. En el caso de Íos y Syros, lo más conveniente es volar hasta Santorini en temporada de verano, cuando Iberia (iberia.com) opera trayectos directos desde Madrid con cinco frecuencias semanales.

Una vez allí la compañía de ferries de alta velocidad Seajets (seajets.com) nos llevará a ambas islas con total comodidad. El trayecto entre Santorini e Íos dura solo una hora, por ejemplo.

Faro en Syros.

Faro en Syros.

/ Josep M. Palau Riberaygua

CUÁNDO VIAJAR

Julio y agosto es la temporada alta en ambas islas, un momento ideal para disfrutar de sus playas, practicar deportes acuáticos y recorrer sus encantos. Si lo que se busca es algo más de intimidad y tranquilidad, habrá que optar por visitarla en los meses de mayo, junio, septiembre u octubre, aunque en el caso de Syros e Íos es posible encontrar la calma incluso en los meses más concurridos.

CÓMO MOVERSE

Syros es mayor que Íos y dispone de una red de transporte público superior, si bien la segunda isla cuenta con autobuses de alta frecuencia que unen la capital, Chora, con la playa de Mylopotas, la más famosa para aquellos que buscan fiesta nocturna, evitando así los peligros de la carretera. Sin embargo, en ambos casos, si lo que se pretende es explorar calas perdidas y rincones tranquilos, va a ser necesario el alquiler de un automóvil. En Syros se puede confiar en los servicios de Gaviotis Rent a Car, y en Íos, Costa (en Mylopotas).

Playa de Mylopotas, en Íos.

Playa de Mylopotas, en Íos.

/ Josep María Palau

Son muy populares los alquileres de quads, pero recomendamos no optar por ellos si no se tiene experiencia conduciéndolos, ya que son menos fáciles de maniobrar de lo que parece y las carreteras isleñas son muy reviradas y llenas de desniveles pronunciados.

QUÉ VER

La isla de Íos es conocida entre los jóvenes por su ambiente nocturno, pero tiene mucho más que ofrecer. De entrada, Chora, la capital, es un lugar encantador de casitas e iglesias blancas que trepan por una colina. Sus calles laberínticas se remansan en plazoletas como la de Ágora, donde hay música tradicional en directo por las noches.

Plazoleta de Ágora en Chora.

Plazoleta de Ágora en Chora.

/ Josep M. Palau Riberaygua

En cuanto a playas, la de Mylopotas concentra buenos restaurantes y lugares para el baile, pero para el baño y disfrutar de todas las tonalidades posibles del azul, son mucho mejores Theodoti o Psathi, esta última a los pies de la fortaleza de Paleokastro. En ella se ofrecen hamacas y sombrillas gratis a cambio de una consumición mínima. Más al sur, Manganari, es prácticamente una piscina.

Playa de Manganari en Íos.

Playa de Manganari en Íos.

/ Josep María Palau

En cuanto a propuestas con un toque cultural, merece la pena la visita del yacimiento prehistórico de Skarkos, con muros conservados perfectamente a lo largo de los siglos, y la que se considera la tumba del poeta Homero, autor de la Ilíada y la Odisea, ubicada sobre el promontorio de Psaropyrgos-Plakotos. Sorprende también el museo Museo Gaïtis–Simossi, muy cerca de Chora, con espectaculares esculturas y pinturas de dos artistas que amaron la isla, cobijadas en un edificio que replica las características formas de hombrecillos con sombrero bombín que son marca de la casa. Justo detrás, un teatro griego de moderna construcción ofrece conciertos y representaciones teatrales con las mejores vistas.

Tumba de Homero.

Tumba de Homero.

/ Josep M. Palau Riberaygua

Por su parte, Syros es una isla griega atípica, con mucha historia y abundancia de palacios neoclásicos que hablan de las riquezas derivadas de la industria y la navegación. Ermúpoli, la capital, tiene todas sus calles cubiertas con losas de mármol, así como muchos de los edificios principales, como el ayuntamiento, el mayor de toda Grecia. Muy cerca, el teatro Apolo es un bonita sala de conciertos con aire afrancesado y pinturas realizadas por pintores garibaldinos, llegados de Italia tras la reunificación del país. Algo más arriba está la catedral ortodoxa de San Nicolás, el patrón de los navegantes.

Calle Antiparos de Ermúpoli.

Calle Antiparos de Ermúpoli.

/ Josep M. Palau Riberaygua

Casi pegado a Ermúpoli, Ano Syros es el antiguo núcleo original de la población, encaramado a la montaña para protegerse de los piratas. No se llegó a ocupar la costa y las llanuras hasta muchos siglos después. Sus casas conservan las formas caprichosas de la construcción improvisada, a excepción de la iglesia de San Jorge, en lo alto y con su característico campanario de tres pisos, y los monasterios jesuitas y capuchinos. El primero cerró sus puertas hace años, pero el segundo aún lo ocupa una comunidad que cuida de un relajante jardín con una perspectiva fantástica de la ciudad moderna. La calle conocida como Piatsa (suena como piazza en italiano) está llena de cafés y tiendas con encanto.

Catedral de San Jorge en Ano Syros.

Catedral de San Jorge en Ano Syros.

/ Josep M. Palau Riberaygua

Las playas de Syros no son muy extensas, pero van desde las que ofrecen todos los servicios imaginables a las más salvajes e inaccesibles, solo alcanzables por mar, donde a veces pastan las cabras o se recoge la miel de tomillo. La de Vari está a los pies de una gran casona familiar con aires de castillo; en Agkathopes hay una pequeña base de la OTAN al lado de un chill-out de lo más ibicenco, mientras que a las playas solitarias del norte sólo es posible llegar en barca, como las de Varbarossa o Ana Meria. Al oeste, un poco antes de Galissas, merece la pena la visita a la capilla de Agios Stephanos, incrustada en la roca.

DÓNDE DORMIR

En Syros, una excelente elección para hospedarse es Aegean Paradiso, situado en la tranquila zona de Azolimnos. Este alojamiento, solo para adultos, es de reciente construcción y cuenta con una piscina perfecta para quienes buscan un ambiente relajado sin alejarse del mar. Desde aquí se pueden explorar fácilmente las playas del este y sur y disfrutar de la riqueza cultural de la isla.

Hotel Aegean Paradiso.

Hotel Aegean Paradiso.

/ Josep M. Palau Riberaygua

En Íos, el alojamiento idóneo para combinar descanso y cercanía a la acción es el Lofos Village, situado ante las mejores vistas de Chora. Se encuentra a un paso del casco antiguo, lleno de vida por la noche, y muy cerca también de la popular playa de Mylopotas.

DÓNDE COMER

La deliciosa cocina griega es la protagonista de las mesas de Syros e Íos, como no podía ser de otra manera. En la primera isla, en el encantador pueblo costero de Kini, el restaurante Allou Yialou ofrece una carta de mariscos y cocina griega contemporánea con una vista inmejorable al atardecer. Más al sur, frente a las tranquilas aguas de Poseidonia, Meltemi Agkathopes es ideal para una comida después de la playa, con platos sencillos pero bien elaborados y pescado fresco del día. En el pintoresco pueblo de Galissas, aVentoura es una moderna taberna con sabores caseros o Iliovasilema, si se busca una cocina más refinada con un giro moderno.

Restaurante Iliovasilema en Syros.

Restaurante Iliovasilema en Syros.

/ Josep M. Palau Riberaygua

Si decides perderte por las callejuelas encaladas de Ano Syros, el Café O Vornas es una parada imprescindible. Desde su terraza se puede disfrutar de un frappé o una copa de vino con vistas panorámicas.

Damos un salto a Íos, para comer o cenar con estilo frente al mar en Salt Restaurant Bar. Situado en la playa Mylopotas, la más famosa de la isla, ofrece una carta contemporánea basada en ingredientes locales. En caso de que prefieras algo más tradicional, en pleno corazón de Chora se encuentra Kabouris, un restaurante familiar presidido por una gran buganvilia que sirve clásicos griegos como moussaka, souvlaki o pulpo al vino. Y si te animas a explorar rincones menos conocidos, en el este de la isla, junto a la tranquila playa de Psathi, una pequeña taberna, poco sofisticada pero con mucho encanto, ofrece cocina sencilla a base de productos frescos que degustar con la sensación de estar lejos de todo, rodeado solo por el mar.

Playa de Psathi, Íos.

Playa de Psathi, Íos.

/ Josep María Palau

ACTIVIDADES

En Syros, Ermúpoli es un verdadero museo al aire libre. Una de sus paradas imprescindibles es el Museo Industrial, situado en antiguas fábricas junto al puerto. Este espacio exhibe la transformación económica y social de la isla durante el siglo XIX, cuando Syros era un motor industrial en el Egeo. A pocos pasos se encuentra el Hermoupolis Heritage Museum, que complementa esta visita con una muestra de la vida cotidiana y la arquitectura de la ciudad en su época de mayor esplendor, cuando aún rivalizaba con Atenas en cultura y comercio.

Vista de Ermúpolis.

Vista de Ermúpoli.

/ Josep M. Palau Riberaygua

Subiendo a Ano Syros, el corazón católico y medieval de la isla, uno se encuentra con callejones que parecen detenidos en el tiempo. En medio del laberinto de fachadas encaladas se esconde un rincón muy especial: la Casa de Markos Vamvakaris, convertida hoy en un modesto pero interesante museo. Aquí nació el célebre músico, considerado padre del rebétiko, una especie de blues griego nacido de la vida del puerto.

En Íos, la oferta cultural sorprende por su autenticidad. A las afueras de Chora se encuentra el Museo Gaïtis-Simossi, dedicado a las obras del pintor Yannis Gaïtis y la escultora Gabriella Simossi. Este moderno espacio, mimetizado con el paisaje cicládico, acoge tanto exposiciones permanentes como temporales, y destaca por sus vistas privilegiadas sobre el Egeo y su reflexión artística sobre la identidad humana contemporánea. Muy cerca, en el corazón rural de la isla, se puede visitar el Diaseli Traditional Cheesery and Museum para acercarse a la Íos más auténtica. Aquí, en una antigua casa tradicional rodeada de los restos de antiguos molinos de viento y cultivos en terrazas, se conservan técnicas de elaboración de queso que han pasado de generación en generación, en la actualidad ya es la quinta.

Museo Gaïtis-Simossi en Chora, Íos.

Museo Gaïtis-Simossi en Chora, Íos.

/ Josep María Palau

También es imprescindible conocer Íos a pie través de sus antiguos senderos de pastores o conociendo los detalles de la vida tradicional a lomos de una bici eléctrica. Para todo ello es ideal contar con la ayuda de Íos Paths (iospaths.gr), una entidad sin ánimo de lucro que ofrece rutas acompañadas y que también ha señalizado con códigos QR muchos lugares destacados de la isla, ideales para obtener información ampliada.

Síguele la pista

  • Lo último