Todo lo que necesitas saber para viajar a Belice
Cuándo viajar, cómo llegar, cómo moverse y qué ver en este país lleno de sorpresas.

Abrazado por la jungla que da abrigo a Centroamérica y por las aguas turquesas del Mar Caribe, Belice es un país con una sorprendente amalgama de culturas que se remontan a tiempos de los mayas. Un estremecedor legado que puede descubrirse en la espesa selva tropical o en las profundidades de las cuevas calizas que salpican el país. En ellas, los más aventureros recorren ríos subterráneos, se deslizan por tirolinas y sortean puentes tibetanos que acercan el pasado de esta poderosa civilización.

Pero este destino también cautiva con su riqueza natural, con un 50% del territorio protegido por reservas como la de Hol Chan, en la que explorar el Arrecife Mesoamericano, la segunda barrera de coral más extensa del planeta. Más allá, el Gran Agujero Azul sigue sumergiendo en las profundidades de Belice y en sus infinitos misterios.
CUÁNDO VIAJAR
La mejor época para viajar a Belice dependerá de los intereses del viajero. En términos generales, los meses ideales son entre diciembre y mayo, periodo en que apenas hay lluvias y las temperaturas son agradables, oscilando entre los 20 y 25 grados centígrados. Este momento es idóneo también para ver los arrecifes con buena visibilidad y disfrutar de un mar en calma. Sin embargo, es temporada alta, por lo que los precios pueden estar más elevados que en otros meses del año. Entre abril y junio, el tiburón ballena suele visitar las aguas, por lo que si eres un amante de la vida animal, no debes perdértelo.

Entre julio y noviembre son habituales las lluvias y, a veces, algún huracán puede golpear el país. No obstante, no es común que llueva todo el día, más bien suele tratarse de chaparrones intensos pero breves que dejan paisajes de un poderoso verdor.
CÓMO LLEGAR
Este país está conectado a través del aeropuerto internacional Philip S. W. Goldson, ubicado a unos 15 kilómetros de la Ciudad de Belice, la más poblada del país. Iberia ofrece vuelos cómodos con una corta escala en Miami o San Salvador, por ejemplo. Podrás elegir entre sus tres clases de cabina: Business, Turista Premium y Turista para disfrutar de la experiencia a bordo, la cual incluye una buena oferta gastronómica y un variado sistema de entretenimiento entre el que no faltan podcast, juegos y los últimos estrenos en cine.

También es posible llegar por tierra desde Guatemala, accediendo a San Ignacio, al oeste del país. Otra opción muy económica es tomar un ferri hasta Cayo Caulker o Cayo Ambergris en la mexicana península de Yucatán, concretamente en Chetumal.
CÓMO MOVERSE
La forma más económica de recorrer el reducido territorio de Belice es en uno de los llamados “chicken buses”, coloridos autobuses locales que conectan las principales localidades del país. Otra opción, algo más cómoda, es alquilar un coche. La carretera norte y la carretera oeste gozan de buen estado, lo que permite llegar fácilmente a los yacimientos mayas. En cambio, para zonas selváticas, será recomendable hacer uso de un todoterreno. Si no quieres complicarte, cuenta con los servicios de una empresa local como Splash (splashbelize.com). Además de organizar completos itinerarios, disponen de un centro de buceo en Placencia, donde apoyan a comunidades locales y les ofrecen empleo.

El litoral beliceño está formado por más de 400 islas, por lo que la mejor opción para visitarlo será tomar un barco o un vuelo doméstico operado por Tropic Air, que comunica los principales lugares del país, como Placencia, Ciudad de Belice, Cayo Caulker o San Ignacio. Para moverse entre islas, existen lanchas rápidas y ferris operados por San Pedro Belize Express, con servicios diarios. Dentro de las islas se estilan los carritos de golf eléctricos y las bicicletas.
QUÉ VER
Belice ofrece una propuesta muy completa en la que combina naturaleza, historia y aventura. En las aguas del Mar Caribe es posible bucear o hacer esnórquel en el segundo arrecife de coral más grande del mundo o en el Gran Agujero Azul (Blue Hole), aunque, como mejor se disfruta de esta especie de cueva vertical que se adentra en las profundidades marinas, es desde el aire, sobrevolándola en una avioneta. Como punto de partida para adentrarse en el Arrecife Mesoamericano, serán excelentes opciones los cayos Ambergris o Caulker, con un ritmo más pausado que su hermano mayor y cierta atmósfera bohemia.

En tierra firme aguarda la espesa selva centroamericana, con el Parque Nacional Payne's Creek, hogar de monos aulladores y al que podremos acceder desde el Monkey River.
Xunantunich, Cahal Pech y Cararol son los yacimientos mayas más importantes del país, aunque los tesoros mayas también se encuentran en cuevas que ofrecen divertidas experiencias cargadas de adrenalina, como Dark Night, Barton Creek o ATM (Actun Tunichil Muknal).
DÓNDE ALOJARSE
Belice cuenta con una amplia oferta de alojamientos apta para todos los gustos. Desde resorts frente al mar hasta refugios en la selva. En la península de Placencia, Itz'ana Belize Resort & Residences fusiona la exclusividad y la elegancia con la naturaleza. Este cinco estrellas ofrece 46 habitaciones y 14 villas repartidas frente a una idílica playa, algunas de ellas con piscina infinita. No te pierdas la exquisita cocina de su restaurante Limilia, especializado en gastronomía local con un toque gourmet.

En Cayo Caulker, el paraíso para mochileros, también hay opciones de hoteles con todo lujo de detalles, como Blu Zen, un resort boutique frente a la playa con modernas villas con cocina privada, terraza y hasta lavadora. Su filosofía zen se refleja en su arquitectura minimalista y en su ambiente tranquilo y orientado al cliente. Con un estilo más rústico, y dotado de gran autenticidad, destaca El Ben Cabañas. Sus 25 cabañas de madera frente al mar capturan la verdadera esencia caribeña que se hace más notable en su restaurante, donde degustar verdaderas delicias como el ceviche de concha. Desde ambos hoteles se ofrecen excursiones para conocer la reserva de Hol Chan, ubicada en la barrera de coral más extensa del hemisferio occidental.

Los enamorados de la historia y la naturaleza deben alojarse en Cahal Pech Village Resort, un hotel escondido en las colinas de San Ignacio a dos pasos de las ruinas mayas de Cahal Pech. Desde las terrazas de sus habitaciones se contemplan preciosos atardeceres sobre el valle, con los naranjas tintando su piscina y jardines tropicales.
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