50 playas singulares de España para disfrutar todo el año

Acaba oficialmente la temporada estival, pero no por ello tenemos que dejar de disfrutar de nuestras hermosísimas playas. Aquí 50 ideas para viajeros insaciables.

Silvia Roba
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Foto: Juergen Sack / ISTOCK

A pesar de que la "temporada oficial" de playas haya llegado a su fin, siempre es un buen momento para recorrer las playas de nuestro país. Y ahora, quizás, es el mejor momento para hacerlo por unas cuantas buenas razones. Es el tiempo en el que las playas se vacían y dejan hueco a otros planes más relajados y fuera de la masificación.

Y es que, a partir de ahora, podemos ir a la playa a leer, a relajarnos y a disfrutar de las variadas costas que ofrece nuestro país. Te mostramos una extensa lista de playas de España para todos los gustos. Desde playas nudistas, a playas perfectas para parejas, pasando por esas en las que disfrutar con los más pequeños. ¡Atentos!

Para nudistas

1. El Cofete

Pájara, Fuerteventura

En un lugar remoto de la Península de Jandía, auténtico paraíso del windsurf, se esconde una playa virgen de arena color oro y grano fino donde el viento sopla con una inusitada fuerza. Más de 13 kilómetros de extensión y ni un solo chiringuito certifican su condición de arenal solitario y perdido, al que se accede desde el Puerto Morro del Jable a través de unas pistas de tierra que serpentean por el parque natural. La playa se encuentra situada a barlovento y eso puede provocar algún susto a los bañistas.

Lukas Bischoff / ISTOCK

En los alrededores: Cinco horas se necesitan para subir al Pico de la Zarza, sin duda las mejores vistas de El Cofete. Un buen sitio para hacer picnic con causa.

2. Playa de Cantarriján

Almuñécar, Granada

La más occidental de las playas de la localidad granadina de Almuñécar, en el límite ya con la provincia de Málaga, toma el nombre del barranco que desemboca en ella. Un peñón la divide en dos: la arena de poniente es fina, y la de levante, gruesa. La proximidad de los acantilados de Cerro Gordo hace que sea un punto de interés también para los enamorados del submarinismo.

Para tomar y picar: La playa cuenta con dos chiringuitos, que siempre están muy animados: La Bola Marina (958 349 299) y La Barraca (958 349 287), con decoración caribeña.

3. Playa Castilla

Almonte, Huelva

Las 2.998 horas de luz al año que brinda la provincia de Huelva se concentran de forma especial en esta playa de más de 20 kilómetros, en la línea costera del Parque Nacional de Doñana. Flanqueada por abruptos acantilados, su oleaje es moderado. Los médanos y los cauces irregulares que bordean las dunas marcan los accesos. Entre ellos, Cuesta Maneli, elegido por los practicantes del naturismo. La playa es nudista, pero no todo el mundo se atreve.

4. Playa Es Trenc

Campos, Mallorca

Aguas de cristal, arena blanca y fina... ¿El edén en Mallorca? Eso es, al menos, lo que opinan todos los que huyen de las masificadas playas de la isla y se acercan a Es Trenc, un arenal situado a menos de una hora de la ciudad de Palma de Mallorca. Desde la zona de aparcamiento -conviene madrugar, pues se forman atascos- hay que caminar unos veinte minutos para alcanzar la zona nudista, rodeada de dunas y árboles. El Caribe no está tan lejos.

Es Trenc | Alexandra Goldbach / ISTOCK

A tener en cuenta: Es Trenc es también una playa familiar. Los primeros metros están totalmente copados por sombrillas, hamacas y chiringuitos, sobre todo los fines de semana.

5. Playa de Bolonia

Tarifa, Cádiz

Forma parte del privilegiado grupo de arenales vírgenes de la Costa de la Luz. Aunque no por eso la playa más sureña del continente europeo resulta aburrida: hay bares, chiringuitos, restaurantes y hasta un yacimiento romano... Lo mejor: pasear mientras se disfruta de una impresionante puesta de sol. En días claros se puede ver con total nitidez la costa africana. La zona nudista se encuentra localizada en el extre mo sur. En dirección opuesta se alza, sorprendente, una duna de arena de más de 30 metros de altura. Todo un monumento natural.

6. Playa de Calblanque

En el término municipal de Cartagena, junto al Cabo de Palos. Ni edificios ni servicios especiales para el bañista: así es una de las pocas playas vírgenes de Murcia, a la que se accede por un camino de tierra. Su arena dorada se funde con una vegetación agreste. Es muy tranquila.

7. Playa Benalnatura

Playa semiurbanizada, de oleaje moderado y arena gris de grano grueso mezclada con grava, emplazada en un paraje casi salvaje delimitado por la carretera que une Málaga y Marbella, en Benalmádena. Cuenta con chiringuitos y área de picnic con mesas en la zona arbolada.

8. Cala Príncipe

Diminuta cala encajonada entre paredes volcánicas. A un kilómetro de la playa de los Genoveses, en el Parque Natural Cabo de Gata-Níjar. Para llegar aquí es imprescindible llevar buen calzado y tener mucho cuidado en la bajada.

Para parejas

9. Los Muertos

Carboneras, Almería

De aguas transparentes y rodeada de acantilados, esta solitaria cala del Parque Natural Cabo de Gata- Níjar posee arena blanca, algo insólito en la provincia de Almería, donde predominan los tonos pardos y negruzcos. No está permitido el nudismo, pero todo el mundo lo hace tras la roca que hay al final de la playa, con gafas de esnorquel como única indumentaria. Su fondo es traicionero: prohibido lanzarse al agua con viento de levante. ¿El nombre? Hubo un tiempo en que las corrientes arrastraban hasta aquí los cadáveres de los naufragios.

quintanilla / ISTOCK

10. Playa de Carnota

A Coruña

La playa más extensa de Galicia, en la Costa da Morte, constituye también un magnífico ejemplo de cómo un arenal puede mantenerse virgen, sin una sola construcción a su alrededor. Protegida como espacio natural, la de Carnota fue elegida como una de las 100 mejores playas del mundo por la revista alemana Traun Strände. Su zona de marismas y dunas da cobijo también a una gran variedad de aves migratorias. De arena blanca y fina, alcanza los 500 metros de ancho con la bajamar. Sólo un pequeño defecto: el agua está, literalmente, congelada.

Espíritus celtas: A su espalda se eleva, misterioso, el Monte Pindo, considerado el Olimpo Celta. Merece la pena subir hasta él no por sus supuestos tesoros escondidos sino por la panorámica sobre el Cabo de Fisterra y la ría de Corcubión.

11. Playa de Rodas

Islas Cíes, Vigo

Los pinos exhiben sus raíces al aire. La arena, luminosa, parece concentrar todo el sol. El Parque Nacional de las Islas Cíes encierra playas como ésta, con una zona concurrida, frente al muelle, y otra más tranquila, donde las parejas se olvidan del mundo. La isla do Faro, al sur; la de Monteagudo, al norte. A los pies, las conchas traídas por las olas. El agua es fiel a los principios atlánticos: fría, fría.

Playa de Rodas, en las islas Cíes (Galicia). | arousa / ISTOCK

12. Playa de Algaiarens

Ciutadella, Menorca

Un pequeño camino de rocas es la única dificultad que hay que superar para descubrir el paisaje más deseado: una playa aislada y virgen en la zona de la Vall, al noroeste de la isla de Menorca. Es el secreto mejor guardado del Mediterráneo, donde los pinares dan paso a dos acogedoras calas, la Gran y la Petita, en las que reina el silencio. Romántica.

13. El Puntal

Somo, Santander

Desde la misma ciudad de Santander es posible atisbar la larga flecha arenosa, de color dorado, que se origina en Somo y profundiza en la bahía de la capital cántabra dibujando un estrecho canal. Es una playa extremadamente tranquila donde se puede practicar pesca y nudismo protegidos por las dunas. Los más valientes pueden ir nadando hasta Santander: sólo hay un kilómetro de distancia.

14. Playa de Corrubedo

En A Coruña, en el parque del mismo nombre. Cinco kilómetros de arena repartidos en cinco playas, de las cuales la más larga es la de Lagoa, en un entorno rocoso con dunas casi en la orilla. Aislada del mundanal ruido.

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15. Cala Arena

Entre impactantes acantilados se esconde esta cala de San José, en Almería, de difícil acceso. Los más románticos pueden hacer noche en una tienda de campaña para disfrutar del amanecer. Si el viento lo permite, merece la pena subir hasta la zona más alta de Punta Baja.

16. Playa de Arnia

En Santa Cruz de Bezana, muy cerca de la localidad cántabra de Liencres. Una gran roca lisa, desafiante en su lado izquierdo, la protege del viento y de las olas. Playa íntima, de arena rubia, sin ninguna edificación.

Para familias

17. Playa de San Juan

Alicante

La de San Juan es una de esas playas con bandera azul eterna, preparada para la práctica de deportes náuticos y bien atendida por socorristas. Los niños pueden disfrutar de zonas habilitadas para ellos, con juegos infantiles donde dejar en paz por un rato a los mayores, que tienen sitio para elegir dónde colocar la sombrilla. Entre el Cabo de las Huertas y la Playa de Mutxavista hay siete kilómetros de arena fina y dorada. En sus inmediaciones, discotecas para los que ya viajan solos y disfrutan de la noche.

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18. Playa de les Aigües Blancas

Oliva, Valencia

Resulta difícil escoger sólo una playa entre las muchas que ofrecen los 10 kilómetros de litoral de la localidad de Oliva, menos concurrida que Gandía y Cullera. Situado entre dos ríos, el Alfadalí y el Bullent, es un arenal abierto, con su duna natural intacta. No se llena ni en verano. Los pintorescos quioscos permiten tomar un refresco a la sombra... y contemplar el Mediterráneo sin agobios. Para todos los públicos.

En plena naturaleza: Caminar, montar en bici o dar paseos a caballo son algunas de las actividades que se pueden realizar en el Parque Natural del Marjal Oliva- Pego, en cuyas inmediaciones se sitúa la Font Salada, un manantial de aguas termales.

19. Playa del Norte

Peñíscola, Castellón

Más de tres kilómetros de fina y dorada arena conforman la Playa del Norte de Peñíscola, la más cosmopolita de tan turístico enclave. En las aguas de la bahía, siempre en calma, los mayores pueden broncearse relajadamente sobre un patín o reposar en una hamaca mientras los más pequeños disfrutan de los miniparques que jalonan la playa. Completa su oferta un animado paseo marítimo, poblado de palmeras, restaurantes y tiendas.

20. Playa de La Salvé

Laredo, Santander

En un extremo, el puerto de pescadores. Al otro, el Club Náutico. En medio, cinco kilómetros de arena fina con vistas al casco urbano. La playa de Laredo es la más frecuentada de toda Cantabria, pero en ella siempre se puede descubrir un sitio. Las familias que de día se bañan en sus aguas -muy limpias, aquí siempre hay bandera azul- caminan, ya de tarde, por su animado paseo marítimo. Posee un excelente nivel de servicios: duchas, aseos, alquiler de hamacas...

21. La Caleta de Cabo Roig

La playa de Orihuela (Alicante), delimitada por murallas de piedra, es un lugar eminentemente familiar debido a su curiosa morfología, muy cerrada, sin posibilidad de escapatoria para los niños, que pueden disfrutar, además, de un parque infantil cerca del chiringuito.

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22. Playa de las Teresitas

 La playa más popular de la isla -en Santa Cruz de Tenerife- es artificial: su arena dorada fue traída en los años 70 del desierto del Sáhara en ¡cuatro millones de sacos! Las palmeras dan sombra a familias, parejas y demás bañistas que disfrutan de sus casi dos kilómetros de extensión.

23. Playa de América

Un pequeño paseo desde Baiona es suficiente para llegar a la playa más concurrida de Nigrán. Imposible llenarla. Impresionan sus dimensiones y sus servicios (pasarelas de madera, duchas...). Hay un camping en las inmediaciones.

Para submarinistas

24. Cala Vidre

L'Ametlla de Mar, Tarragona

Los lugareños dicen que es la cala más coqueta de L''Ametlla de Mar, a 50 kilómetros de Tarragona. De arena fina y rodeada por un gran muro de rocas, es uno de los rincones más bellos del litoral: 16 kilómetros de costa, libre de edificaciones en la mayor parte de sus tramos. A Cala Vidre se accede por un sendero asfaltado rodeado de vegetación. A la izquierda, el Castillo de Sant Jordi d''Alfama domina el paisaje.

25. Playa S'Alga

Espalmador, Formentera

Es, para muchos, la playa mejor conservada de las Baleares. Sus fondos marinos esconden un parque natural con la mayor concentración de posidonias oceánicas del Mediterráneo. Sus aguas son especialmente transparentes. Sobre su arena blanca se concentran muchos turistas, que miran de frente el perfil de Ibiza.

Helena GH / ISTOCK

Silencio total: Desde Formentera se puede llegar nadando hasta la isla de Espalmador: sólo hay 150 metros de distancia entre una y otra. En sus escasos tres kilómetros cuadrados no hay un solo hotel o restaurante. Están prohibidos, igual que alterar la paz.

26. Illes Medes

L'Estartit, Girona

A tan sólo diez minutos en barco de la playa de L''Estartit, centro turístico de la Costa Brava, se encuentra la reserva marina de las Illes Medes (Islas Medas), formada por siete islotes cuyos fondos pueden ser contemplados en barcos con suelo de cristal o con bombona de oxígeno y traje de neopreno. Coral, peces de colores, cuevas subterráneas (El Dolí, La Vaca...), meros, sargos... Los aficionados al submarinismo descubrirán uno de los mejores parajes.

En la arena: Después de una inmersión, nada mejor que tomar el sol en la playa de L''Estartí, ideal para niños, donde hay bares, restaurantes y tiendas. Si caminamos con dirección a Pals, llegaremos a la desembocadura del río Ter, espacio totalmente natural.

27. Cala Cerrada

La Azohía, Murcia

El camino que conduce hasta la Cala Cerrada, en la provincia de Cartagena, es duro -una media hora-, pero se realiza con agrado gracias al paisaje, repleto de matas y pinos. La recompensa es grande: una cala virgen convertida, por obra y gracia de las rocas, en un puerto natural. Es fácil acceder en barco.

Paisajes bajo el agua: El Cabo Tiñoso alberga, junto con Cabo de Palos y Cabo Cope, la flora y fauna mejor conservadas del litoral sumergido de Murcia, con diversidad de especies, comunidades submarinas y paisajes de una extraordinaria belleza y valor.

28. Playa de Fornells

Es, en realidad, la preferida por los amantes del windsurf. Pero también es un buen lugar para comenzar a recorrer la costa norte de Menorca, una de las últimas zonas vírgenes del Mediterráneo. Cuenta con unos 50 puntos de inmersión.

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29. Playa de Cala del Penyal

En Calpe, a los pies del Peñón de Ifach. Playa aislada, orientada al norte, apropiada para el submarinismo, la pesca y excursiones náuticas. En los alrededores, senderismo.

Para deportes extremos

30. Playa de El Médano

Granadilla de Abona, Tenerife

En el sur de Tenerife existe un lugar ideal para los amantes de las emociones extremas. El Médano, un pueblo de pescadores, ha sido invadido por los windsurfistas. La playa, situada al pie del monte, presenta unas condiciones atmosféricas excelentes para navegar con viento fuerte. La última moda: el kite-surf, algo así como un parapente sobre una tabla de surf.

31. Playa de Famara

TeguiseLanzarote

Su clima subtropical y sus aguas calientes hacen de Lanzarote un destino de surf durante todo el año. Al caer la tarde, cuando los bañistas habituales ponen rumbo a sus casas y hoteles, tablas y velas inundan el mar dispuestas a coger la mejor ola. Protegida por el risco del mismo nombre, la playa de Famara es perfecta para principiantes. Cuidado con las corrientes.

32. Playa de El Palmar

Vejer de la Frontera, Cádiz

Olas a derecha e izquierda, algunas hasta de tres metros de altura. Esto no es Hawai, pero sí uno de los destinos preferidos por los surfistas, que pueden lan zar sus tablas al agua en cualquier época del año. Las corrientes son fuertes y los fondos de arena tienen pocas rocas, lo cual es toda una ventaja. La playa, con 4.200 metros de longitud, es una de las más grandes de la comarca. Sus puestas de sol, las más famosas.

Una de las playas más espectaculares de la Costa de la Luz se encuentra a muy pocos kilómetros de Conil de la Frontera. Se trata de El Palmar y se caracteriza por su finísima arena dorada y su agua cristalina. Su entorno casi virgen tampoco pasa desapercibido y es uno de los destinos favoritos de los amantes del surf.        | juanorihuela / ISTOCK

33. Playa de El Rompido

El Rompido, Huelva

Las largas lenguas de arena que se dibujan en torno a la desembocadura del río Piedras conforman un espacio natural protegido, una delicia para ver y para adentrarse en él sobre una tabla de surf. Si sopla brisa ligera, las lagunas se convierten en lugar casi inmejorable para una primera toma de contacto con este deporte. Si sopla viento de poniente, el panorama cambia. Llegan los expertos... y también las grandes figuras sobre las olas. Un paraíso para el eslalon.

Por las marismas: Situadas entre Cartaya y Lepe, las marismas del río Piedra acogen una variada vegetación, desde retamas a bosques de pino piñonero, con inquilinos como el pato colorado y el águila pescadora, dos especies en peligro de extinción.

34. Playa de Zarautz

Zarautz, Guipúzcoa

Aunque la fauna playera que extiende la toalla sobre su arena fina y dorada es variada, la playa guipuzcoana de Zarautz -con más de dos kilómetros de longitud- es una de las preferidas por los surferos, al estar abierta al mar y expuesta a fuertes vientos. Flanqueada por los acantilados de Santa Bárbara y Mollarri, cuenta con un paseo marítimo con multitud de miradores que le dan un aire elegante. Prohibido bañarse a todos aquellos que no soporten el frío.

Las mejores vistas: En la villa de Zarautz comienza el tramo más espectacular de la Carretera de la Costa (N-634), que transcurre pegada al mar hasta Zumaia. A medio camino está Getaria, cuyo casco urbano hace equilibrios sobre una franja de tierra que se adentra en el Cantábrico.

35. Playa de La Grande

Tapia de Casariego, Asturias

En el extremo occidental de la costa asturiana se encuentra una de las primeras playas dedicadas a la práctica del surf de todo el Principado. Sede habitual de un campeonato de Europa, este arenal de bandera azul cuenta con dos spots: uno con rompiente de arena que da olas de derecha a izquierda, y otro con rompiente de piedra y ola de izquierda. La playa es pequeña, pero con condiciones inmejorables para volar.

El día más grande: El 19 de julio, Tapia de Casariego celebra su fiesta grande en honor a Nuestra Señora del Carmen, patrona de los marineros. Cinco días para la diversión y la devoción.

36. Playa de Pobla de Farnals

Punto de encuentro de windsurfistas de toda España, a unos 14 kilómetros de Valencia. Cuando el viento de poniente está muy fuerte y con componente sur, suele haber un mar picado perfecto para dar buenos saltos.

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Sólo para ver

37. Playa das Catedrais

Barreiros, Lugo

Es posible que sólo en la imaginación de Gaudí o en los sueños de Salvador Dalí hubiera cabida para un sitio así. El Cantábrico, con la destreza de un maestro cantero, ha ido cincelando con agua, arena y roca una verdadera ciudad encantada con catedrales naturales de bóvedas y grutas casi imposibles. Sobran las palabras. Para bañarse, resulta mucho mejor la cercana playa de Área Grande.

La visita: Para contemplar la playa das Catedrais en toda su magnitud conviene echar un vistazo al periódico para ver las horas de bajamar. Durante la pleamar, el mar ocupa en un instante la totalidad del espacio disponible para pasear.

38. Playa de Gulpiyuri

Naves, Asturias

¿Una playa sin mar? Pues sí. Gulpiyuri, en el concejo de Llanes, es la playa más sorprendente del litoral asturiano. De arenas blancas y finas, su aspecto es el de una concha agazapada tras el acantilado que la oculta del Cantábrico, cuyas aguas se cuelan por un túnel que, al desembocar en esta gran falla del terreno, forma una auténtica piscina. El acceso es peatonal.

Playa de Gulpiyuri, Asturias | e55evu / ISTOCK

Monumento Natural: La playa de Gulpi, tal y como la conoce todo el mundo, ha sido declarada Monumento Natural. Es, por tanto, un paisaje protegido. Atención a la limpieza.

39. El Roque de las Bodegas

Anaga, Tenerife

El Parque Rural de Anaga es una de las zonas más agrestes de la isla de Tenerife. Pasado el monte de Las Mercedes, es aconsejable seguir la ruta de Los Miradores. Desde el del Bailadero parte una carretera que desemboca en el Roque de las Bodegas, una solitaria playa de arenas negras y fuertes corrientes desde donde antes se embarcaban los vinos de Taganaga que iban rumbo a Europa.

Rico, rico: La playa cuenta con un pequeño paseo marítimo repleto de restaurantes que comparten una misma y delciosa especialidad: pulpo guisado.

40. La Dehesa

Amplia y hermosa playa aislada de la isla de El Hierro, no urbanizada, de fuerte oleaje. Rodeada de un acantilado de piedra volcánica de intenso color rojo sin apenas vegetación, cuenta con área de picnic, con bancos y mesas de piedra. Ideal para ver el paisaje y relajarse. Mejor bañarse en otro lugar.

41. Playa de Laida

En la desembocadura del río Gernika, la de Laida, en Ibarrangelu, a unos 46 kilómetros de Bilbao, está considerada como una de las playas más bellas del País Vasco. Su aspecto es cambiante: durante la bajamar se forman curiosos islotes. En plena Reserva Natural del Urdaibai.

Para gays

42. Playa d'es Cavallet

Sant Francesc de S'Estany, Ibiza

Salvaje y natural, protegida por dunas de arena, la playa d''es Cavallet, contigua a los estanques de Las Salinas, es el mejor lugar del mundo para tomar el sol... ¿desnudo? También con bañador, por qué no. Una buena forma de llegar a ella es a dos ruedas, ya que existe un carril-bici que te deja en la misma arena. En verano, es punto de encuentro casi obligado de homosexuales de todo el mundo.

Es Cavallet, Ibiza | nito100 / ISTOCK

43. Playa del Inglés

Maspalomas, Gran Canaria

Limita al sur con las dunas de Maspalomas. Al norte, con la playa del Cochino. De aguas tranquilas y arena rubia, éste es el lugar preferido por los homosexuales de toda Europa, que encuentran aquí su universo particular. Coronado por una bandera multicolor, el Kiosco nº 7 es, posiblemente, el chiringuito más famoso del mundo: sirve para delimitar la zona gay dentro del área nudista.

44. Playa de La Bassa Rodona

Sitges, Barcelona

Un partido de voley-playa o una sesión de aqua-gym son dos de las actividades que se practican con frecuencia en la playa de La Bassa Rodona, más cono cida como la Gay Beach, muy próxima al casco urbano, entre el espigón de la playa de la Ribera y el de la de l''Estanyol. Desde las once de la mañana hasta que se pone el sol, apenas cabe en ella un alma. Muy divertida. Para ver y dejarse ver.

45. Playa de Ses Salines

Gays, lesbianas, nudistas, hombres con tatuajes, chiringuitos con música chillout... Venir a Ibiza y no pisar Ses Salines es como visitar París y no ver la Torre Eiffel. La playa es grande, con arena blanca y fina... Suele estar llena de paparazzi en busca de famosos. Mucho glamour.

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Para urbanitas

46. El Sardinero

Santander

Lejos quedan ya los tiempos en los que la nobleza acudía cada verano a darse sus tradicionales baños de ola. Pero las dos playas de El Sardinero, en la bahía de Santander, siguen siendo un lugar casi de culto. Su amplio paseo marítimo invita a pisar su arena dorada, alquilar una hamaca y una sombrilla... o simplemente pasear. Para recorrer entero el arenal son necesarias, al menos, dos horas. De lado a lado (desde la Avenida Reina Victoria hasta el Hotel Chiqui) hay nada menos que tres kilómetros.

47. Playa de San Lorenzo

Gijón

Su ubicación, en pleno centro de Gijón, la convierte en la playa más masificada de Asturias, algo que, al contrario de lo que pueda parecer, no debe asustar a nadie. Su antiguo campo dunar ha sido ganado al mar dando lugar a un agradable paseo, el del Muro, que se prolonga tres kilómetros. Cuenta con 18 accesos, aunque la mejor zona se concentra en torno a los tramos de escaleras 4 y 5. La baja temperatura de las aguas se olvida jugando un partido de voley.

La noche se mueve: Bares de copas y sidrerías de toda la vida jalonan las calles y las plazas del barrio más típico de Gijón, Cimadevilla, situado a los pies del Cerro de Santa Catalina. Buen ambiente hasta altas horas de la madrugada.

48. Playa de la Malvarrosa

Valencia

Sorolla y Blasco Ibáñez han sido algunos de sus ilustres visitantes. Mala suerte la suya: no pudieron disfrutar de su renovado Paseo Marítimo, precedido por el puerto del Grao y sus hermosos tinglados, por las Atarazanas y el Balneario de las Arenas, y adornado por bares, restaurantes y chiringuitos hasta su término, en la acequia de la Alboraya. Muy animada y cuidada: hasta el Oceanográfico se nutre de sus aguas.

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En tranvía: ¿En tranvía a la Malvarrosa? Puede parecer una propuesta romántica, inspirada en la novela de Manuel Vicent. Pero es tan sólo una idea funcional. Salen de la estación de Pont da Fusta, frente a las Torres de Serrano, y llegan hasta la playa. 

49. La Concha

San Sebastián

La más famosa de las tres playas de la capital donostiarra encuentra acomodo en la Bahía de La Concha, al oeste de la desembocadura del río Urumea, separada del mismo por el monte. De aguas poco profundas, supera el kilómetro de extensión. El recorrido de las mareas limita, con frecuencia, su superficie útil, con duchas públicas y cabinas para guardar la ropa. Una playa de auténtico postín.

50. La Barceloneta

Próxima estación: Barceloneta. Resulta todo un lujo ir con bañador y toalla en metro, tal y como ocurre en Barcelona, una ciudad que se reencontró con su playa más familiar tras su profunda remodelación urbana en los años 90. Muy animada y perfecta para pasar un buen rato.