Cuando salgamos de aquí, nos comeremos Dubái: una ruta gastronómica

En Dubái no sorprende encontrar excentricidades y también algunos de los mejores restaurantes japoneses, franceses y chinos del mundo o una exquisita cocina india en un hotel con la firma de Armani.

José Costa
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Foto: D.R.

¿Comer en un acuario o en una terraza que da vueltas viendo la ciudad en 360º? Si en la cuna de la desmesura unimos los sabores llegados del norte de la península arábiga que inspiran la cocina levantina con los mariscos de golfo pérsico, les añadimos la cercanía de irán y su caviar y, además, mucho, muchísimo dinero, obtendremos esta especie de disneylandia gastronómica donde cada país también asoma lo más granado de su oferta culinaria.

PIERCHIC

TODAS LAS DELICIAS DEL MAR

Al Qasr at Madinat

El placer de comer literalmente dentro del mar en este restaurante exclusivo del Golfo Pérsico con vistas al Burj Al Arab y el complejo de lujo Jumeirah forma parte de la moderna imaginería dubaití. Se llega a través del muelle de la playa de Dubái y su abierto diseño permite vivir al comensal una sensación única.

D.R.

LO MEJOR. La chef Rosalind Parsk ha pasado por varios restaurantes con estrellas Michelin y trabajado con famosos chefs como Gordon Ramsay, Gary Rhodes y Marco Pierre White. En el Pierchic se especializa en lo mejor que producen los mares del planeta a precios también planetarios: carta de caviares y ostras, risotto de cangrejo real, ceviche de langosta canadiense... ¡e incluso pulpo a la gallega!

AL DAWAAR REVOLVING RESTAURANT

¡Y ADEMÁS SE MUEVE!

Hyatt Regency Dubái Hotel. Al Khaleej Road, Deira Corniche

El único restaurante de Dubái instalado en una terraza es giratorio y ofrece una vista panorámica de la ciudad que se renueva a cada segundo. La experiencia de comer o cenar en un bufé de lujo donde se cocina en vivo como en un tiovivo gigante que muestra en cada giro el rascacielos más alto del mundo (el Burj Khalifa, de 828 metros) no se vive todos los días.

Paul Collins

LO MEJOR. Además de una gran cocina árabe, el bufé ofrece especialidades japonesas, italianas, chinas, indias y francesas de la mayor calidad. Se puede comenzar con un completo mezzah y seguir con una crema de marisco, biryani de gambas, pato chino laqueado, cordero iraní al azafrán o la delicia libanesa del sheikh el mahshi (berenjenas rellenas de cordero con pasta de arroz). 

AL HADHEERAH

INMERSIÓN TOTAL EN LA CULTURA EMIRATÍ

Bab Al Shams Desert Resort & Spa. Al Qudra Road

En contraste con la ultramoderna ciudad, el Bab Al Shams Desert Resort and Spa ha levantado una verdadera reserva de la cultura de los Emiratos en todas sus facetas, donde no faltan cantantes árabes, bailes tradicionales, caravanas de camellos ni exhibiciones de cetrería. Construido a semejanza de un antiguo fuerte árabe, su restaurante ofrece buenas elaboraciones de los platos más típicos de cocina levantina.

D.R.

LO MEJOR. Sin duda, dejarse llevar por la inmensidad de propuestas que cubren la práctica totalidad de recetas regionales en su amplísimo bufé. Empezando por los clásicos hummus y tabouleh, se sigue con pollo o el cordero cocinado en pozo de carbón y los bocados que recuerdan la influencia iraní y libanesa en la gastronomía del emirato.

MEZZAH HOUSE

LA IMPRONTA LIBANESA

Yansoon, 9. Shaik Muhammad bin Rashid Road

Entre los muchos restaurantes libaneses de Dubái, este es el favorito de los emiratíes, donde se les puede ver fumando la pipa de agua shisha y observando desde su terraza el famoso Burj Khalifa mientras degustan sabores exóticos como el labneh (queso blando de yogur, menta y ajo).

D.R.

LO MEJOR. Aparte de una fiesta vegetal en sus ensaladas gloriosas, el restaurante rinde homenaje a los famosos entremeses variados y servidos en pequeños recipientes de los que toma su nombre. Hay que probar el hummus beirutí con sus particulares especias, el queso curado shankleesh con pimientos, cebolla y piñones, el kibbeh nayeh (carne picada con bulgur) y las exóticas salchichas cocinadas en zumo de granada.

AL MAHARA

MÁS ESTRELLAS QUE EN EL CIELO

Burj Al Arab, Jumeirah Rd

Para una velada de película, nada como entrar en el hotel más lujoso del mundo. Con forma de vela de barco árabe y construido con mil millones de dólares, el Burj Al Arab se considera el primer hotel siete estrellas del mundo. Al frente del Al Mahara, su restaurante insignia, se encuentra Kim Joinié-Maurin, chef franco-coreano con tres estrellas Michelin formado en los restaurantes de Joël Robuchon.

D.R.

LO MEJOR. Cuando se recupera de la impresión recibida desde el lobby (oro en las paredes, oro en los botelleros, oro, oro, ¡oro!), el comensal llega al restaurante insertado en un acuario de 900.000 litros repleto de peces para sumergirse en un menú degustación con siete platos marinos: ostras crujientes cubiertas de caviar, cóctel de langosta coronado de trufa negra, lubina a la sal, cangrejo real con chile en su concha...