La ruta definitiva de tapeo por el Retiro

¿Puede haber una zona de Madrid más apetecible para tapear de bar en bar? Hablamos del barrio del Retiro. Si te surge la duda de dónde ir y qué pedir, ¡aquí te lo contamos!

Macarena Escrivá
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Foto: Stefan Becker / ISTOCK

Si hay un barrio madrileño en el que te aseguras comer bien en casi cada sitio que pises, ese es el Retiro. No en vano es la zona de Madrid con mayor concentración de buenas tabernas y restaurantes entre el cuadrilátero que forman las calles Ibiza, Narváez, O'Donnell y Menéndez Pelayo. Pero siempre surge la duda. ¿A qué sitio voy? ¿Qué será lo mejor que tengan? Sigue leyendo...

Taberna Pedraza

Taberna Pedraza

Seguro que has oído hablar que aquí preparan una de unas de las mejores tortillas de Madrid, y es que desde que abrieran en 2015, en Taberna Pedraza se han servido la friolera cifra de más de 37.000 tortillas de patata tal y como anuncian en un contador en medio de la sala. Carmen Carro, artífice del proyecto, ha conseguido preparar la tortilla de Betanzos perfecta, poco cuajada por dentro y deliciosa. En Pedraza, además, se practica la cocina tradicional y de producto seleccionado en origen. Tampoco puedes perderte las croquetas, sean de jamón ibérico, pollo frito o merluza gallega, todas están exquisitas, crujientes por fuera y cremosas por dentro. Ahora en primavera, incorporan a su carta los espárragos blancos de Tudela, anchoas a la bilbaína o unas deliciosas flores de alcachofa confitadas.

La Catapa

Entre las numerosas barras que nos encontramos por la zona de El Retiro, nosotros nos paramos –y repetimos– en La Catapa (Calle Menorca, 14). Miguel Ángel Jiménez, genio y figura de esta taberna ilustrada -como la llaman algunos- destila amabilidad a raudales y ha sabido dar en el clavo creando una de las mejores barras de la ciudad. Para empezar, con cada consumición ponen una generosa tapa, pero lo realmente interesante, es pedir raciones de su carta, desde unas croquetas cuadradas de patata y trufa que quitan el hipo, hasta su deliciosa ensaladilla rusa con faisán. Además, trabajan con producto del día y de temporada, así que no tendrás excusas para volver muchas veces y probar cosas nuevas. Presta especial atención también a sus vinos, acaban de fichar a María José Jurado como sumiller y seleccionan lo mejor del país para maridar su cocina. 

Kulto

Seguro que alguna vez habrá llamado tu atención un gran local con cristaleras y escamas azules de pescado en la barra. Ese es Kulto. Su lema reza 'In cook we trust' y es que lo que allí dentro se profesa es un verdadero culto a la gastronomía de la mano de los creadores de Trasteo, en Zahara de los Atunes. A Kulto se va a comerse el mar de almadraba, por eso mucho de lo que allí encontrarás sigue una tendencia natural hacia los pescados, ya sean jureles, anchoas o el rey de la casa, el atún rojo. Lo preparan en satay, a modo de tacos de atún, guacamole, cebolla encurtida y maíz tostado o sacando su chuleta y preparándola a la brasa. También tienen referencias más castizas como sus callos a la madrileña o unas manitas de cerdo guisadas con curry rojo y calamares.

Lambuzo

Lambuzo

¿Tienes mono de sur? ¿De unos vinos de Jerez y unas tapitas andaluzas? Entonces tienes que poner rumbo a Lambuzo. Ya contaban con varios locales repartidos por la ciudad, pero ha sido este año, en el que han abierto una sede más en Menéndez Pelayo. Coincidiendo con su quinto aniversario, la familia Moreno García ha apostado por un Lambuzo más grande y para todos. Allí se dan cita las mejores tapas de Cádiz y una buena colección de vinos generosos. ¿Qué pedir? Unas gambas blancas de Huelva, ortiguillas, croquetas de gambas al ajillo y un surtido de frituras a base de cazón en adobo, boquerones al limón o berenjenas con salmorejo o miel. También trabajan el atún rojo de Barbate y carnes y quesos de la sierra de Cádiz. Ahora que llega el buen tiempo, ¡aprovecha su terraza!

Arzábal

Iván Morales y Álvaro Castellanos han conseguido convertir sus tabernas en un lugar de paso obligado en la capital, siendo además, un restaurante con cocina tradicional de mercado, en la que la relación con los pequeños productores está presente en cada plato. La Taberna Arzábal es conocida dentro de la oferta gastronómica madrileña por tener en cuenta los productos de cada temporada, por ello tienen una carta que va cambiando con las estaciones del año. Eso sí, no dejes de pedir sus clásicos como las croquetas de ibérico que presumen de tener la proporción perfecta entre el rebozado y la bechamel. La leche de oveja latxa que utilizan para elaborarla y el jamón ibérico de Arturo Sánchez, proporcionan a la masa una gran untuosidad que las ha hecho convertirse en el gran reclamo de la clientela desde la apertura del restaurante. Otros clásicos inamovibles son la sartén de huevos de granja con trufa y las patatas a la importancia con cigalitas.

La Raquetista

La Raquetista

Los hermanos Aparicio, tras montar primero su restaurante Cachivache, decidieron que el Retiro sería su segunda sede, dando lugar así a La Raquetista, una taberna de tapas clásicas y algunas con una vuelta de tuerca. El hermano pequeño de Cachivache nace como un restaurante más intimista, un pequeño comedor con mesas vestidas y una barra de tapeo animada. Sus torreznos están entre el top 10 madrileño, pero además ellos, hay platos que justifican la visita como el pastrami de parpatana de atún y los garbanzos con setas, butifarra y foie. Para llorar de buenos.