Restaurantes diferentes para celebrar el día de la pizza

El 9 de febrero se celebra el día mundial del bocado más representativo de Italia, la pizza.

Macarena Escrivá
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Foto: maximiliano polles

Los amantes de las pizzas tienen marcado en su calendario el 9 de febrero. Y es que este es el día elegido para celebrar un plato, que aunque procedente de Italia, se encuentra en el mundo entero. La receta parece fácil, utilizar una buena harina para la masa, tomate, mozzarella y todo lo que se le pueda añadir encima. Las pizzas, procedentes de la ciudad de Nápoles, admiten mil y una recetas y aquí van cuatro opciones a lo largo y ancho del país, para comerte el día a bocados. ¡A disfrutar!

Grosso Napoletano – Madrid 

Lo que empezara con un local en un esquinazo del barrio de Salamanca, en apenas unos años se ha convertido en todo un imperio pizzero. Grosso Napoletano, abanderados de la genuina pizza napolitana, ya llevan a sus espaldas 9 locales en la capital. Y es que cuando algo es bueno, triunfa. En todos sus locales te recibe un horno de piedra fabricado a mano, donde sus pizzas no pasan más de 90 segundos, tiempo más que necesario para conferirles ese toque maestro que tanto emociona.

@JORCHALON // JORGE ALONSO

Ahora bien, el arte lo ponen sus pizzaiolos, venidos directamente de Nápoles, que hacen girar su masa de doble fermentación, a la que ponen tomate San Marzano y mozarella Campana DOP. Con ingredientes de base de máxima calidad, solo pueden salir unas de las mejores pizzas de Madrid. Desde una clásica margherita (que bordan), hasta la pizza diavola o la Quattro formagi. También hay recetas diferentes como la Ofelia Filemona con crema de Grana Padano (16 meses), Fior di latte, mortadela de pistacho y lascas de parmesano o la pizza de temporada Mambo Letus, con base bianca, crema de boletus edulis, mascarpone y cebolla caramelizada. 

Cocaloka – Valencia 

Ni pizza, ni coca. Cocaloka, el último proyecto de Ricard Camarena en Valencia ha querido coger lo mejor de las dos y juntarlo en un producto único. Cuando hablamos de las cocas, nos referimos a un producto típico de la cuenca Mediterránea, que muchos atestiguan que ya se servía en la corona de Aragón y que en el siglo XV se exportó a Nápoles, donde dicen, que se convirtió en pizza.

D.R.

¿Fue entonces antes la coca que la pizza? Sea como fuere, lo que naciera como un restaurante efímero, ha encontrado su razón de ser y el público ha votado para que Cocaloka se quede para siempre. Para elaborarlas se sirve de harina integral y masa madre, sobre la que pone todo lo que se le ocurre, desde una cocaloka de pastrami, hasta una de secreto ibérico con salsa Pekín y cebolla china. La genialidad del chef no tiene límites. Lo que sí sabemos, es que una vez las pruebes, nada será igual. 

Roostiq – Madrid 

Seguramente conocerás a Roostiq por sus espléndidos torreznos que maridan con champagne. En el tiempo que lleva abierto, se ha posicionado como uno de los sitios del buen comer madrileño. Bordan las verduras que traen de su propia finca en Ávila y las carnes, todo ello acariciado por el fuego y las brasas que dominan a la perfección. ¿Por qué hablamos entonces de ellos en recomendaciones de pizzas? Porque precisamente, esta receta italiana es otro de sus puntos fuertes.

maximiliano polles

Para empezar, cuentan con un impresionante horno napolitano en el centro de la cocina, a la vista de los comensales, que trajeron -y montaron- ladrillo a ladrillo de Italia. Los artífices fueron la familia Maglione, estandartes de la construcción de estos hornos desde hace siglos. Y de allí dentro solo salen maravillas. Con una temperatura controlada de 485 grados, preparan pizzas que no dejan a nadie indiferente, como la de guanciale y cebolleta, la enchilada de carne o la de burrata y cherries, entre otras. 

Nonna Maria – Barcelona

¿Qué llevó a una japonesa y a un francés a aventurarse en el maravilloso mundo de las pizzas? Rye Yasui y Jérôme Quilbeuf unieron fuerzas, tras haber sido jefa de sala y jefe de cocina del Sant Pau de Carme Ruscadella. Atrás dejaron la alta cocina, para embarcarse en un proyecto mucho más de a pie, una pizzería de barrio que hace no mucho se ha mudado al hotel Meliá Sarriá. Lo que sí se nota es la mano que hay detrás, porque han conseguido una pizza de masa artesanal, con una fermentación de 48 horas, que la convierte, sencillamente, en perfecta.

D.R.

Podrás probar, desde recetas clásicas como la margarita o la marinara, hasta esas en las que sus creadores imprimen su personalidad, como la pizza okonomiyaki con mozzarella, col, salsa okonomiyaki, mayonesa, bacon, alga nori, katsuobushi y huevo y otras con acento viajero como la charrúa, con chorizo criollo y chimichurri o la Frida Khalo con guacamole, ternera, cilantro y jalapeños. Además, cada mes invitan a un amigo de la casa a crear su propia pizza. ¿La de febrero? A cargo del chef Juan Luis Martínez del restaurante Merito en Perú, con entraña de ternera, mozzarella, chips de ajo y yuca y salsa guasacaca. ¡Para chuparse los dedos!