Planazo para sentirnos de Madrid: Un bocata de Calamares en la plaza mayor

Le hacemos la ola por original. Porque se lo merece. Porque hay pocos tan madrileños como él. Porque está buenísimo. Porque sienta genial con una caña bien fría. El bocadillo de calamares mola tanto que se merece una ola enorme. Nos vamos a las inmediaciones de la Plaza Mayor a ver qué se cuece por aquí (O mejor, que se fríe). Planazo para sentirnos de Madrid.

Yolanda Guirado
 | 
Foto: VIAJAR

Más bueno que el pan

VIAJAR

Bocata. Que no bocadillo. Para eso es madrileño. Más popular que la Plaza Mayor y más castizo que la Cibeles y Neptuno. Los años le sientan bien a este famoso bocadillo. El fast food chulapo se prepara en los aledaños de la Plaza Mayor. Cuando llegaste a Madrid por primera vez. O cuando tus padres vinieron hace décadas para quedarse (que en Madrid, gatos hay pocos). Tira de memoria. Un poco más. En algún momento, te preguntaste por qué un bocadillo de calamares. La respuesta es bien fácil: porque estamos en Madrid.

VIAJAR

Para sentirte como aquella vez que lo descubriste, salimos a pasear por los aledaños de la Plaza Mayor. Huele a calamares fritos. Vamos por buen camino. El bocadillo más famoso de toda la ciudad nos espera. Con una caña bien fría, si es posible. Cuando lo pruebas, ya eres de Madrid. 

El más gato de todos

En La Campana las freidoras se encienden a primera hora de la mañana. Y no paran en todo el día. El bocadillo de calamares al estilo clásico lo disfrutan aquí madrileños y turistas. Da igual la hora que sea. Es uno de los clásicos. En las paredes, recubiertas de azulejos, leemos refranes y frases que nos hacen sonreír: “no hay que buscarle tres pies al gato, sabiendo que tiene cuatro.” Al lado, puerta con puerta, La Ideal. La receta es fácil: pan, calamares rebozados y aceite. Más de 1 000 bocadillos preparan al día. Servidos con una caña bien fría, es un aperitivo más castizo que la puerta de Alcalá (que diría la canción).

VIAJAR

Yo me bajo en la plaza mayor

VIAJAR

Es el último en llegar a la Plaza Mayor. Emplazado en la antigua Casa María. El nuevo Arrabal. El calamar de pota metido en un pan de cristal de aceite de oliva, salsa alioli y una rodaja de limón. El calamar viene de Galicia, lo compran entero y lo preparan ellos mismos. Un bocata distinto con todo el sabor. ¿Su secreto? El rebozado.

VIAJAR

El paseo sigue por La Casa de la Panadería. Unos pasos más allá, Los Galayos , El Soportal, o Casa Rúa. Bares de siempre para disfrutar del rey madrileño. Y como un bocadillo de calamares bien merece un paseo, allá que vamos. Bocadillo en mano, a disfrutar de ese Madrid lleno de vida.  A escasos metros de la plaza, Bar Postas. Un bar de siempre con llenazo absoluto. ¿Qué cómo los preparan? Al estilo tradicional. Si algo funciona, ¿Para qué cambiarlo? 

Hay vida más allá de la plaza mayor

José Antonio Rojo

En Tablafina, el chef Jesualdo Bermeja ha puesto su impronta al bocadillo madrileño de pura cepa. Lo elaboran con calamares rebozados en un pan de mollete al vapor. Muy jugoso. Como la  mahonesa de ajonegro con un ligero toque de jengibre. Personal y madrileño. ¿Cómo no va a enamorarnos? 

En un sitio donde preparan hasta bocadillos de postre, no podía faltar el gran clásico entre los clásicos. Entramos en El Porrón Canalla. Lejos queda la plaza Mayor. No importa. Un buen bocadillo bien merece una caminata. El Bocata Calamar, Calamar lo preparan en pan barrita con ralladura de limón. Y al lado, un porrón de los de toda la vida. 

VIAJAR

Si te bajas en Atocha, El Brillante te espera. Desde 1 961 no ha parado de preparar bocadillos de calamares. Más de 50 años después, ahí sigue viendo pasar el tiempo.