Ruta gastro en busca del mejor marisco de las Rías Baixas

Pontevedra tiene una costa única donde se alternan las playas de arena fina con las pequeñas calas y los abruptos acantilados, las islas y las profundas rías. Un litoral donde se mezcla la corriente cálida del Golfo con las frías que llegan de los polos y las corrientes propias de las rías, creando unos ecosistemas especiales donde vive la mejor despensa natural que un cocinero podría desear y donde los bivalvos son protagonistas.

Tayo Acuña
 | 
Foto: EIRADO DA LEÑA- Abalones

Ostras de Arcade, ostrones de Cambados, abalones de la ría de Muros-Noia, almejas de Carril, mejillones, berberechos de Noia, zamburiñas, volandeiras, vieiras, navajas, longueirones, escupiñas... son algunos de los deliciosos bivalvos que podremos saborear en Pontevedra. Marisol en la cocina y Alberto en sala han conseguido que O’Berto sea considerado, para muchos, como el mejor restaurante de pescado de Galicia.

O'BERTO- Abalones

Tienen un producto gallego de excelente calidad que no necesita elaboraciones complicadas, solo cocciones ajustadas para conseguir una textura, jugosidad y sabor únicos. Alberto es un hombre de buen paladar que acude diariamente a la lonja y elige cuidadosamente cada producto: almejas recolectadas en la isla de Arosa, zamburiñas, cigalas del cantil de Marín, longueirones, escupiñas, meros, lubinas, palometa roja...

EIRADO DA LEÑA- Abalones

Dependiendo del número de comensales lo normal es que las piezas de pescado salgan a la mesa enteras elaboradas a la brasa, plancha o al horno de vapor con patatas panaderas y un poco de albariño. En su carta de vinos destacan los vinos gallegos y los champanes. Un lugar difícil de olvidar.

El Culler  de Pau es un restaurante con buenas vistas y mejor cocina.Lo suyo es una cocina de proximidad y de temporada. Trabajan con una red de pequeños productores cercanos que les permite ser ecológicos, sostenibles y Km 0. Un proyecto muy especial al que se unió Amaranta y el chef japonés Taka, su alter ego en los fogones. En su carta destacan los productos de mar y de la huerta.

CULLER DE PAU- Abalones

Hay dos menús: el Ronsel (la estela de los barcos), con los clásicos de la casa, y el Descuberta, con los nuevos platos. Cada vez hay menos diferencia entre los aperitivos y los platos principales, de manera que el menú es como una montaña rusa en la que se alternan texturas, temperaturas, aromas, ácidos... Tiene una carta de vinos bien estudiada donde destacan los gallegos y los vinos naturales. 

CULLER DE PAU- Abalones

Casa Obdulia es una casa de comidas con dos espacios bien diferenciados. En la planta baja hay una barra y unas mesas donde se sirve el menú del día y una segunda planta que solo se abre por encargo del menú gastronómico. Un menú con 7/8 pases, terminando con dos postres y café de olla especiado de la casa, menú que varía dependiendo de la lonja y del gusto del cliente que hace el encargo. Son siempre mariscos y pescados de la zona (bocado de roca, ostra, chipirón de potera, salmonetes con el jugo de sus espinas...) y un plato de carne (pato azulón con castañas, cochinillo... carnes poco usuales en esta zona).

CASA OBDULIA- Abalones

Es el menú del mar, con aperitivos y entrantes creativos y los platos principales con elaboraciones tradicionales. Juan Manuel va diariamente a dos lonjas, la de Vigo por la mañana y a la de Teis por la tarde, y los mariscos llegan vivos al restaurante. Es una apuesta muy interesante. Pepe Solla compara la evolución de su cocina con una cebolla a la que van quitando capas y adornos innecesarios para llegar a la máxima sobriedad, y consigue emocionar con esos platos de una sencillez esencial.

SOLLA- Abalones

Es una cocina basada en los productos de mar y en la huerta. Hasta hace poco la huerta era un mero acompañante del plato; ahora es el ingrediente principal. Quiere hacer una cocina menos ecléctica, menos lineal y más osada, por eso su menú guarda un equilibrio pero no una continuidad, quiere sorprender y que el comensal lo pase bien. En Casa Solla solo hay dos menús, el Trasmallo y el Piovardellas (artes de pesca). El Trasmallo es el corto y en todo momento sabes lo que vas a comer, y el largo es sorpresa tras sorpresa, es un menú a ciegas. En su cocina solo entra producto gallego, pero es más abierto con su bodega, donde hay vinos de todos los rincones que él considera interesantes.

SOLLA- Abalones

Eirado da Leña es un pequeño y coqueto restaurante con una cocina de raíces gallegas, sencilla, de mercado, con buen producto y sin abusar de las técnicas. Tienen una carta centrada en los productos de mar, pero también hay carnes como los lomos de vaca vieja de Bandeira madurada 50-60 días, cordero lechal de Castilla, pichón de Bresse o guisote de gallina de Mos.

EIRADO DA LEÑA- Abalones

La mayoría de los pescados se cocinan en el horno de vapor, controlando que la temperatura no pase de 60ºC, y se terminan marcando en la plancha o en la salamandra, según el pescado. En invierno no faltan platos de cuchara como las alubias de Lourenzá, que hay que probar. Además de la carta hay dos menús: uno corto de 10 pases y el largo con 15, donde se prueba un poco de todo.

Buen servicio y una carta de vinos donde destacan los pequeños productores gallegos. La Ultramar está en el antiguo convento de Santo Domingo que pertenece al Museo de la Ciudad de Pontevedra. Tiene una cocina moderna y divertida, con producto gallego y elaboraciones, salsas o toques que vienen de las tierras de ultramar a las que migraron los gallegos. Un precioso local con varios espacios: la entrada con vista a la Sala del Museo que guarda los miliarios, una pequeña tienda, una larga barra con mesas altas para una comida informal y otra sala con mesas y vistas a la cocina.

LA ULTRAMAR- Abalones

La carta tiene varios apartados. Empieza con las masas (bocata de calamares, empanadillas, focaccia con verduras asadas...) y luego los fríos (ensaladas, ceviches, steak tartar...), los calientes y los postres. En la carta de vinos destaca el apartado 15 de 15, una selección muy escogida de estupendos vinos que no superan los 15 euros. Un buen sitio para un final con sabor a mar.