Marrakech, un lujo gastronómico cercano

Comer en Marrakech es una aventura pareja a la que proporcionan sus calles, sus colores, sus especias, sus sonidos.

José Costa
 | 
Foto: Pavliha / ISTOCK

Un baño de sorpresas dulces-saladas con la elegancia gustativa de su firme conexión francesa. Pocos destinos cercanos brindan tal explosión sensorial. A breve distancia en el mapa pero lejana en tiempos, costumbres y estética, Marrakech es un gran viaje corto. La UNESCO declaró Patrimonio de la Humanidad con toda justicia a su plaza Jemaa el-Fna, rodeada por una medina que esconde riads como oasis de paz entre el tumulto. Aquí elegimos un zigzag de restaurantes muy especiales que saltan de los palacios al bullicio.

PUESTO N.º 14 DE JEMAA EL-FNA

INMERSIÓN TOTAL 

Plaza de Jemaa el-Fna

La famosa plaza es el corazón de la ciudad con sus flautistas que hipnotizan cobras, contadores de cuentos, vida y color por todas partes... Desde las cinco de la tarde aún luce más con sus antorchas, músicas y trasiego. Y lo que fue un punto de encuentro para locales se ha convertido en cita imprescindible donde (además) se puede comer bien porque su nivel de higiene ha mejorado mucho.

Pavliha / ISTOCK

LO MAS ESPECIAL. Sorteando las trampas para turistas, el puesto N.º 14 merece una visita. En una larga mesa donde habrá que dar algún codazo por conquistar sitio, sirve pescados y mariscos fritos (calamares, lenguado, sardinas, camarones) con ensalada de berenjenas o de tomates frescos especiados y patatas fritas.

AL FASSIA

MODERNO Y LUJOSO

55, Boulevard Mohamed Zerktouni

Desde que abrió en 1987 lo han regentado mujeres al mando de Saïda Chab, lo que ya es peculiar. Además, su decoración al gusto occidental contrasta con las mejores versiones de cocina tradicional marroquí, sin abusar del tópico folclórico.

AL FASSIA

LO MAS ESPECIAL. Su carta supera el catálogo habitual de los grandes restaurantes de Marrakech. Es la oportunidad de probar tajines inusuales, como el de ternera con almendras y huevos cocidos o el de pollo con calabaza caramelizada, chalotas y arroz. Hay una carta totalmente vegetariana y sus postres, además de la clásica naranja con canela, incluyen una impresionante selección de pastelería artesanal.

DAR MARJANA

UNA CENA DE ALTURA

15, Derb Sidi Ali Tair Bab

Pasamos de la calle a la delicadeza intimista. En esta joya de la ciudad, una casa familiar de principios del XIX reformada en 1980, podremos escoger cenar en la planta baja o en su terraza, que mira al zoco de los tintoreros. Un magnífico escenario para despedir esa escapada que se desea repetir. Aparte de la belleza del espacio y un trato exquisito, amenizan la velada verdaderos artistas.

DAR MARJANA

LO MAS ESPECIAL. El menú es conservador y sabiamente ejecutado. Un cuscús royal espectacular remata una sucesión clásica: aperitivos exquisitos, pastela, tajine de cordero con cebollas y tomates caramelizados o legumbres de temporada… La carta de vinos, los licores y su pastel de chocolate son únicos en la ciudad.

LE YACOUT

PLACER PARA TODOS LOS SENTIDOS

79, Rue Sidi Ahmed Soussi, Bab Doukkala, Medina 

Uno cree llegar a la versión marroquí de la berlanguiana Escopeta nacional cuando Mohamed Zkhiri le recibe en su casa, un palacete lleno de sabor con su fuente del patio interior que acompaña la cena con el sedante rumor del agua, que solo interrumpen músicos nativos del Atlas con músicas suaves y extraordinarias.

LE YACOUT

LO MAS ESPECIAL. Es una institución en Marrakech por ser de los primeros en poner de moda los restaurantes-palacio escondidos entre callejuelas de la Medina, que revelan en su interior un lujo sereno. Su especialidad es la pastela de paloma, pero antes llegan las pequeñas ensaladas marroquíes de perfecta factura, y después, el cuscús de ternera, el pollo con aceitunas y el tajine de cordero y verduras. Su estupendo pescado debe reservarse previamente.  

CHEZ LAMINE

CORDERO SUPERAUTÉNTICO

Souk Ablouh, 18-26

Ya hemos dicho que esta ciudad se mueve entre el lujo exclusivo y el baño de masas, así que la aventura estaría incompleta sin pasar en algún momento a conocer el verdadero méchoui y mojar su salsa con el pan tradicional.

CHEZ LAMINE

LO MÁS ESPECIAL. Tras patear la plaza se impone visitar el legendario puesto de Hadj Mustafá en el Mechoui Alley (callejón del cordero asado), fácil de identificar por las cabezas de oveja que adornan su puerta. Cocinados con las brasas del carbón que calienta la casa de baños del edificio, a cualquier hora del día tiene el mejor cordero y la mejor ternera asada.