Llega la hora del vermut

Llega un momento en el día en que la pausa está más que justificada: es la hora del vermut. Recorremos las mejores barras donde degustar este elixir castizo donde los haya.

Macarena Escrivá
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Foto: ivanmateev / ISTOCK

El vermut está de moda. Cada vez son más los adeptos que se unen a una cultura de toda la vida, tomar el vermut como aperitivo. La costumbre ha ido evolucionando, ahora se la podría considerar incluso hipster, se ha integrado su uso en coctelería... Pero ¿qué es el vermut? Se trata de un vino macerado con una extensísima cantidad de hierbas y botánicos. Ajenjo, canela, salvia, corteza de naranja... Las posibilidades son infinitas. ¿De grifo o de botella? Vamos a descubrir los mejores sitios donde hacer la pausa del mediodía: la hora del vermut.

Bodega de la Ardosa, Madrid

 

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Si nos paramos a pensar en los clásicos madrileños, locales como la Ardosa (Colón, 13) o bodegas Ángel Sierra encabezarían esta lista. Por su parte, la Ardosa pertenece a esas tabernas centenarias que el tiempo nos ha legado. Su fundación data de enero de 1892 y, desde entonces, se han convertido en un templo de picoteo de calidad. Aunque se hizo famoso por ser el primer local en introducir cervezas de importación en Madrid, a su barra -o sobre sus barriles- también se va a tomar vermut de grifo. Si lo acompañas de uno de sus pinchos de tortilla y una ración de croquetas, saldrás de allí maravillado.

Bodegas Rosell, Madrid

Bodegas Rosell

Sus murales de azulejos de Talavera ya nos anuncian lo que encontraremos 'exquisito vermouth', y es que Bodegas Rosell (General Lacy, 14) es otra de esas tabernas castizas madrileñas que vale la pena visitar. Allí se sirve vermut Izaguirre de grifo -con su rodajita de naranja-, acompañado de patatas y mejillones. ¿La mejor combinación de la historia? Seguramente sí.

La hora del Vermut, Madrid

La hora del Vermut

Da nombre a esta ruta y no nos extraña, porque este enclave se ha convertido en un templo del disfrute para los amantes del vermut. Comenzaron con un puesto en el mercado de San Miguel y fue el pasado agosto, cuando dieron el salto a pie de calle, abriendo un local en la zona de El Retiro (Fernán González, 48). En su menú líquido, nada menos que 80 referencias nacionales, una italiana y otra francesa y una carta pensada ex professo para maridar sus tragos, ya sean gildas, tostas, conservas o salazones.

Chipén vermutería, Madrid

Vermuteria Chipén

Los bajos del hotel Mercure Plaza España acogen Chipén (Tutor, 1), un nuevo espacio dedicado a la tradición más arraigada de la ciudad, la de tomar vermut. A una propuesta de cocina madrileña del siglo XXI con toques viajeros (callos al estilo nikkei, oreja guisada con chipotle), han añadido, como elemento vertebrador de la propuesta, una extensa oferta de vermuts. Más de 40 referencias en carta, nacionales e internacionales, vermut Zarro (madrileño) de grifo y hasta una etiqueta propia, Chipén, elaborado en exclusiva por la bodega madrileña Arlini con uva Monastrell 100% y macerado con 30 botánicos. ¡Delicioso!

Quimet & Quimet, Barcelona

Quimet & Quimet

Clásica entre las clásicas, esta bodega de la ciudad Condal (Poeta Cabanyes, 25), lleva desde 1914 haciendo felices a sus parroquianos. Tan solo una barra y un par de mesas, siempre a rebosar, les sobran para ser considerados como uno de los mejores enclaves para tomar el vermut. Tras la barra, multitud de vinos, cavas, licores y vermuts se suceden en estanterías infinitas. La comanda perfecta sería un vermut de la casa -de grifo- acompañado por sus chacinas, conservas y montaditos. ¡De los mejores de la ciudad!

Bodega 1900, Barcelona

Bodega 1900

Con el sello de los hermanos Adrià, Bodega 1900 (Tamarit, 91) ha pasado a ser un imprescindible en las rutas vermuteras barcelonesas. De hecho, nacieron con la pretensión de recuperar esa costumbre tan española de “anar a fer el vermut” y ha sido así como han creado un universo alrededor de esta práctica. No faltan sus conocidas aceitunas esferificadas con jugo de piparra, salazones, escabeches (navajas y mejillones) y un mollete de calamares memorable.

Museo del Vermut, Reus

Museo del Vermut

La familia Tàpias lo tuvo claro. Fue a partir de un regalo de una botella de vermut, cuando decidieron crear la colección más grande de vermuts, carteles y obras de arte relacionadas con el mundo de este vino macerado. 1300 botellas, 300 carteles publicitarios y un sinfín de etiquetas venidas de todas partes del globo, forman parte del museo dedicado a esta bebida, más extenso del mundo. Ubicado dentro de un edificio modernista de Reus, el Museo del Vermut (Vallroquetes, 7) acoge además, varias salas dedicadas a un vermut en concreto, como Miró, Yzaguirre o el italiano Martini. ¿En la carta? Cocina mediterránea, latas de conservas y tapas tradicionales, todo ello regado con una bodega con más de 30 referencias de vermut locales, nacionales e internacionales.

Bar Vermúdez, Valencia

Situado en uno de los barrios de salir a comer y cenar de la ciudad, Ruzafa, su nombre ya es toda una declaración de intenciones. Vermúdez (Sueca, 16) es ese sitio ideal en el que rodearte de tus amigos y pasar un buen rato entre sus más de 40 referencias. Aunque hemos de decirte que la estrella de la casa, es el que preparan casero. El acompañamiento perfecto lo ponen su excelente ensaladilla rusa, sus cremosas croquetas de jamón y el hummus de garrofó, la verdura típica de la paella.