Ginebra, diversa y apetitosa

Estas cinco grandes mesas son las que esperan en Ginebra al viajero gastronómico...

José Costa
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Foto: D.R.

En plena temporada de esquí, la ciudad de Ginebra añade a su cercanía con los Alpes el atractivo de la original cocina helvética. El Jet d'Eau que emerge del lago Lemán da la bienvenida al corazón de tres culturas lingüísticas y gastronómicas distintas (la teutona, la italiana y la francesa). La segunda ciudad más poblada de la Confederación es plenamente Suiza francesa, y así lo reflejan sus restaurantes más sofisticados, pero también concentra la oferta gastronómica de cada cantón del país. 

LE GRUYÉRIEN

El gurú de la fondue

Boulevard de Saint-Georges, 65

Georges Magnin nació en la ciudad quesera por excelencia y pasó por diversos empleos sin olvidar el sueño de levantar un restaurante para hacer justicia a su producto más querido. Finalmente lo consiguió en Ginebra, donde ha abierto más de uno y patentado exclusivos utensilios para realizar fondues.

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Lo más especial. No conviene distraerse. Hay que aprovechar al máximo la maestría del gurú de la receta suiza por excelencia, ya que no se contenta con fondues que mezclan 12 gruyères y vacherins distintos. También tiene las mejores raclettes, y su patentada croûte au fromage (corteza de queso) LittleSwiss. Sus malakoffs (buñuelos de Gruyère) y la fondue de leñador con cuatro tipos de carne y salsas únicas son resultado de su larga experiencia.

LE CHAT-BOTTÉ

Delicadeza francesa

Quai du Mont-Blanc, 13

El chef Dominique Gauthier ha desarrollado su carrera en las cocinas del Hotel Beau-Rivage, donde ha llegado a lo más alto con su savoir-faire galo de guiños mediterráneos. La experiencia romántica sube de grados cuando se almuerza en la preciosa terraza del restaurante que mira al Lemán.

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Lo más especial. “Un chef debe seguir las tendencias, que ahora son vegetarianas, locales, y orgánicas”, dice Gauthier, que ofrece un menú vegetariano, entre otros. Pero el foie gras de las Landas, el cordero de Pirineos, la ternera suiza o el bacalao del Mar del Norte están entre las materias primas de su elaborado menú, que va cambiando y que, seis veces por año, dedica a un producto que esté en su momento óptimo.

LE FLORIS

Fusión en un maravilloso entorno

Route d'Hermance, 287. Anières

A 15 minutos del centro de Ginebra se encuentra este bistró suizo en el corazón de Anières, con su impresionante vista del lago y un jardín de 2.000 metros cuadrados a cargo del televisivo chef Jean-Edern Hurstel. A la hora del aperitivo o después de la cena, su lounge bar invita a relajarse.

Delessert

Lo más especial. Sobre una base clásica francesa sobrevolada por ambiente y presentaciones orientales, su oferta es de una cocina gourmet, inventiva, pensada en torno a platos que se comparten: salmón marinado en miso, linguine con sopa de bogavante azul y mariscos o emulsión de remolacha al estilo hummus son algunas señas de identidad, junto a las setas y trufas en temporada.

LE CIGALON

Pescado fresco de mar y río

Route d'Ambilly, 39. Thônex

Aunque la ciudad no está cerca del mar, la pasión de Jean-Marc Bessire por los pescados, mariscos y crustáceos le inspiraron hace 25 años su mayor referente en la ciudad, que suma a los salmónidos del Ródano y el lago Lemán las capturas frescas de la costa bretona.

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Lo más especial. Con varios menús para elegir, siempre bajo el dictado del mercado, destacan las ostras roumegous, el rape Roscoff salteado con curry y verduras crujientes, el lenguado dorado a la plancha y una espectacular lubina salvaje de Bretaña con rebozuelos y capuchino de setas. Pero la mejor opción es dejar a Bessire explayarse libremente como hace en su extenso menú degustación Carte blanche au Chef.

BAYVIEW

Especial para fans del vino

Quai Wilson, 47

Las puntuaciones alcanzadas en la guía Gault & Millau 2016 (que le calificó “Romand del año”) y la estrella Michelin que ostenta desde 2014 anima a Michel Roth para avanzar por su excelente camino con productos de la etiqueta Genève Région-Terre Avenir, que certifica su calidad, proximidad, trazabilidad y equidad.

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Lo más especial.. Sobre semejantes materias primas, su alta cocina francesa se expresa en platos como los pescados del lago con marisco y caviar, pasta rellena de queso brousse y coulis de cilantro. Los postres del pastelero Didier Steudler son de un refinamiento soberbio y la bodega de 800 botellas con añadas de Petrus o Château Cheval Blanc convierte en un placer dejarse aconsejar por el sumiller.