Gante, la capital vegana

SABORES DE LA HUERTA. No comer carne ni pescado un día a la semana ha cambiado la vida de Gante. La idea emprendida hace diez años ha tenido tanto éxito que la ciudad flamenca se ha convertido en la capital vegetariana de Europa. Además, ha exportado su filosofía a otros destinos del continente y sus locales, algunos de ellos entregados al veganismo y al objetivo de crear un mundo mejor y más saludable, figuran ya en la vanguardia de la lucha contra el desperdicio y la contaminación.

Javier Carrión
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Foto: adisa / ISTOCK

Desde 2009, Gante, la ciudad imperial que vio nacer al todopoderoso emperador Carlos I de España y V de Alemania, cuenta con otro título a sus espaldas. La ciudad flamenca está considerada la capital vegetariana de Europa y ha desterrado, de alguna manera, la carne y el pescado para dar paso a la comida bio y sana, repleta de verduras. “Hágalo por usted mismo, su salud se lo agradecerá...”, reza uno de los eslóganes de esta propuesta gastronómica.

Eduardo Grund

La iniciativa de servir solo platos vegetarianos todos los jueves desde hace diez años, que arrastró en sus orígenes algunas dificultades, ha sido un éxito. No solo entre los colegiales en las escuelas o entre los funcionarios de los organismos oficiales. Gante ha dado ejemplo y ya son otras muchas las ciudades europeas, fuera y dentro de Bélgica, que asumen esa condición llevando a los altares todo lo vegano.

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Gante se enorgullece de tener registrado la mayor cantidad de restaurantes vegetarianos por habitante en el viejo continente, pero si hay un local que presume de su carácter vegano extremo, al cien por cien, es Le Botaniste, que figura al frente de la ruta vegetariana que ha confeccionado la Oficina de Turismo de la ciudad.

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Alain Coumont lo abrió en el año 2005 en el número 13 de Hoornstraat y ya cuenta con dos sucursales en Nueva York y otra en Bruselas, abierta en julio de 2018. Maddy Francois, la directora del local, se confiesa vegana y tiene claro el por qué de este éxito entre sus huéspedes: “La gente viene al restaurante –comenta mientras muestra su coqueto local, donde mandan los colores y los olores– porque se ocupa más de su cuerpo y quiere productos naturales sin dañar al medio ambiente”.

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Esta mujer emprendedora presume de sus cuatro platos más populares: el chili sin carne (quinoa con salsa de chile y judías mixtas), el jeff (patatas con salsa de champiñones salvajes y ensalada cruda), el tajine (quinoa, cebollas y limón al estilo marroquí) y su plato estrella, el tibetan mama (arroz integral con salsa de curry, col fermentada y otras verduras de temporada). Ninguno supera los 10 euros en carta y suelen ir acompañados con algún entrante (humus, rollos de primavera, zanahorias y aceitunas de Marruecos...).

El menú más premiado

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La fiebre por lo vegetariano es tan intensa que hasta los restaurantes tradicionales más reputados de Gante han visto cómo en su carta hay ya una brecha verde en las propuestas. Premiada incluso, como en Vrijmoed, el único restaurante de la ciudad galardonado con dos estrellas Michelin (2015 y 2017). Su chef, Michäel Vrijmoed, lleva a la práctica la máxima que le aportó su maestro en la cocina, Guy van Cauteren, cuando quería ser simplemente un buen panadero y trabajar con sus manos en los fogones: “Los sabores son lo más importante en los menús y no se puede hacer un buen plato sin contar con productos de calidad”. 

Platos populares

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La moda vegetariana se ha extendido rápidamente por la primera ciudad en el mundo que estableció en el calendario un día verde semanal. Hay panaderías, cafeterías, confiterías y muchos restaurantes que han dado de lado a las carnes y al pescado, apoyándose en productos que adquieren en tiendas ecológicas y bio.  Como es natural, el waterzooi (plato típico de puchero elaborado con pollo, verduras, patatas y nata) sigue imperando en la mayoría de los restaurantes convencionales, como los carbonara, no la popular pasta italiana sino un guiso de carne de vaca con cebolla y mostaza que apasiona a los habitantes de Gante y que se puede degustar en Bridge, un clásico de la ciudad, pero resulta incuestionable el crecimiento de restaurantes especializados, como Soep Plus, con una extensa carta de sopas en la que destacan las de zanahoria, puerros y jengibres. La comida puede salir entre 6 y 8 euros. 

Tartas sin azúcar 

Eduardo Grund

Su éxito es incuestionable, pero le han salido otros competidores en la ciudad, como Yuzu, una tienda regentada por Nicolas Vanaise en el 9 de Walpoortstraat que destaca por sus chocolates de sabores exóticos con un toque asiático. Hay 26 variedades diferentes (la caja de 12 piezas cuesta 10,60 euros) con sabor a whisky, tabaco, caramelo o crema catalana, y su creación más popular es el Michelangelo.