Galicia en 6 increíbles fiestas gastronómicas

Te contamos 6 fascinantes celebraciones donde cultura, tradición y enogastronomía, son los reyes de sus acogedoras y abiertas ferias. ¿Por cuál empiezas?

Irene González
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Foto: pabkov / ISTOCK

Galicia cuenta con casi 120 fiestas de Interés Turístico, de la que la gran mayoría de ellas, giran en torno a las excelencias de sus mares y rías. Son festejos alrededor un recurso de especial atractivo como es el marisco, uno de los máximos exponentes de la exquisita gastronomía gallega. Algunas, son desconocidas, otras populares y reconocidas, pero todas están para chuparse los dedos. Recorremos  6 fascinantes festivales gastronómicos donde cultura, tradición y enogastronomía, son los reyes de sus acogedoras y abiertas fiestas. Galicia es fruto de la suma de culturas ancestrales, todas ellas guardadas con mimo de generación en generación, y como no, casi todas orbitan en torno a la mejor mesa y mantel. No en vano, Galicia ostenta el título de poseer las principales fiestas gastronómicas de nuestro país.

Gracias a los productores de ostras, que fueron pioneros en comercializar y exportar este cotizado marisco en los mercados españoles y europeos, desde 1987 se celebra la Festa de la Ostra una de las más afamadas y concurridas de la comarca de Vigo.  En el muelle de Arcade, la habilidad y maestría de los ostreros, con su cuchillo corto y ancho, se convierte en arte visual y para el paladar. Otra cita ineludible es la de O Carballiño, donde el pulpo tiene su feudo. Esta es otra de las celebraciones más importantes de toda España, donde miles de personas disfrutan de la villa impregnada del olor del pulpo que se cuece en los fogones de todos los establecimientos. Y como no, O Grove que se está dando a conocer mundialmente por su singular  Fiesta del Marisco, un gran despliegue  de calidad y variedad del producto gastronómico estrella de las Rías Bajas.

Imprescindible la Fiesta de la Lamprea, un pescado que podría ser el dinosaurio del mar. Es un delicioso y poco conocido pez, del que los emperadores romanos ya daban buena cuenta. El arriesgado oficio de percebeiro está ligado a Ponteceso, donde además, se celebró la primera fiesta en honor a este apetitoso y valorado producto. En el siglo XIX se construyeron en A Guarda varias cetáreas, a las que solo se podía acceder con marea baja, con el fin de conservar crustáceos vivos. En ellas crecían sobre todo langostas, pero también bogavantes, bueyes de mar, nécoras, centollas y hasta camarones. Así que ante tanta riqueza, no quedó más remedio que crear una fiesta, popular y participativa, en torno a estos manjares, y así se creó la Festa da Lagosta e da cociña mariñeira.