De fregar platos y hacer camas a ser el rey de la hostelería

Esto es lo que sucede en Les Roches, el Harvard del ‘hospitality’, de donde salen los mejores directores de hoteles, restaurantes o empresas turísticas

Noelia Ferreiro
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Foto: Les Roches

No es una broma ni una exageración. Se empieza, efectivamente, lavando los platos, estirando las sábanas para que queden perfectas, limpiando el polvo, arrojando la basura al contenedor. Es una manera de darse un baño de humildad, de comprobar cómo todo en la vida comienza desde cero. De asimilar que aprendiendo desde lo más bajo se puede llegar a gestionar desde lo más alto. 

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Este es el objetivo de Les Roches, la escuela internacional de alta dirección hotelera que está considerada el Harvard del hospitality: formar y desarrollar a los líderes de la industria turística, poner todos los medios a su alcance para que de su campus salgan los reyes de la hostelería. 

Método suizo

Les Roches es una universidad privada que nació en Suiza en 1954 y que en 1995 recaló en España a través de Marbella, considerada el epicentro del turismo de lujo. Hoy está reconocida como una de las tres mejores escuelas del mundo en su especialidad y la única de este selecto grupo presente en nuestro país. Hay un dato fundamental que lo avala: el 90 % de los que acaban el grado tienen empleo el mismo día en que se gradúan. 

Les Roches

A este centro del Mediterráneo acuden cada temporada directivos de las empresas más exclusivas del planeta para reclutar trabajadores. Cadenas hoteleras, compañías del mercado del lujo, prestigiosos restaurantes y entidades turísticas. Marcas como Mandarin Oriental, Louis Vuitton, Four Seasons, Apple, Meliá, Walt Disney Resorts, Hilton… y un largo etcétera. Todo un abanico de posibilidades para puestos que van más allá de la restauración para abarcar las finanzas, las relaciones públicas, el entretenimiento, la organización de eventos deportivos…

Les Roches

La pequeña ONU

Les Roches Marbella es una escuela realmente especial. Con alumnos de hasta 80 nacionalidades distintas, en esta suerte de pequeña ONU el nivel de excelencia es tal que puede competir sin dificultad con las universidades de Estado Unidos. “La especialización de sus estudios de grado, máster y posgrado da respuesta a la fuerte demanda de talento que existe en el sector”, señala el director Carlos Díez de la Lastra.

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La fórmula para ello es un régimen casi militar. Aquí solo se habla en inglés ( “yes, sir”, “no, sir”), no está permitido el alcohol y cualquiera puede ser requerido para un análisis de orina. Además funcionan con un sistema de puntos, en el que cada falta que se cometa supone una pérdida importante. 

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Hay que levantarse al alba y, antes de comenzar las clases, superar el roll call de las 8.45. Es la manera en que se pasa revista para valorar la buena presencia: que el traje de camisa y chaqueta esté perfectamente planchado, que los chicos vayan bien afeitados, que no falte ningún utensilio que será necesario en la jornada. Después tendrán lecciones, teóricas, seminarios, presentaciones… toda una una formación de élite en la que el método de enseñanza se basa en la inmersión directa.

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Un hotel de cinco estrellas

Para hacerse una idea, las instalaciones del campus se asemejan a las dependencias de un hotel de cinco estrellas donde se desempeña la parte práctica. Hay restaurantes y cocinas, habitaciones para aprender a hacer la cama, salas de limpieza. Espacios para practicar la repostería, el servicio, el trabajo en equipo. Porque aquí se tratan casos reales, basados en el mundo real. Así, a través del aprendizaje de la resolución de conflictos empresariales, los estudiantes adquieran la confianza, las habilidades y las competencias necesarias para afrontar después los desafíos que encontrarán en su carrera laboral.

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A Les Roches acuden a formarse aristócratas, nietos de banqueros, príncipes saudíes, herederos de Bután, familiares de políticos. Pero también estudiantes de a pie, con padres capaces de desembolsar entre 85.000 y 100.000 euros por un grado de tres años y medio. Teniendo en cuenta que actualmente más de 4.000 graduados del centro de Marbella ocupan puestos de responsabilidad en más de 64 países, la recompensa es muy alta. Al fin y al cabo, se trata del primer eslabón de una cadena que acabará, con toda certeza, en los establecimientos turísticos más prestigiosos del mundo.