Comer en Atenas: una vuelta a nuestras raíces mediterráneas

El nutrido mapa de sus tabernas debe trazarlo cada viajero a su gusto, porque es inacabable. Aquí recomendamos cinco mesas exquisitas donde conocer a fondo la gastronomía helena.

José Costa
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Foto: Exclusive Lab / ISTOCK

Sea cual fuere su recorrido final, todo viaje a las islas griegas recala en algún momento en su capital, donde se palpan los orígenes culturales de nuestra civilización. Así que comer en Atenas es como recuperar de golpe nuestro pasado y sentir nuestras raíces mediterráneas. El reino de las aceitunas y el buen pescado, amante de las verduras y el cordero, es un lugar que considera la hospitalidad un deber ancestral.

Funky Gourmet

La alumna griega de Ferran Adrià

c/ Paramythias,13. Kerameikos

Georgianna Hiliadaki es la única chef griega con dos estrellas Michelin para este restaurante abierto en 2009 junto al cocinero Nikos Roussos. Formada en El Bulli, elabora platos clásicos de la gastronomía local con técnicas de última generación y se centra en las mejores carnes de Grecia, sus ricas verduras y los vinos de la región de Santorini.

AndrÈs Mourenza / EFE

LO MÁS ESPECIAL. Presentados de manera muy original (en platos o en troncos de árbol o sobre piedra), sus bocados enamoran a la primera. Dos ejemplos: la ensalada griega es un granizado con los sabores destilados de tomate, pepino y el resto de los ingredientes. Para hacer su moussaka y su pastitsio, Hilidiaki cocina la pasta, el tomate y la carne por separado y después le aplica mantequilla derretida a fuego lento.

Papadakis

Para disfrutar... con presupuesto

c/ Fokilidou, 15

Cerca del monte Lycabettus, en la lujosa zona de Kolonaki, el Papadakis cuenta con espectaculares vistas a la Acrópolis desde su terraza. Es el restaurante favorito de los griegos pudientes y su cocinera, Argiro Barbarigou, llevó su conocimiento de los mejores pescados a la capital desde su isla natal de Paros y es autora de varios recetarios de gastronomía griega.

D.R.

LO MÁS ESPECIAL. Su menú cambia diariamente, así como sus “platos especiales”, pero en la carta permanecen como un icono los garbanzos de la isla de Paros cocinados durante 15 horas. Entre los must, los chipirones en salsa de pimienta, la moussaka vegetariana con bechamel de yogur y el mero blanco con rebozuelos y setas de cardo.

Gb Roof Garden

Inmersión ateniense total

c/ Vasileos Georgiou, A 1

La azotea del Hotel Grande Bretagne no se conforma con ofrecer una completa panorámica de Atenas, sino que sirve la cocina mediterránea más sofisticada en un entorno muy elegante gracias al oficio de su chef ejecutivo Asterios Koustoudis y los postres del chocolatero francés Arnaud Larher.

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LO MÁS ESPECIAL. Es doloroso seleccionar entre lo que ofrece su sofisticada carta, pero no hay dudas sobre lo fantástico de sus ñoquis de aceituna con pimientos confitados y yogur griego o la lubina en aceite de oliva y vegetales verdes con ostras al vapor y trufa. La pierna de cordero asada a fuego lento con pasta gratinada, yogur, tomate y aceitunas es un pasaje al Olimpo.

Filippou

El sabor de la tradición

c/ Xenokratous, 19

Cuando se quiere comer lo más auténtico, conviene acudir a esos locales que, en Madrid, equipararíamos a un Casa Lucio o La Bola. En el Filippou, abierto desde 1968, los sabores griegos de calidad continúan sujetando la antorcha ateniense. Su menú diario se nutre de cazuelas, cocidos, pescados o sopas tal y como los elaboraba el abuelo de los actuales propietarios.

D.R.

LO MÁS ESPECIAL. Recetas tradicionales sustanciosas y a precios asequibles, con la sensación de visitar una genuina taberna griega. Los rellenos, sus tartas de queso o de espinacas, las alubias, el pastitsio, la moussaka, el guiso de cordero y muchos otros platos populares proporcionan el mejor aprendizaje de la cocina local.

Bakaliarakia

Cuatro generaciones dedicadas al bacalao

c/Kidathinaion, 41. Plaka

Tirando ya a lo popular, el barrio ateniense de Plaka (desde la colina de la Acrópolis hasta la plaza de Monastiraki) es la zona más antigua y viva de Atenas, donde se concentran tiendas, restaurantes y hoteles. Allí opera, en su pintoresco rincón subterráneo, la cuarta generación de la familia Damigos, procedente de Santorini.

Aggelos_pavlidis

LO MÁS ESPECIAL. El nombre del local significa bacalao, y ese es el pescado que, frito y rebozado en una potente salsa de ajo, llevan preparando los Damigos más de cien años. Pero no se limitan a su especialidad, sino que bocados simples como las albóndigas, el saganaki (queso kefalotyri frito en aceite de oliva), las ensaladas y el resto de su carta son también para chuparse los dedos.