Por qué Bono y U2 tienen que volver a Casa Julio

Una mañana de invierno todo cambió para siempre en “El hogar de las croquetas”. El cantante Bono transformó (sin saberlo) este antiguo local. Ya habíamos cambiado de siglo cuando U2 visitó Casa Julio para unas fotos publicitarias. Buscaban un sitio auténtico y vaya si lo encontraron. Casi 20 años después, muchas cosas han cambiado en este espacio, conocido como el de las croquetas de Bono. Pero, ¿Probó el irlandés las croquetas de Maite aquel día? Sea como fuere, aquí van unas cuantas razones por las que invitamos a Bono a que regrese.

Yolanda Guirado
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Foto: Casa Julio

Porque es una de las tabernas más antiguas de Madrid

Casa Julio

El fundador de Casa Julio fue el abuelo de Luis Torres, que dio nombre a este lugar. Tres generaciones han pasado por aquí desde 1921. En sus comienzos era un despacho de vinos “con una barra pequeña y poco más”.

Entre el gentío, cuesta recordarlo así. En los 70 fue transformándose hasta convertirse en el local que una mañana de invierno recibió a Bono y a su banda. En aquel bar, la clientela se pasaba horas echando una partida de dominó mientras Maite y su marido regentaban el negocio al otro lado de la barra. El mismo lugar en el que la mítica banda un día recaló. Desde entonces, todo cambió entre estas paredes. 

Por la ubicación y el ambiente que se respira

Casa Julio

Una taberna madrileña en pleno barrio de Malasaña. Entre multitud de fotos de personalidades más o menos famosas, en una columna, cuelga la de U2. Los 4 sentados en una localización que parece diseñada para el momento. Nada más lejos de la realidad. No tocaron nada para la sesión de fotos.

Casa Julio

Hoy, entre la clientela, muchos se declaran auténticos fans de la banda. Por la noche, se llena hasta la bandera. Varias generaciones se reúnen en este espacio que mantiene las mesas intactas desde los años 20. La calle de la Madera acoge este local. Por sus puertas rojas le reconoceréis. A un lado Espíritu Santo, al otro, la de la Luna. En las inmediaciones de Pez, Casa Julio suma (y mucho) en el barrio. 

Por los vermuts y vinos

Casa Julio

Casa Julio cobra mucha vida a la hora del aperitivo. A mediodía, una extensa carta de vinos, que cobra protagonismo de nuevo. En los viejos tiempos, servían el vino de la familia de la localidad madrileña Colmenar de Oreja.

Casa Julio

Hoy, un amplio abanico de Denominaciones en la pizarra: Jumilla, Bierzo, vinos de Madrid, Calatayud o Somontano. Además, cada semana, ofrecen un vino distinto. Degustaciones para maridar con una cocina casera; como las patatas bravas (muy muy picantes), las albóndigas, la carne herreña, la cazuela de chistorra, la ensalada de pimientos o la de tomate. Y por supuesto… el plato estrella. 

Porque los esperan con los brazos abiertos

Casa Julio

Aquella mañana de invierno cambió el rumbo de Casa Julio. Luis nos cuenta que no tenía ni idea de la envergadura de la sesión de fotos. Cuál fue su sorpresa cuando vio entrar por la puerta al mítico grupo. Alquilaron el local durante dos horas y estuvieron 5. Hacía frío fuera y decidieron quedarse aquí un rato más.

Durante un tiempo, la anécdota se quedó en la calle de la Madera. Hasta que sus clientes le insistieron a Luis en que colgara la imagen que se tomó con ellos. La sorpresa fue enorme. Un boom absoluto. Empezaron a venir fans de todas partes que simplemente querían hacerse la foto con la de Bono. De pronto, los más jóvenes empezaron a interesarse por Casa Julio. Así nació el mito de la taberna de U2.

Y lo más importante…. porque tienen que probar sus croquetas

Casa Julio

Y es que a pesar de todo el mito que se ha levantado en torno a esta historia, aquella mañana de invierno, ni Bono ni ninguno de los miembros de U2, probaron las croquetas de Maite. Solo tomaron café. Y el líder del grupo probó el chorizo y la tortilla de la casa. Entonces ella las preparaba solo de jamón y de atún. Por aquello de que lo bueno, si breve, dos veces bueno.

Hoy, Luis ha ampliado la carta y ofrece hasta siete sabores distintos. Nuevas recetas que respetan lo tradicional. Un mensaje a la banda… “Si vienen a probar las de pollo o bacalao, aquí no las encontrarán. Sí disfrutarán de las croquetas de espinacas, picadillo, queso azul, morcilla con membrillo o setas con puerros”. El no ya lo tenemos. Ahora solo nos queda esperar en la calle de la Madera,  37. (Una cosa, Bono; los lunes cierra. Por si acaso).