Biodinámica, cuando el amor por la tierra produce unos vinos únicos 

Hemos visitado los viñedos de Cruz de Alba, de producción biodinámica, y solo podemos decir una cosa: el amor y el respeto a la tierra produce vinos excelentes. 

Álvaro Martínez Fernández
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Foto: D.R.

Visitar un viñedo siempre es una buena opción. Lo es por el valor paisajístico, relajante y natural que nos ofrece siempre una dosis de paz y relajación. Pero también por conocer de primera mano cómo se cultiva la vid y se producen los vinos que sirven de excelentes acompañantes en cualquier mesa que se precie. 

De hecho 964.000 hectáreas de nuestro territorio están cubiertas por estas superficies viticinícolas con un único fin: producir algunos de los vinos más codiciados de todo el planeta. Pero, como sabrás, siempre hay un factor diferencial que hace destacar alguno de ellos. 

Cruz de Alba, vinos
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Hemos visitado los viñedos de Finca Los Hoyales, propiedad de Cruz de Alba, y hemos vuelto con un sentimiento común: hay una manera más respetuosa y cuidadosa con el medio ambiente de hacer vino con fórmulas ancestrales que crean, literalmente, vinos c que saben y huelen a la tierra donde se han criado con una identidad única. 

Sus viñedos tienen una particularidad que igual no conocías: se basan en el principio de la agricultura biodinámica, que va un paso más allá de la conocida agricultura ecológica.  

¿Qué es la biodinámica? 

La biodinámica es un enfoque holístico de la agricultura, en la cual la vitalidad es la prioridad. Una forma de cuidar los viñedos en el que se devuelve más a la tierra de lo que se le quita cuando se cultiva. En este modelo la finca se considera como un organismo en el que las plantas, los animales y los seres humanos están conjuntamente integrados. 

Pero tiene un factor realmente diferencial: en este tipo de agricultura se trabaja con las energías vitales de la naturaleza y no solamente con las necesidades materiales. Para ello se tiene en consideración los ritmos cósmicos en la producción vegetal. 

Cruz de Alba, vinos
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La biodinámica es, ante todo, la pasión por mimar la tierra. En Cruz de Alba lo tienen claro, pues para ellos esta forma única de cuidar de sus viñedos no se basa en trabajar únicamente lo agronómico, también es un trabajo donde conviven todas las cosas: las personas, las plantas, las energías, los sentimientos... Una filosofía clara que se basa en entender los ritmos de la vida para poder entender también los de la naturaleza.  

Rodeados de los preciosos viñedos de Finca Los Hoyales pudimos conocer de primera mano todo lo que sus agricultores y productores hacen con sus tierras, en los que nos detallaron algunos de los procesos que se llevan a cabo para poder conseguir que sus viñedos estén fuertes y sanos. 

Cruz de Alba, vinos
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Cruz de Alba, más allá de lo ecológico 

Esta bodega, de producción biodinámica, todavía no ha conseguido la certificación oficial de viñedo Biodinámico que otorga la Federación Biodinámica Demeter International, a pesar de llevar años produciendo con esta técnica. Pero, sin duda, sus vinos rezuman una identidad solo posible en este modo de cuidado de la tierra. 

Una forma de criar la tierra que se basa en varios preceptos: el de la visión astronómica, para la que es importante conocer la posición de los planetas y las constelaciones; pero también la ciencia de sus preparados, para dotar a sus tierras de los nutrientes necesarios. 

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Para ello utilizan, primordialmente, los cuernos de vaca. Estos cumplen la función de transferir a la tierra los nutrientes necesarios para que la tierra se mantenga viva. En otoño e invierno estos cuernos se rellenan de estiércol de vaca y se entierran durante seis meses. Para ellos la energía del sol se plasma en el cuerno y se queda impregnada en el estiércol. Una vez pasado el medio año de enterramiento, estos cuernos se sacan y se mezclan con el agua con la que, posteriormente, se regarán sus viñedos. 

Este mismo proceso también se sigue en verano, con la única diferencia de que cambia el relleno interior del cuerno: pues aquí se entierran con un relleno de sílice. 

Cruz de Alba, vinos
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Esta fórmula, basada en la distancia del sol a la tierra y en un cuidadoso calendario biodinámico, se complementa con seis tipos de compost que otorgan otros nutrientes a la tierra y que están creados a partir de ortiga, corteza de roble, manzanilla, diente de león o valeriana. 

Unos vinos sinceros y con identidad 

Entendiendo sus cultivos como un único organismo, ofreciéndole a la tierra nutrientes en vez de fertilizantes y con unos agricultores que expresan sus alegría y entusiasmo a sus viñedos solo puede salir un vino espectacular. 

Y es que si algo diferencia a Cruz de Alba de la competencia es su vino sincero en el que se expresa la tierra en la que se ha criado su uva, en el que se puede sentir la identidad de un espacio cuidado y en el que la pasión por hacer las cosas bien es religión. 

Cruz de Alba, vinos
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Así se puede ver en vinos de Cruz de Alba como Finca Los Hoyales 2016, un vino que nace de los viñedos más antiguos de la finca, con cepas plantadas hace 53 años en una tierra que demuestra singularidad. Lo es porque proviene de una cepa que da muy pocas uvas, lo que hace que tenga una pequeña producción cuidada hasta el más mínimo detalle. 

También merecen reconocimiento su crianza y su reserva, dos excelentes vinos que son espectaculares para acompañar cualquier mesa que se precie, para sentir la paz frente a un libro o para darse un merecido homenaje en una gran celebración.