Bares clandestinos en Nueva York

La ciudad más famosa del mundo esconde entre sus calles y edificios numerosos bares exclusivos pero poco conocidos.

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Foto: FilippoBacci / GETTY

Un local tras una barbería, una coctelería en un edificio aparentemente abandonado, una puerta sin indicación alguna o una entrada subterránea. La oferta de ocio tan inmensa que posee Nueva York obliga a reinventarse a todo aquel que quiera montar desde cero un bar o restaurante. En los últimos años la ciudad ha visto cómo surgía un nuevo concepto de pub: lugares secretos o semisecretos que exigen al cliente un cierto ejercicio de investigación para conseguir hallar la forma de entrar.

Attaboy (Lower East Side)

Cuando en 2013 cerró sus puertas el mítico Milk & Honey, los neoyorquinos aficionados a los locales de cócteles se llevaron un disgusto. La tristeza, sin embargo, duró poco. Apenas tres meses después, dos de los barmen del antiguo pub fundaron Attaboy, manteniendo, eso sí, los puntos fuertes de su predecesor: la inexistencia de menú y las excepcionales bebidas. Para entrar es necesario tocar la puerta del número 134 de Eldridge Street que da a la calle, una entrada que, aparentemente, no parece esconder una coctelería de prestigio en su interior. En caso de no recibir respuesta entonces lo mejor será tocar el timbre. Para encontrar un sitio cómodo es recomendable llegar pronto, sobre las nueve de la noche.

The Back Room (Lower East Side)

En el número 102 de Norfolk Street se encuentra The Back Room, uno de los bares clandestinos más antiguos de la ciudad. Se cree que el local funciona desde los años veinte del siglo pasado, cuando la Ley Seca estadounidense prohibió las bebidas alcohólicas en todo el país. Para acceder al local el visitante deberá bajar unas escaleras que descienden bajo el nivel de la calle y atravesar un túnel oscuro y un tanto tétrico que conduce a una puerta destartalada, la entrada a The Back Room.

Blind Barber (East Village)

En pleno East Village, frente al Tompkins Square Park, encontramos esta barbería estilo hipster en la que, en un principio, todo parecer ser normal. Lo que uno no se espera si no viene preparado con antelación es que el establecimiento posea una puerta que lleva hasta un lugar completamente distinto: un bar de cócteles con una larga barra de bronce, fotografías en blanco y negro y numerosos sofás antiguos. La peluquería cierra cuando llega la tarde, pero la zona del bar permanece abierta hasta altas horas de la madrugada.

Larry Lawrence (Williamsburg)

Situado en el moderno barrio de Brooklyn, en el número 295 de Grand Street, este local no es que esté escondido, sino que simplemente no se anuncia en absoluto. Una entrada gris y de aires descuidados, con únicamente la palabra “Bar” en letras rojas sobre la puerta, no incita demasiado a entrar en él. Sin embargo el lugar se llena de gente los fines de semana, sobre todo a partir de las once de la noche. Las bebidas, por cierto, no resultan demasiado caras.

Angel´s share (East Village)

Angel´s share es uno de los mejores lugares para tomar un cóctel de toda la ciudad. El local, que lleva abierto 25 años, todavía es un desconocido para muchos de los vecinos del barrio del East Village. Y en parte en esto cosas reside su encanto. Para acceder a él es necesario llegar hasta el número 8 de Stuyvesant Street; una vez allí suba las escaleras que conducen a la segunda planta y, en vez de entrar al restaurante japonés Village Yokocho, condúcete a la puerta de madera sin anuncios y ornamentos situada a la izquierda. Otra cosa más: el sitio es ideal para una cita romántica.

 

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Little Branch (Greenwich Village)

Al otro lado de Manhattan, en el famoso barrio del Greenwich Village, se encuentra uno de los locales secretos más prestigiosos de Nueva York. Ningún cartel o neón indica que tras la puerta granate de un edificio descuidado y casi en ruinas se encuentre este pequeño bar de cócteles heredero del maestro, ya fallecido, Sasha Petraske, uno de los cocteleros más reconocidos de la historia. Eso sí, el espacio en Little Branch es escaso, por lo que muchas veces se forman colas para entrar.

Please don´t tell (East Village)

Please don´t tell se halla en el número 133 de St. Marks Pl, pero aun teniendo la dirección exacta no resulta sencillo encontrarlo. Para lograrlo será necesario entrar en el local Crif Dogs, anunciado con un cartel en la puerta, y una vez dentro, introducirse en una cabina telefónica de madera. Llegados a este punto entonces pulse el botón “1” tan solo una vez. Si se cumplen todos estos requisitos una voz le indicará, por fin, que puede acceder al local. Una extensa carta plagada de modernos y divertidos cócteles está disponible para el cliente. Ah, y una cosa más: el bar está decorado con animales disecados.