Bar Cock, una leyenda viva de la coctelería en Madrid

“Decir que no hay un bar como el Cock en Madrid sería decir poco, posiblemente no haya un bar como el Cock en el mundo.” Ray Loriga 

Yolanda Guirado
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Foto: Bar Cock

Para constatarlo, doblamos la Gran Vía y ya estamos en la calle Reina. No es sábado por la noche. Ni falta que hace. Porque para disfrutar de un cóctel en el Cock no hay que esperar al fin de semana. Y porque las mejores noches no entienden de viernes ni martes. Pasaron la guerra. Y el nacimiento de una democracia. Pasaron los felices 20. Y los 30. Pasaron Mihura, Buñuel y Dalí. Pasaron los tertulianos de aquellos años perdidos. Y cada historia se siente hoy en este bar. Nos sentamos en la barra de roble americano. Y nos dejamos asesorar por Javier Rufo, el bartender de una de las barras más prestigiosas de este Madrid de fiestas interminables. Y siempre a la altura.

Bar Cock

Un whisky sour. Un Margarita. Un Dry Martini o un MoscowMule. Cócteles tradicionales o by Cock. Siempre coctelería clásica. Da igual lo que te proponga. Acierta siempre. La carta de combinados es interminable. Como las botellas colocadas en las vitrinas. Muchos de ellos, ganadores de premios. Reconocimientos para todos los gustos a este “Gallo de Oro”. (Así reza el cartel de la puerta).

Y HOLLYWOOD CAYÓ RENDIDO A SUS PIES

El Cock vale más por lo que calla que por lo que habla. Desde 1921 ya han pasado cosas en estas paredes. La puerta de madera nos lleva a esos clubs ingleses tantas veces fotografiados. Como la barra. Y esas mesas de madera repartidas por todo el local. El mobiliario lo trajo Pedro Chicote de Londres. Los años 40 eran ya una realidad. El resultado; una coctelería inimitable, altísimos techos, una chimenea con columnas salomónicas y un rosetón super instagrameable. Por no hablar de las cristaleras con gallos y la moqueta roja de las escaleras. 

Bar Cock

Mientras Javier Rufo nos prepara  un Bramble, pensamos en Hemingway sentado en la barra. Le encantaría este combinado de Ginebra, licor de mora, zumo de limón, sirope de azúcar y hielo picado. O a Audrey, Ava y Frank Sinatra apurando la noche madrileña. En Chicote estaban los flashes. Cock era el clandestino de aquel local tan de moda.

Bar Cock

¿A dónde da esa pared? Estamos justo detrás de la Gran Vía. A la altura del número 12. O lo que es lo mismo, a la de Chicote. Y nos cuentan que hace un tiempo había un acceso secreto. Y así fue como el bar Cock se convirtió en el clandestino más deseado. Aquí venía la farándula, los actores, los toreros y hasta la realeza. Y aunque tuvieron que pasar unos años, hasta los hoy reyes de España vinieron el día de su boda. 

EL GALLO DE FRANCIS BACON

De casta le viene al galgo. O al gallo. Las pinturas colgadas de las paredes que incluso bajan las escaleras le rinden homenaje al local. Todo empezó con el gallo anónimo que preside la barra. Y entre amigos, pintores y artistas ya suman más de 70 cuadros. No los busques en el local. Están en el pasillo que nos lleva al baño. Merece la pena detenerse, porque buscando entre todos encontramos hasta un gallo del mismísimo Francis Bacon. 

Bar Cock

La música cambia. Porque no todas las noches son iguales. Ni las madrugadas se parecen a las tardes. La primera copa, en una de las mesas con timbre. Antaño para llamar a los camareros. Antiguamente preservaban la intimidad de las parejas que aquí se sentaban.  Hoy han perdido su utilidad. Los biombos ya no están y se han quedado como parte de la historia. Que aquí hay mucha. 

Bar Cock

¿Y el nombre? ¿Gallo? ¿Cock? ¿Mejor en español o e inglés? Jose, su dueño, nos cuenta que es en referencia al cóctel Cola de Gallo. Esa bebida espirituosa cuya mezcla de licores le otorgaba un amplio abanico de colores. Como si fuera la cola de un gallo. Esa es la versión oficial. Las leyendas urbanas nos incitan a buscar el origen en la palabra inglesa. Por si acaso, lo dejamos aquí. Porque una retirada a tiempo, siempre es una victoria.

Bar Cock

Reina, 16. Madrid.