Bangkok, la gran cocina del mundo

Muestrario privilegiado de la mejor cocina internacional. En Bangkok se disfruta la versión original de la cocina thai, que se expresa en multitud de platos surgidos de la mágica combinación entre materias primas, variedad de técnicas culinarias y una chispeante mezcla de sabores matizados por condimentos que nunca faltan en la mesa: azúcar, sal, pimienta de chile y vinagre agridulce. Pero la capital tailandesa tiene además otro atractivo menos conocido y que se refleja en esta selección: el gran número de importantes chefs internacionales con restaurantes excelentes que se han congregado allí y trabajan con sus tradiciones gastronómicas de origen.

José Costa
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Foto: Dokmaihaeng / ISTOCK

Las mejores mesas “no thai”   

Pocas metrópolis reúnen a tantos primeros espadas de tradiciones culinarias diferentes como Bangkok. Estas mesas son de visita obligada para el buen foodie

Nadie ha podido destronar al chef indio Gaggan Anand (Gaggan. 68/1 Soi Langsuan, Ploenchit Road, Lumpini, Bangkok, 10330) del primer puesto en Los 50 Mejores Restaurantes de Asia en tres años.

Los amantes de la cocina nipona no deben perderse la maestría de chef Takeda en la plancha japonesa del Nami Teppanyaki Steakhouse, en el Hotel Marriot (4 Sukhumvit Rd, Khwaeng Khlong Toei, Khet Khlong Toei, Krung Thep Maha Nakhon 10110), con la máxima calificación de los viajeros en TripAdvisor.

Lo más exótico de este país exótico es ver a los gemelos Thomas y Mathias Sühring deleitar estómagos con unas creaciones germánicas que van mucho más allá del chucrut (Sühring. No.10, Yen Akat Soi 3, Chongnonsi, Yannawa, Bangkok 10120).

Por último, el chef Fatih Tutak aplica la tradición turca a su "comida divertida" con platos inspirados en sus viajes por Asia (The Dining Room at The House on Sathorn, 106 North Sathorn Road, Silom, Bangrak, Bangkok 10500).

Los sabores de Siam

La cocina tailandesa ha desarrollado una variedad multiforme de platos sobre una base de carnes, verduras, hierbas servidas sobre arroz y sopas con o sin fideos. Su clave reside en la colisión insólita entre sabores y el aderezo personal de la comida por cada comensal.

Amor por la sopa. El Pad Thai es el plato que mejor refleja la personalidad culinaria del país por la variedad de sus ingredientes (fideos de arroz, tofu, carne de cerdo o pollo, cacahuete molido, gambas, rábano macerado con sal, huevos, brotes de soja, cebolletas, ajo, salsa de pescado, azúcar moreno y zumo de lima) y por la mezcla de sabores dulces, salados y picantes. Entre las sopas destaca la Tom Yum, que combina hierbas aromáticas con caldo de especias como el cymbopogon (hierba limón), salsa de pescado, tamarindo, chiles molidos, lima, jengibre y chalotas. Se sirve con gambas, pescado, mariscos y setas, o carne de pollo. 

Del picante al dulce. Las salsas picantes mazadas en mortero (Nam Phrik) mezclan chile y ajo con zumo de limón y pasta de camarones para acompañar el plato principal. Y la danza tailandesa de los sabores nos lleva hasta lo más dulce con jugosas frutas llenas de vitaminas: pitaya, mangostán, lichi, durian y rambután... hasta llegar a la estrella de los postres: el Mango Rice.

Paraíso vegetariano. Durante nueve días de octubre marcados por el calendario lunar el país celebra la tradición taoísta china del Festival Vegetariano. La comida llega a cada esquina etiquetada con un cartel amarillo y letras rojas y hasta la famosa ensalada Som Tan prescinde de la salsa de pescado.