La Abadía de Poblet y sus vinos

En la Conca del Barberá, la Abadía de Poblet es una bodega que recuperar las técnicas ancestrales de los monjes a la hora de elaborar sus vinos.

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Foto: Abadia de Poblet

Propiedad de la familia Codorníu Raventós, la Abadía de Poblet se ubica en medio de la Conca del Barberá y es la única bodega catalana situada en un monumento histórico ya que sus orígenes se encuentran en el siglo XV de cuando datan el portal y las ventanas góticas de la fachada, aunque el resto de la edificación data del siglo XIX.

Esta bodega cuenta ahora con un nuevo proyecto enológico que se basa en la recuperación de las variedades de uva autóctonas a la vez que se apuesta por los procesos de elaboración ancestrales similares a los que utilizaban los monjes de la orden del Císter que aquí vivieron hace siglos. Estos procesos se basan en técnicas de viticultura no invasiva, vinificaciones en grandes depósitos, crianza en fudres y ausencia de aditivos para la fermentación.

En este sentido, la bodega ha lanzado tres nuevas referencias: un blanco y un tinto que reciben el nombre de la propia abadía, así como un vino de finca, La Font Voltada. Todas ellas apuestan por la vuelta a los orígenes y el valor de la tierra.  

Ricard Rofes, enólogo de Abadia de Poblet y reconocido por su labor en la bodega de Scala Dei y su contribución en la D.O. Priorat ha afirmado que “la filosofía de los nuevos vinos de monasterio es que transmitan las características de las uvas con las que se elaboran y el terroir en el que han sido cultivadas. Esto solo se consigue, trabajando de forma no invasiva. En Abadia de Poblet hemos apostado por llevar a cabo vinificaciones con raspón en depósitos de cemento y sin aditivos durante la fermentación, e incluso crianzas en fudres tal y como se hacía antaño”. Asimismo, el proyecto destaca por la recuperación de varietales locales (trepat, garrut y garnatxa principalmente) para ofrecer vinos que expresen las tipicidades del terroir y zona de la que provienen.

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