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Cinco destinos exóticos para soñar con las vacaciones
4 Fotos
Por Noelia Ferreiro
Ya está aquí el verano y con él las ganas de viajar a lugares remotos, hermosos y cautivadores
Sus nombres son melodías tropicales, insinuaciones exóticas, promesas de sensualidad. Estos destinos remotos suenan suena a azul, a coco y a calor, a gafas de sol y arena, a pequeñas rebanadas del paraíso. Soñemos con visitar estas cinco joyas únicas para vivir unas vacaciones perfectas.

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Santo Tomé y Príncipe
Puede que su nombre no suene mucho, pero estas islas africanas ignoradas por el turismo masivo esconden un auténtico paraíso. Santo Tomé y Príncipe es un archipiélago africano hermoso, virgen y genuino, emplazado en el Golfo de Guinea, muy cerca de la costa de Gabón. Un lugar que, por su posición geográfica, se encuentra en el mismo centro del planeta: en la línea imaginaria del Ecuador y a muy corta distancia del meridiano de Greenwich.¿Y qué encontramos en este lugar? Pues básicamente un verdor exagerado, un territorio tapizado por esos bosques tropicales que se extienden hasta morder el mar. También playas, claro, salvajes y solitarias, a menudo bordeadas de baobabs, manglares o cocoteros. Playas que no conocen los estragos del hombre y que por ello se mantienen vírgenes, con su arena de textura harinosa y sus fondos cuajados de peces y corales. Y macacos, tortugas, aves exóticas y coloridas. Pero lo mejor es sus gentes sencillas y hospitalarias, que conservan un modo de vida ancestral.

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Curaçao
Nada puede haber más exótico que esta isla del Caribe Sur tan desconocida como sugerente y, para más inri, con nombre de licor. Una isla que esconde viejas historias que tienen mucho que ver con su origen holandés, puesto que formó parte de las Antillas Neerlandesas hasta el año 2010 y hoy por hoy es un territorio autónomo del gélido Reino de los Países Bajos. Curaçao es un delicioso rincón que si de algo presume por encima de todo es de su autenticidad. Más allá de su horizonte escarpado, de sus playas íntimas y nacaradas y de su deslumbrante universo submarino, esta pintoresca isla encierra también poblaciones alegres que han tejido su cultura con el patrimonio europeo y las raíces africanas. En sus típicas casas de arquitectura colonial europea brillan los colores del trópico (el naranja del mango, el amarillo de la papaya, el rosa de la guayaba…) y en su día a día se aprecia una alegría única.

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Las Whitsunday

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Bora Bora
Hay que acercarse hasta la Polinesia para dar con el colmo del relax y la belleza. Y es que aquí, en esta isla que es un volcán extinto en medio de una laguna que parece la paleta de un pintor, el placer sólo puede campar a sus anchas. Hablar de playas de arena fina, aguas turquesas y naturaleza virgen es quedarse corto. También de los los hibiscos que crecen en las colinas o de los jardines de coral o de los cocoteros que bordean las aguas como un collar. Bora Bora es para muchos el lugar más romántico del mundo, uno de los lugares a los que hay que ir antes de morir. Por eso muchos lo eligen como luna de miel. Y otros tantos simplemente sueñan con conocerlo alguna vez.