Bangkok, la capital más vibrante de Asia


Tomar transportes singulares
Tomar transportes singularesMoverse por Bangkok puede parecer una odisea al principio pues solo su descomunal tamaño (más de 12 millones de almas la habitan actualmente) y los impronunciables nombres de sus calles y avenidas ya apuntan a no ponerlo fácil. Sin embargo, prestando un poco de atención lo cierto es que no es nada complicado. Además, existen diversas maneras para desplazarse de un punto a otro y lo mejor es que todas son de lo más económicas. Como en cualquier ciudad, siempre se puede recurrir a un taxi normal. Eso siempre y cuando no coincida con las horas punta de atascos... Los tuc-tucs, esas motos que llevan detrás un carrito en el que caben dos o cuatro personas, son mucho más ágiles gracias a la pericia, a veces un tanto kamikaze, de sus conductores. Un paso más allá todavía van las moto-taxi, para nada recomendables si es usted fácilmente impresionable.En lo casos anteriores, hay que negociar el precio previamente. El metro (MRT), cuyas siglas significan Massive Rapid Transport, tiene varias cosas curiosas, como que solo cuenta con una línea o que funciona con un sistema de fichas, aunque también existen tarjetas de recarga con microchip desde 120 bath (One Day Pass). Por último, está el ultramoderno Skytrain, el metro que va al aire libre y a toda velocidad por un circuito de raíles a varias decenas de metros sobre el suelo.

Visitar templos de alto impacto
Visitar templos de alto impactoHay tantas atracciones en Bangkok y tantos templos que, cuando el tiempo es limitado, no está de más hacerse una lista con los que son verdaderamente imprescindibles. Por eso al menos hay que visitar los que quedan concentrados en el recinto del Palacio Real, que está compuesto por varios edificios que fueron la sede de la familia real y de su corte desde finales del siglo XVIII hasta mediados del siglo XX. El propio Palacio Real es de visita obligada, como también lo es el Wat Phra Kaew, famoso porque en su interior se guarda el Buda Esmeralda, una pequeña figura de medio metro de alto que fue tallada en jade en el siglo XV y que se cuenta entre las más veneradas por los thais. En la lengua tailandesa Wat significa templo, y así, el Wat Pho contiene un impresionante buda gigante reclinado que mide nada menos que 45 metros de largo por 15 de alto.Sorprende sobre todo por las reducidas dimensiones del templo, en las que la colosal figura encaja como si se lo hubiesen construido a medida. Sin salir del recinto, junto a la orilla del río se alza el Wat Arun o templo del amanecer, esplendoroso con su enorme estupa dorada a la que se puede subir para gozar de unas vistas inolvidables. Otra opción complementaria es acudir de noche para admirar su tremenda belleza desde la orilla opuesta del Chao Phraya. De largo, una de las estampas más fascinantes que ofrece Bangkok.

Respirar el ambiente de los mercados callejeros

Comer en la calle (o en restaurantes de lujo)
Comer en la calle (o en restaurantes de lujo)Muchas de las mejores experiencias que ofrece Tailandia tienen que ver con agasajar al paladar. La gastronomía aquí es sofisticada hasta más no poder, como muestra la abundancia de platos que llevan decenas de ingredientes, algunos imposibles de detectar para los occidentales, hasta componer una sinfonía gloriosa. Puede que den reparo al verlos, pero nadie debería saltarse la oportunidad de probar lo que se cocina en los puestos de la calle. En primer lugar, está la máxima de donde fueres, haz lo que vieres, y en Bangkok, que es una ciudad al más puro estilo asiático, los apartamentos muchas veces carecen de cocina o, en su caso, la mayoría de la gente no la utiliza, con lo que millones de personas se alimentan cada día de esta forma. Sí, esta es una meca del street food, así que no lo piense tanto, pruebe y sorpréndase con los delicados manjares que puede saborear por muy poco dinero. Por ejemplo, el pad thai, que es un revuelto de noodles con pollo o mariscos, cuesta apenas un par de euros en cualquier puesto.Todo lo anterior no significa que no haya que pasar también por algún restaurante de altos vuelos, que por regla general se encuentran en los hoteles más exclusivos, como es el caso de Nahm y Sra Bua, por mencionar un par. El primero está en el Hotel Metropolitan by Como (www.comohotels.com). Al frente de sus fogones, el australiano David Thompson ha logrado posicionarlo como el mejor restaurante de Asia. Sra Bua by Kiin Kiin, en el Hotel Siam Kempinski (www.kempinski.com), también garantiza una experiencia sublime a través de platos que añaden un toque de vanguardia a las recetas tradicionales tailandesas.

Ir de compras
Ir de comprasSi es usted aficionado o profesional de las compras, Bangkok será su nuevo paraíso particular. Aparte de lo ya mencionado sobre los mercados callejeros, aquí hay un buen número de imponentes centros comerciales en los que dar un muy buen uso a su tarjeta de crédito. El MBK (www.mbk-center.co.th) es la gran meca del shopping, además del mall que recibe más visitantes. Dispone de nada menos que 140.000 metros cuadrados de superficie comercial distribuida en ocho plantas en las que, faltaba más, hay espacio de sobra para centenares de tiendas de todo tipo y también para salas de cine, karaoke, boleras, restaurantes, cafés, spas, etcétera. Central World (www.centralworld.co.th) es otro de los grandes templos del consumismo de Bangkok, aunque esta vez con una apariencia bastante más occidental.Para compras en tiendas de marcas internacionales de lujo, pero a mejor precio que en Europa, hay que dirigirse al Siam Paragon (www.siamparagon.co.th), donde, por cierto, hay un área gourmet impresionante y también, y aunque no tenga nada que ver, un bonito acuario. Por último, y aunque hay alguno más, merece la pena pasar por el nuevo Asiatique The Riverfront, la última incorporación y un nuevo concepto llamado a triunfar: un híbrido entre centro comercial (con más de 1.500 tiendas) y un área de atracciones tipo parque temático que incluye una espectacular noria (www.asiatiquesky.com) con la que se sube a más de 60 metros de altura y hasta un complejo de cines IMAX en 4D.

Aprender (y disfrutar) la cultura del masaje thai
Aprender (y disfrutar) la cultura del masaje thaiNadie puede volver de Tailandia sin haber experimentado lo que es un masaje tailandés, algo realmente importante en la cultura local. Sus beneficios son muchos pues de lo que se trata es de un estiramiento en profundidad de diversos músculos de los que uno no tenía constancia de su existencia hasta que aparecen las agujetas al día siguiente. A diferencia de otro tipo de masajes, en la tradición tailandesa no es necesario desvestirse y nunca se han utilizado aceites o ungüentos. Las opciones son infinitas y realmente están al alcance de cualquiera. De hecho, lo suyo es probar varias modalidades. Con modalidades nos referimos más bien a espacios en los que se puede recibir un buen masaje. A pie de calle hay miles de locales que no están dirigidos a turistas en los que el precio de un masaje de una hora de duración ronda los 10 ó 12 euros. Esa sería la alternativa de nivel medio. Por encima están los Spas de los hoteles de lujo, en los que casi nunca es necesario ser huésped para deleitarse con un tratamiento en un entorno exquisito a manos de dulces pero contundentes masajistas.Un buen ejemplo es el I.Sawan del Grand Hyatt Erawan Bangkok (www.bangkok.grand.hyatt.com), un lugar que roza lo celestial y en el que los precios arrancan en 60 euros por tratamiento. En el otro extremo, hay sitios como el templo del Wat Pho, dentro del recinto del Palacio Real, del que se dice que es el más indicado para recibir un masaje de la forma más auténtica por unos pocos baths puesto que son los estudiantes de su reconocido centro de formación quienes los prodigan.

Cenar (y/o tomar una copa) en las alturas
Cenar (y/o tomar una copa) en las alturasUna cena o una copa (o mejor las dos cosas) en lo alto de un rascacielos es otro de los mejores regalos que uno se puede hacer cuando se está en Bangkok. El más mítico de todos es el Siroco, el restaurante en las alturas más grande del mundo. Está encaramado al piso 63 del hotel Lebua (www.lebua.com/sirocco) y es todo un alarde de arquitectura arriesgada, con una parte de la terraza acondicionada con un suelo transparente. Vertigo Grill Moon Bar pivota alrededor de un concepto muy similar, aunque esta vez se trata de la azotea del Hotel Bayan Tree (www.bayantree.com) y las vistas son, si cabe, más impresionantes todavía.Después de estos dos, en los que hay que respetar un dress code elegante y pagar las consumiciones a precio de oro en comparación con la media a pie de calle, hay otros tantos rooftops que no son ni tan archiconocidos ni tan prohibitivos y que, precisamente por eso, ganan muchos puntos. Entre ellos, Above Eleven (www.aboveeleven.com), en el corazón del efervescente distrito de Sukhumvit, brinda también un panorama de impresión (está en un piso 33) que encaja muy bien con una decoración moderna y una carta de cocina Nikkei, o sea, de fusión peruana y japonesa, lo cual es algo muy inusual en Bangkok. Inspirado en los locales de este tipo que abundan en Nueva York, Octave, en el hotel Marriot Sukhumvit (www.marriott.com), es otra referencia a tener muy en cuenta, lo mismo que Heaven (www.heavenbangkok.com) y Blue Sky (www.centarahotelsresorts.com), dos plataformas más que rozan el cielo, aunque sus precios están bastante más cerca de la tierra.

Alojarse de lujo sin arruinarse
Alojarse de lujo sin arruinarseOtra de las razones por las que Bangkok y en general toda Tailandia merecen ser amados sobre todas las cosas es por su excelente nivel hotelero y, más que eso, por la imbatible relación calidad-precio que ofrecen sus hoteles. En otros destinos, alojarse en un hotel exclusivo no es más que un sueño para la mayoría, pero en este país los sueños se hacen realidad. Todas las grandes cadenas internacionales de alto rango más otras tantas compañías que operan solo en Asia coinciden y compiten en Bangkok por generar las mejores experiencias para agasajar a sus huéspedes. Así, una noche en una suite en un súper cinco estrellas como el Mandarin Oriental (www.mandarinoriental.es) cuesta actualmente 298 euros cuando por su equivalente en Londres pagaríamos 641. Este ejemplo es extrapolable a los grandes pesos pesados de la hotelería de lujo instalados en Bangkok, como los fabulosos Peninsula (www.peninsula.com), Four Seasons (www.fourseasons.com), Grand Hyatt (www.grand.hyatt.com), Intercontinental (www.ihg.com), Kempinski (www.kempinski.com), Anantara (www.anantara.com) o cualquier otro de ese nivel.Si. aun así, el presupuesto no da para tanto, siempre están los hoteles boutique, que al tener menos habitaciones apuestan por ofrecer un servicio más personalizado a un coste más reducido. Sala Rattanakosin (www.salaresorts.com) y The Siam (www.thesiamhotel.com) están entre los favoritos de los viajeros. En ambos se puede reservar una habitación estándar por menos de 100 euros cuando las prestaciones que se reciben a cambio son impensables por ese precio en Europa.

Tres excursiones para alucinar
Tres excursiones para alucinarA estas alturas, ya queda más que claro que en Bangkok hay mil cosas que ver y que hacer. Y, por si fuera poco, a pocos kilómetros a la redonda también hay muchos puntos de interés, como estos tres que se reseñan a continuación. Tanto si el viaje va a continuar por otras regiones de Tailandia o del Sudeste Asiático como si no, la antigua ciudad de Ayutthaya, catalogada como Patrimonio Mundial por la Unesco, es un reclamo que no se puede pasar por alto. Fundada en el siglo XIV, esta fue la capital del imperio de Siam durante cuatro siglos hasta que los birmanos terminaron por saquearla y arrasarla. Se encuentra a 85 kilómetros al norte de Bangkok, por lo que lo más cómodo es contratar una excursión guiada de un día. Una vez allí, de lo que se trata es de pasear (o alquilar una bici o una moto) y dejarse llevar entre decenas de templos y ruinas envueltos en una atmósfera absolutamente mágica.Otra jornada bien se puede dedicar a hacer un trekking en elefante, sobre todo por la mañana, con buena luz. Para ello, una excelente idea es ir al Khao Yai National Park (www.dnp.go.th), que se encuentra a 175 kilómetros al norte de Bangkok. La experiencia de convivir, aunque sea por unas horas, con estos gigantescos animales y recorrer encima de ellos la selva monzónica, sintiendo su inmensa diversidad, es realmente única. Por último, imperdibles también son los coloridos y singulares mercados flotantes. El de Damnoen Saduak es el más grande y también el más turístico. Se encuentra a una hora y poco de Bangkok, con lo que hay que ir en taxi o en una excursión organizada. Por su parte, el de Amphawa proporciona una experiencia más auténtica, aunque hay que tener en cuenta que solo funciona los viernes, sábados y domingos.