12 tentaciones de primavera en París


Parques de París
1. Vergel naturalMás allá de los Campos de Marte, Las Tullerías o los Jardines de Luxemburgo, París oculta otros paraísos naturales que no siempre aparecen en las guías de viaje. Hablamos, por ejemplo, del parque Les Buttes Chaumont, uno de los mejores vergeles públicos situado en el noreste de la capital francesa y con vistas impresionantes sobre la ciudad, sobre todo al barrio bohemio y pintoresco de Montmartre. Grutas y cascadas, puentes y vegetación, diversidad de aves de diferentes especies se recrean y evocan épocas pasadas en torno un templo grecorromano inspirado en el de La Sibila de Tívoli. Masivos florales, escenas de árboles y patos o gallinas disfrutan del lago artificial que rodea el templo. No es de extrañar que, aun no siendo notoriamente conocido, este parque de 25 hectáreas reciba ya cada año más de tres millones de visitantes.Otro de los tesoros ocultos de la ciudad son los jardines d''Agronomie Tropicale, que están situados en uno de los laterales del bosque de Vincennes.Más modesto, con algo más de cuatro hectáreas, el parque disimula, entre una naturaleza mitad salvaje, mitad etérea, los vestigios de la época colonial francesa recubiertos por vegetación. Invernaderos tropicales, monumentos antiguos y ancianas casas simbolizan en cinco parajes las viejas colonias del imperio francés: Indochina, Madagascar, Congo, Sudán, Túnez, Marruecos... Dos puentes asiáticos, monumentos a soldados de la Primera Guerra Mundial, plantas tropicales que conviven con el bambú... La biodiversidad y la vegetación recrean el encanto y misterio de este lugar. Curiosa la pagoda china en rojo pasión, sus monumentos funerarios y sus estatuas. Una naturaleza exuberante libre del ruido de la gran ciudad.En la foto: les Buttes Chaumont.

Terrazas en París
En la foto: Châlet des Piles.2. Comer al aire libreEl clima de París no siempre invita a almorzar en el exterior, salvo que el establecimiento esté provisto de unas de esas estufas que decoran los restaurantes de la capital. Si hay algo que le gusta a los parisinos es dejarse ver; no en vano, las mesas están dispuestas de cara a la calle. Siempre que coincida un día primaveral con nuestra visita, será tremendamente tentador disfrutar de la llegada del buen tiempo en alguno de los emplazamientos gastronómicos más frecuentados en esta época. Si hay alguno que permite gozar del paisaje y el olor a árboles centenarios, flores y ramas frescas ese es el restaurante Châlet des Piles, situado sobre el mismo lago del Bois de Boulogne. Este paraíso rodeado de vegetación, y al que se accede a través de una pequeña barquita desde el embarcadero, fue inaugurado por Napoléon III como regalo a su esposa, la emperatriz Eugenia, a mediados del siglo XIX. Y a dos pasos de la puerta Maillot y del Palacio de Congresos nos encontramos con otra terraza, la del restaurante Le Sud, que reconstruye una verdadera calle de la Provenza francesa: desde su decorado a su cocina provenzal, con platos tremendamente coloridos y refrescantes.Por último, una terraza de moda, el Chacha Club, cuyo joven chef, Stéphane Larousseil, ha hecho convivir su pasión por la música con el amor a la gastronomía. Una cocina que inventa, crea y seduce, sobre todo por el uso de las hierbas aromáticas en un restaurante de luz dulce y colores apagados. Con una decoración tipo años 30 rematada con piezas chinas, obras de artistas contemporáneos y curiosidades, el comedor crea una atmósfera intimista bajo una luz dulce y suave, animado por la música de diversos dj''s que ponen la nota musical en el 47 de la calle Berger.

Bar de hielo en París
3. Tomarse una copa en un bar de hieloSí, es posible. En París podemos encontrar un bar bajo cero para aquellos que echen de menos las frías temperaturas con la llegada del buen tiempo. Hablamos de Igloo, un auténtico universo helado a 12 grados bajo cero dentro de un hotel ultramoderno (Hotel Kube. Calle Passage Ruelle, 1-5) que permite disfrutar de un momento único e inolvidable. El aventurero podrá recrearse con uno de los cócteles de su variada carta que se sirven en un vaso con hielo recogido de las 20 toneladas que enfrían el establecimiento. Pero cuidado, para disfrutar de su diseño luminoso y único es obligatorio apropiarse de una de las mantas, guantes y abrigos que ofrecen en la entrada del local.

Restaurantes de moda en París
4. Disfrutar de los restaurantes de modaY es que la ciudad de París todo lo pone de moda y también, la gastronomía. Hablamos de los sitios más punteros y frecuentados, como es el restaurante39V, donde su chef Frédéric Bardon recientemente ganó la primera estrella Michelin por una cocina renovada y sorprendente. Con un ascensor privado para acceder, el comensal disfruta de una oferta gastronómica contemporánea y muy sabrosa bajo el mismo cielo de la capital francesa. El restaurante está situado muy cerca de los Campos Elíseos, en el número 39 de la avenida George V.Y otro imprescindible, siempre de moda, donde lo clásico y lo moderno entran en combate, es Kong (calle Pont Neuf, 1), cuya decoración de Philippe Starck y su gigante cúpula con vistas al Pont Neuf no dejan indiferente.Otro de los clásicos de la ciudad pero que se renueva constantemente es el Buddha Bar, restaurante-bar-lounge para comer o tomar una copa en la afamada calle Faubourg St. Honoré. Sus tres niveles evocan un decorado propio de una producción cinematográfica, articulados en torno a un gran Buda monumental de cuatro metros de altura.Otro must es L´Avenue, un restaurante del grupo Costes con la misma calidad que la del famoso Hotel Costes, situado el primero en el número 47 de la avenida Montaigne. L´Avenue es una de las brasseries clásicas de París y cuyo encanto culmina con un entorno rodeado por las grandes tiendas de las firmas de moda francesa.Y por último, mencionar La Stresa (en el 7 de la calle Chambiges), un restaurante italiano antiguo donde disfrutar de productos frescos y de alta calidad, propiedad de Alain Delon y Jean-Paul Belmondo, habituales clientes de dicho local y que posteriormente se convirtieron en sus propietarios. Figuras del mundo del arte contemporáneo, de la moda, del cine, de la política o de las finanzas han degustado las delicatessen de este lugar situado en el triángulo de oro parisino.En la foto: restaurante Kong.

Dulces en París
5. Comprar caramelos que saben a infanciaEn el corazón de la capital francesa, en un antiguo colegio de los años 50 se encuentra la tienda de caramelos Les Bonbons au Palais, que ofrece la posibilidad de volver a la infancia con un surtido de centenares de caramelos, bombones, dulces y golosinas de todas las regiones francesas. Un espectáculo de colores y sabores, situado en el número 19 de la calle Monge, imprescindible para cualquier visitante que quiera recrearse y dejarse tentar por frutas confitadas o palotes realizados artesanalmente e intercalados entre pupitres o cuadernos antiguos.Y si aún no se nos ha hecho la boca agua, podemos rematarlo con otro de los dulces que nos tientan en la capital gala, los cupcakes de Chloé.S. Estas minitartas, inspiradas también en la década de los 50, parecen salidas de un cuento de hadas o de los sueños de infancia. Todos sus productos están preparados de manera artesanal utilizando ingredientes biológicos. Y es que una visita a esta tienda salpicada de rosa permite comprobar que los cupcakes de Chloé.S han sido hechos con mucho mimo. Cada día se ofrecen distintas variedades diseñadas por su creadora, por lo que se puede repetir visita en esta casa de muñecas situada en el 40 de la calle Jean-Baptiste Pigalle.

Exotismo en Paris
6. Degustar exóticas delicias orientalesUn plan muy apetecible es ir a tomar un té de menta en la Gran Mezquita de París dentro de su patio religiosamente decorado, situado en el 39 de la calle Saint-Hilaire. La policromía de un café morisco, a la sombra de las flores, encaja a la perfección con los dulces típicos árabes de miel y hojaldre degustados con un buen té a la menta en una atmósfera de música y decoración oriental.Por otro lado, pasear por el barrio judío de Le Marais no es lo mismo si no se prueba uno de los falafel del As du Falafel, en el 34 de la calle des Rosiers. Que nadie espere un local impoluto y de postín porque lo que abunda es la comida rápida, los camareros hablando varios idiomas y largas colas para entrar en un local diminuto.Si lo que se busca es un ambiente romántico y otro tipo de cocina exótica, recomendamos el tailandés Blue Elephant, ubicado desde los años 80 en el número 45 de la calle de la Roquette y donde es posible saborear bajo una atmósfera oriental platos salteados de curry o picante y maravillosas ensaladas de pomelo o pato.En la foto: salón de té Gran Mezquita de París.

Spas en Paris
7. Relajarse en un exclusivo spaLa oferta de lugares de relajación se ha disparado en la capital francesa durante los últimos años. Uno de los más atractivos es elSpa le Rituel des Sens, en el número 16 de la calle Saint-Marc, muy reconocido por su masaje desestresante French Touch, que elimina la tensión ligada al estrés de la gran ciudad y que llena de vitalidad al agasajado.Otro establecimiento a subrayar es el Spa My Blend by Clarins, en el Royal Monceau-Raffles de París (avenida Hoche, 37), una experiencia única para aquellos que se alojen en este hotel, pero también para los foráneos que quieran disfrutar con tratamientos exclusivos de esta firma cosmética.

Vinilos en Paris
8. Adquirir vinilos con historiaDos tiendas amparan la mejor música rock, pop o electrónica. Ground Zero (en el número 23 de la calle Sainte Marthe) es una tienda antigua que ofrece una gran selección de diversos distribuidores y firmas discográficas independientes de París, pero también de importación. Con un catálogo muy estudiado, este local ofrece igualmente reediciones de los años 60, punk o garage-post.Por otro lado, La Fábrica de las Baladas Sonoras es una pequeña boutique diseñada como un local agradable y atemporal que fue inaugurado el año pasado en el número 1 de la avenida Trudaine. Para explorar, crear y encontrarse con artistas y sus vinilos, cedés, casetes, vestuario o incluso accesorios muy originales del mundo de la música.

Mercados de París
9. Ir al mercado, pero sin hacer la compraParís es un hormiguero de mercados desiguales y variados: mercados de alimentación, especializados (ropa, sellos, libros, creación, flores, pájaros...) y rastrillos callejeros. Los mercados de alimentación, biológica o no, se cuentan por decenas en todos los barrios, por lo que es muy sencillo toparse con alguno de ellos. Los vendedores pelean a gritos el mejor precio mientras se puede contemplar la frescura de los productos ante una complementaria multitud de curiosos.Entodos los barrios de París hay mercados alimentarios abiertos todos los días, excepto los domingos por la tarde y el lunes por la mañana. Los mercados al aire libre se celebran generalmente tres veces a la semana, y en cuanto a los rastros, suelen estar abiertos, la mayoría, los sábados, domingos y lunes. Destacamos uno de ellos, el Mercado Beauvau, en la plaza de Alige (barrio 12). Este curioso lugar no solo destaca por su oferta de productos regionales, frutas, verduras o quesos, sino que su gran atractivo reside en su armazón en forma de cubierta de barco, toda una delicia para los amantes de la arquitectura y, a la par, de la mejor materia prima.Y otro mercado, si cabe más espectacular en primavera, es el Marché aux Fleurs o Mercado de las Flores de la Isla de Cité, donde los domingos el colorido floral deja paso a las aves y pasamos de deleitarnos con el sentido del olfato al de la vista ante la espectacular colección de pájaros, pero también de jaulas antiguas que allí se concentran.En la foto: el Mercado de las Flores de la Isla de Cité es muy popular entre los parisinos por sus floristerías, pajarerías y sus puestos de productos naturales.

Suecia en Paris
10. Visitar el instituto SuecoMás allá del archiconocidoInstituto del Mundo Árabe, París oculta otro centro cultural, el único que posee Suecia en el extranjero, y donde se organizan exposiciones, conciertos, encuentros literarios, proyección de películas, teatro así como debates y seminarios sobre la cultura y sociedad sueca. Situado en el barrio Le Marais, el Hôtel de Marle acoge este emplazamiento donde descubrir la cultura del país.En la foto: fachada del Instituto del Mundo Árabe.

De compras por paris

Paris de noche
12. Vivir la nocheParís también vive de noche. No podemos dejar de mencionar el célebre Baron, un bar-discoteca situado en la avenida Marceau, cerca del Puente Alma, frecuentado por la jet set parisina.Otro local emblemático, aunque sin hacer sombra al Baron, es el Montana Club, en Saint Germain-des-Prés. Igual de selectivo, está en el 28 de la calle St. Benoît. Acceder a este lugar, quizá el más selecto de la capital actualmente, pasa por conocer a los propietarios o ser un habitual. Directivos de agencias de publicidad, ejecutivos de comunicación o fotógrafos de moda... el lugar está plagado de beautiful people. La modelo Kate Moss o el músico Prince suelen ser clientes habituales durante la Fashion Week parisina.Y aún más exclusivo, El Silencio Club, propiedad de David Lynch y situado en Montmartre, cuenta con sala de conciertos, restaurante y una sala de proyección, aunque solo tienen acceso restringido los socios más privilegiados.En la foto: Basílica del Sacré Coeur en Montmartre, cerca de El Silencio Club.